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El enredo occidental

Aún no está despejada la verdadera intención de su programa nuclear

  • BEATRIZ W. DE RITTIGSTEIN

04 de febrero de 2016 00:00 AM

Hace días, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, nos sorprendió al reconocer públicamente, desde Arabia Saudita, que su país "continúa preocupado por las actividades en las que Irán está envuelto en otros países", por ejemplo "el apoyo a grupos terroristas como Hezbollah".

Según Kerry, Hezbollah tiene más de ochenta mil cohetes, "la mayoría proviene de su patrocinador Irán, que los envía al Líbano a través de Siria".

Poco antes, se destapó un escándalo al darse a conocer que Irán financió la creación del partido español Podemos, sirviéndose del canal estatal iraní en castellano, Hispan TV.

Por otro lado, fue tema de bromas el modo cómo Italia escondió su patrimonio cultural a pedido de la diplomacia islámica, ante la visita del presidente iraní Hasán Rouhaní a Roma.

Precisamente, en los días en que Rouhani se encontraba en Europa con una gran delegación gubernamental y empresarial, se cumplían 71 años de la liberación de Auschwitz, fecha emblemática, escogida por la ONU para conmemorar el Día Internacional de Recordación de las Víctimas del Holocausto, cuando el líder supremo de Irán difundió en su sitio Web oficial un video en el que cuestionaba la verdadera dimensión de los crímenes del nazismo contra el pueblo judío. Khamenei calumnió: "nadie en los países europeos se atreve a hablar sobre el Holocausto, aunque no está claro si el núcleo de la cuestión es verdad o no. Incluso si se tratara de una realidad, no está claro cómo sucedió".

De esta forma el mundo occidental le abre las puertas a Irán, pese a que aún no está despejada la verdadera intención de su programa nuclear. Además, debería despertar dudas la enorme atracción iraní hacia el desarrollo misilístico. Está probado su involucramiento en el terrorismo internacional, entre otros, usando como brazo ejecutor a Hezbollah; así como la permanente violación a los derechos humanos por parte de la teocracia contra sus propios ciudadanos, en base a un intolerante fanatismo religioso.

Resulta evidente que el interés que despierta Irán en Occidente está signado por un mercado de 80 millones de personas. Sin embargo, más allá del provecho económico, está la búsqueda de la solución a la guerra civil siria, aunque no distingan que el fervoroso extremismo iraní es tan peligroso como ISIS.

bea.rwz@gmail.com

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