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Félix Allueva: "No todo está perdido para el rock"

El presidente de la Fundación Nuevas Bandas tiene un conocimiento de la historia de esa música en el país que le permite ser optimista. Asegura que este año habrá un alto nivel de calidad en el festival.

El conocimiento de la historia del rock venezolano le permite ser optimista a Félix Allueva

NICOLA ROCCO

  • IVANNA MÉNDEZ Periodista de Planta

08 de octubre de 2017 04:00 AM

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Félix Allueva: "No todo está perdido para el rock"

Félix Allueva conserva la energía de siempre y mira con optimismo los próximos años de la escena musical venezolana. Años de experiencia le han permitido ver oportunidades, incluso en momentos de crisis. 

“Me he dedicado a investigar el rock venezolano desde sus orígenes. Eso me permite ser optimista en la coyuntura que estamos viviendo. Conocer nuestra historia, nuestro pasado, específicamente el pop y el rock venezolano, me permite hacer una proyección hacia el futuro y tener herramientas para superar lo que estamos viviendo”, dice.

El Festival Nuevas Bandas, que Allueva dirige, este año será distinto a los anteriores. Ante la diáspora de jóvenes talentos, lo que él llama “V-rock en el exilio”, se han dado la tarea de buscar a la generación de relevo. Con ese fin harán talleres y conferencias, incluso sobre las nuevas tecnologías.

“En momentos críticos el arte hace ebullición. Las bandas que van a concursar tienen propuestas muy interesantes. En una crisis como esta, básicamente te dedicas a componer, a crear música.  A lo mejor dentro de cinco o seis años veremos los frutos de este momento que estamos viviendo”, expresa.

"Nuestra política ahora es resistencia cultural. No podemos abandonar los espacios que nos ha costado tanto alcanzar."

–El cierre de locales como Discovery, la diáspora de los músicos, la situación económica... Con todo esto, ¿cómo ve el panorama cultural?

–El festival está cumpliendo 27 años. Si algo tiene este proyecto es la permanencia. Según la información que tengo, es el más antiguo de rock en Iberoamérica, y en el caso venezolano, el único que sobrevive. Eso demuestra esa visión filosófica oriental del bambú: para ser  fuerte tienes que ser flexible. Nosotros lo que hemos hecho todos estos años es irnos adaptando a las circunstancias. 

–Un ejemplo muy bonito y estimulante fue el 2003, la época post paro petrolero. Entonces, la tendencia era a que no se hiciera el festival, pero finalmente nos reunimos, analizamos las circunstancias y lo hicimos. Fue como un festival postpago: nos reunimos con todos los proveedores y llegamos a un acuerdo de que, cuando nos recuperáramos de la crisis, les pagaríamos, y aceptaron.

–En el año 1983 los teatros no los prestaban para este tipo de actividades y teníamos muy pocos locales nocturnos de rock. 

–El momento que estamos viviendo es muy difícil. Pero hemos tenido buena respuesta de la empresa privada. Hay varias marcas que están apostando al festival y organizaciones como Amnistía Internacional nos están ayudando.

–Nuestra política ahora es resistencia cultural. No podemos abandonar los espacios que nos ha costado tanto alcanzar: tener locales nocturnos, teatros, espacios culturales que se fueron abriendo al pop y al rock. A estas alturas no vamos a perder todo eso que hemos conquistado. 

–A pesar de todo lo que estamos viviendo se inscribieron más de 100 bandas en el festival. Hay vida. Hay buena calidad. Creo que este año tendremos un alto nivel. ¿Qué quiere decir eso? Que no todo está perdido. Hay muchas cosas que hacer y a eso estamos apostando. Terminamos el festival, y al día siguiente arrancamos con otro proyecto. Porque no nos vamos a parar; porque creo que de eso se trata, de seguir trabajando.

"El rock definitivamente es un negocio. Nace como respuesta social, pero dos años después de que nace se convierte en un producto."

–¿En Venezuela se puede vivir del rock?

–Es una muy buena pregunta para hacérsela a Caramelos de Cianuro. Yo creo que dirían que sí. Se fueron porque es una coyuntura muy específica, pero Caramelos de Cianuro nace en el año 1991 y, ya empezando el nuevo siglo, era una banda consolidada y que vivía de su trabajo. Se dedican exclusivamente a hacer rock. Yo voltearía la pregunta: ¿qué han hecho ellos para poder convertir el rock en una profesión para vivir?

–Así como muchos han aclamado el festival, otros le critican esa misma visión comercial. ¿Es la música un negocio?

–El rock definitivamente es un negocio. Nace como respuesta social, pero dos años después de que nace se convierte en un producto y eso ha pasado con Bob Dylan, Sex Pistols, U2 y sigue pasando todos los días. Bandas que comienzan como expresiones contraculturales y en su desarrollo se convierten en un producto. Yo no lo veo incompatible. Creo que se puede generar un equilibrio en eso. 

–Yo diría que sí se puede vivir del rock. Lo que pasa es que ahorita estamos viviendo una coyuntura muy difícil, no solamente para el rock sino para todo. Todos estamos contra la pared y no se escapa la industria de la música. ¿De qué se trata ahorita? Tenemos que reconstruir una industria musical fuerte, y en general industrias culturales. 

–Hay un factor cultural: nosotros no somos un país rockero, somos un país tropical, más salsero, más de bolero. Eso es cierto, pero con un nicho de mercado bien desarrollado se puede vivir, y a eso es que hay que apostar.

–Existen fórmulas para llegar; no las hemos desarrollado. En la medida que nosotros podamos desarrollar un rock local, en esa medida conectaremos con la población. Hasta ahora solo hay pequeños experimentos, pero creo que hacia allá vamos.

–Con la situación actual las expectativas han cambiado ¿El mejor de los tiempos en el rock venezolano pasó?

–Eso es una visión pesimista. El mejor tiempo siempre está por venir. El rock en Venezuela han sido oleadas sucesivas. Hay un momento en el año 1965 donde el pop brilla. Luego, en 1968, en Inglaterra se hablaba de Venezuela como una nueva cantera de talentos. 

–La psicodelia venezolana hizo discos importantísimos que ahora son referencias internacionales. En 1973  teníamos a Vytas Brenner y a la Banda Municipal, tremendas propuestas que rompían con paradigmas. A principios de los ochenta hubo un resurgimiento con el metal, con La Misma Gente, Resistencia, el proyecto de Paul Gillman, que hicieron que el rock también se renovara. A finales de los ochenta estuvo Desorden público, Sentimiento muerto, Zapato 3. En el año 2008, 2009 tenemos La Vida Bohème, Vinilo Versus, Los Mesoneros, Okills, muy buenas bandas, incluso premiadas internacionalmente. Eso fue un muy buen momento también. 

–Lo mejor está por venir y yo no dudo que vienen cosas muy buenas. Estamos en una coyuntura muy mala, pero el futuro yo lo veo positivo.

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