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Cuentos de pipiolos

Larguísimas vacaciones para compartir

Mientras más pequeño es el niño, más largo luce el tiempo.

Larguísimas vacaciones para compartir

Larguísimas vacaciones para compartir

Cortesía

13 de julio de 2016 11:12 AM

Actualizado el 13 de julio de 2016 11:32 AM

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Larguísimas vacaciones para compartir

Cuando se es niño, el espacio y el tiempo tienen dimensiones particulares. El patio de la infancia -que nos parecía un parque gigantesco- visitado décadas después se nos convierte en un jardincito liliputiense. Igual sucede con la medición de las horas, los días y los meses. Mientras más pequeño es el niño, más largo luce el tiempo.

¡Imaginen entonces la magnitud de los dos meses y pico de vacaciones para los pipiolos! Recuerdo que a mis ocho años nos enfilaban desde el 15 de julio hasta el 15 de septiembre para la hacienda de los abuelos. Éramos seis niños, más los primos que se unían a ese "campamento vacacional familiar".

Al nomás llegar a la finca nos asignaban una cama y un espacio para el equipaje. Había un enorme cuarto para las hembras y otro igual para los varones. El afecto de los abuelos era más importante que la disciplina, mejor dicho: que la indisciplina porque hacíamos lo que queríamos, como debe ser en casa de papapa, mamama, el nono, la yaya, upa, uma, grandpa y grandma.

Cuando rememoro esas vacaciones no preciso si nos bañábamos (excepto la fiesta de mojarnos en la quebrada que tomábamos como sustituto de la ducha), no me acuerdo si nos cepillábamos lo dientes, o si los varones se cambiaban la ropa sucia.

Pero sí tengo presente el consentimiento que nos hacía sentir como únicos: comer lo que cada quien pedía, encontrar siembre un regazo para llorar y unos oídos dispuestos a escuchar con atención los miedos, las acusaciones y las cosas divertidas que nos sucedían.

Desde el mes de julio, septiembre era una orilla muy lejana. Si bien estábamos todo el día inventando y explorando, las horas se estiraban como un alfeñique. Nuestros juguetes eran palitos, piedritas y tierra.

Una buena opción para las larguísimas vacaciones de los niños de ahora es compartir con los abuelos y dejar a un lado los juegos electrónicos, la televisión y el aburrimiento. En las larguísimas vacaciones hay mundos maravillosos para descubrir, redescubrir y recordar.   

pipiolos@gmail.com

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