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Contextos ocultos

  • GABRIEL VARGAS-ZAPATA

17 de febrero de 2017 05:00 AM

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Contextos ocultos

Si despojáramos a Talentos ocultos de toda su aura reivindicativa, ¿quedaría algo? En primer lugar, quedarían Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monáe; el trío protagonista que re­co­rre los decorados sesenteros con trajes distin­gui­­dísimos, cargadas de un verbo impre­decible, po­de­roso e inteligente. Son ágiles, divertidas y reaccionarias. El talento les brota por los poros (a los personajes y a las actrices), una suerte de Supremes de la NASA que devoran toda la película y no dejan ni las migajas.

Como en 12 años de esclavitud (McQueen, 2013) y en Selma (DuVernay, 2014), Hollywood em­pren­de un camino de sanación. No son los únicos ejem­plos, pero son dos filmes recientes que alcanzaron un éxito importante por sus tramas históricas y reivindicativas, porque luego no tienen mucho más. Un ejercicio cinematográfico para exorcizar las culpas, para lavar la historia. Como de Lo que el viento se llevó (Fleming, 1939) llegó a decirse, fue una reacción tardía a El nacimiento de una nación (Griffith, 1915). Son los diálogos entre las películas. El cine más allá de sus fronteras físicas. Películas que hablan entre ellas con el paso de los años. Y otro diálogo, si cabe, aún más importante y necesario, el que establece el sép­timo arte con la sociedad. En este tono, configura Theodore Melfi su Talentos ocultos, lo defiende con un guión maravilloso, que, es a la vez comedia y drama, para enarbolar todas las banderas de moda del último cine academicista de Hollywood: los derechos civiles, el feminismo, las luchas raciales… sin dejar de tener en cuenta a filmes maravillosos como A Beautiful Mind (Howard, 2001).

Siendo el trozo de cartón que es. Talentos ocultos, entre otras maravillas, nos ofrece a una Octavia Spender auto superada. La increíble carrera de la actriz, que viene de hacer Big Momma's House (Gosnell, 2000), para terminar ganando el Oscar por su papel en The Help (Taylor, 2011), es un sue­ño en tiempo real. Su papel aquí no solo es clave para la historia, es simplemente un deleite au­diovisual. En general, hay un excelente de­sarrollo de las subtramas, sin que el personaje de Henson pierda nunca el verdadero protagonis­mo.

El contexto histórico, aunque cansino y trillado, es necesario y correcto. Su tratamiento estético es ma­ra­villoso. La producción es diseñada al milí­me­tro para que de verdad nos contagiemos de la eu­fo­ria de la carrera espacial. El trabajo de dirección de arte, consigue que a través del ojo, comple­te­mos todos los vacíos de energía que dejan mu­chas veces los planos repetitivos, como el de la genio Katherine Johnson subida a una escalera y escribiendo en la pizarra, o corriendo entre los estacionamientos para ir al baño, o el de Kevin Costner, mortificado cabeza gacha en su pecera acristalada. Aunque puedo entender la metáfora del hombre blanco americano encerrado en sí mis­mo, mirando su propio ombligo durante siglos, de­jan­do pasar a la historia a su alrededor. Un hombre que hoy en día podría estar perfectamente representado por la figura del presidente Trump. Melfi piensa en todos los detalles y logra que su relato sea antiguo y moderno a la vez.

Talentos ocultos es divertida y culta, pero prescindible. Su historia, no obstante, es y será siempre necesaria, y todas las historias de todas las mujeres ocultas a lo largo de siglos de existencia. En las artes, en las ciencias, en la política... En ese sentido, es un filme revelador. Deslumbra. Enternece. Pero por alguna razón, no dejo de verlo como parte de esa serie de productos limpiadores de conciencias que gustan tanto en Hollywood, pero que juegan siempre en contra de su propia cinematografía. En otras palabras, no permite que el filme respire por sí mismo y truncan toda su personalidad, si es que la tuvo.

A Henson, Spencer y Monáe las aplaudiré siempre. Habrá que ver si Melfi Vuelve a ser capaz de levantar otra historia sin todo el contexto humano que rodea a Talentos ocultos; sin viajes al espacio, sin banderas y sin Supremes.

@gvargaszapata

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