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Entre el plebiscito y la Constituyente

  • FÉLIX CORDERO PERAZA

16 de julio de 2017 05:03 AM

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Entre el plebiscito y la Constituyente

El trapiche de la historia sigue moliendo sin parar y las tendencias de la situación política se acrecientan de manera incontrolada. No hay señales de cambio y la esperanza y anhelos (diálogo y convivencia) de los venezolanos se esfuman como las corrientes de río cuando caen en los océanos. El dado ha sido lanzado y no se ven en el horizonte cercano dispositivos ni contingencias que hagan suponer una modificación de las estrategias trazadas tanto por la oposición como por el gobierno. Ambos campos afinan desesperados –tienen muy poco tiempo– sus ejecutorias y tácticas para llevar a feliz término tanto el Plebiscito como la Constituyente. A los lados no hay nada que crezca como la hiedra para atajar el movimiento inconmovible de una y otra acción, que les obligue a conversar y acordar la construcción de la paz. Vamos derecho a un inequívoco territorio de guerra y violencia. ¡Ya no importa para la dirigencia política cuánto sacará uno y cuánto el otro! Los millones de votos del plebiscito servirán para enrostrar lo que ya intuimos: la gran mayoría no quiere la Constituyente. Y el voto a la Constituyente –mucho o poco– será suficiente para instalarla. 
 

La suerte está echada
Cada quien hilvanando su propio camino. No habrá fuerza humana ni natural que les haga ahorcar hábitos. Está en juego la sobrevivencia de uno y de otro. Ambas metas son vitales para las respectivas visiones y desempeños. ¡Pero además en los dos puertos se juegan a Rosalinda! Para uno, tomar la calle, tal cual la toma de la Bastilla para los franceses (Libertad, Igualdad y Fraternidad), es y será esencial en el camino de derrotar al gobierno. Hasta ahora no hay señales ni intención de recoger a la gente, que obstinada por el mal gobierno, marcha, protesta y tranca con vehemencia pidiendo democracia, alimentos, medicinas y seguridad ciudadana. Una oposición que progresivamente conquista importantes factores de poder (Legislativo y Ministerio Público) y capitaliza el descontento generalizado. Para el gobierno la Constituyente es la joya de la corona. Puede ser su barniz democrático o su omnímodo poder para encausar al país por el socialismo del siglo XXI.   
 

Tres escenarios posibles 
A mi entender solo tres sucesos modificarían los objetivos del gobierno: una intervención militar extranjera, un levantamiento militar interno o una insurrección popular. La pregunta es entonces ¿hay condiciones objetivas y subjetivas para que se produzca una o varias de estas posibilidades? Veamos. Mi lectura en lo referente a la intervención militar extranjera tiene que ver con la poca probabilidad que tiene. No hay que olvidar que los grandes socios de Venezuela son China y Rusia, con los cuales mantiene grandes y fabulosas deudas. Y extraordinarias inversiones en petróleo, hierro, ferrocarriles y otros más. La geopolítica norteamericana prioriza el Medio Oriente, países árabes y la papa caliente de Corea del Norte. En cuanto al levantamiento o intento de golpe de Estado, de acuerdo a lo que vemos pareciera que la unidad de las FFAA, con los objetivos y estrategias del gobierno es monolítica. Sin descartar que se alcen algunos oficiales incluso algún batallón. Mientras, la insurrección popular, después de cien días de protestas de calle, es la que a mi entender posee mayor probabilidad. Que incluso pudiera llegar a una guerra civil.  Y vendría entonces la intervención extranjera. 
 

Las actitudes son de colisión    
En mi lectura, no habrá presión de imperio o gobierno alguno, púlpito religioso o manifiesto de personalidades, que pueda echar para atrás, la convocatoria ni la instalación de la Constituyente. En este aspecto la suerte está echada. ¡Un paso atrás ni para coger impulso!, diría el chavismo. Tendremos ya que vivir con ella e imaginar la influencia que tendrá en la dinámica política de la nación. Trastocará con sus actos los presentes conflictos de poderes. Pasará cuenta a mucha gente y profundizará lo que ellos llaman la “revolución”.

Por otro lado, la consulta popular o plebiscito tendrá valor estratégico para la oposición. En primer lugar podrá medir cuantitativamente el rechazo de la población al gobierno y a la Constituyente. Informar internacionalmente los niveles de repudio aprobará realización de elecciones generales y un gobierno de transición. Poner el ojo internacional en la problemática de la nación, entre otros. ¡Amanecerá y veremos!

efecepe2010@gmail.com 

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