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Cuentos de popiolos

El entierro inolvidable de un pajarito

La sabiduría de los niños los acerca con más naturalidad a la realidad de la muerte como una parte de la vida. 

Entierro de un pajarito

Entierro de un pajarito 

CORTESÍA

  • ROSARIO ANZOLA

21 de noviembre de 2016 11:51 AM

Actualizado el 21 de noviembre de 2016 12:11 PM

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El entierro inolvidable de un pajarito

Fui de paseo al parque con un grupo de niños que no rebasaba los seis años.  Recorrían las caminerías entre carreras y risas cuando, de repente, uno de ellos comenzó a gritar:

—¡Un pajarito muerto! ¡Un pajarito muerto!

Todos se dirigieron hacia su compañerito para observar entre asombro y murmullos al pajarito gris que yacía debajo de un arbusto.  Me ubiqué cerca para ver sus reacciones y... la más asombrada fui yo.

Daniel tomó la cajita donde había llevado su merienda y cuidadosamente colocó al pajarito. Cada uno fue echando dentro de la cajita algún objeto: piedritas, un caramelo, un pedazo de galleta, unas hojitas y una de las niñas se quitó un ganchito de pelo y lo colocó como ofrenda. Cerraron la cajita e iniciaron un desfile por el parque hasta encontrar un lugar para dejar el pajarito.  Mariana, de unos 5 años, dejó caer su opinión:

—Mejor lo enterramos porque si no se lo va a comer un gato.

Entonces, el revoltoso Francisco señaló un jardincito con flores recién sembradas.

—¡Vamos a enterrarlo allá!

Abrieron un hueco entre las matas de siemprevivas y cubrieron la cajita con tierra.

La ceremonia continuó.

¡Todos y cada uno colocaron florecitas sobre el túmulo y comenzaron a cantar el himno nacional! Me acerqué al lugar del rito pa que me contaran lo que había pasado.

Hice las preguntas de rigor e indagué sutilmente si alguno de ellos había ido a un entierro, cosa que ponía en duda debido a las edades de los infantes. Marie, la más chiquita de todos, me dio su parecer:

—Los moridos son dormidos.

Daniel le refutó:

—No, ¡se van para el cielo! Por eso no los vemos nunca más.

¿Reaccionaron atávicamente? ¿Acaso como los hombres primitivos? Aunque no lo parezca, la sabiduría de los niños los acerca con  más naturalidad a la realidad de la muerte como una parte de la vida.

cuentosdepipiolos@gmail.com

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