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Procesos de paz (X) Acuerdos de Esquipulas

Venezuela promovió una vía democrática frente a la violencia

Doce años de negociación terminaron con tres décadas de violencia.

  • FRANCISCO OLIVARES

17 de septiembre de 2017 09:30 AM

Actualizado el 01 de octubre de 2017 13:09 PM

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El 29 de diciembre de 1996 Guatemala firmó los acuerdos de paz que pusieron fin a 36 años de violencia en el país centroamericano

Acuerdos de Esquipulas encaminaron a Guatemala a la democracia, la civilidad, la tolerancia y el respeto a las instituciones

El 29 de diciembre de 1996 Guatemala firmó los acuerdos de paz que pusieron fin a 36 años de violencia en el país centroamericano para encaminar a sus ciudadanos a la vida de la democracia, de los acuerdos, de la civilidad, de la tolerancia y el respeto a las instituciones.

Atrás quedarían 36 años de violencia, de dictaduras militares y de devastación económica. Guatemala, como el resto de Centroamérica, encontró una vía para salir del conflicto y del atraso como parte de la guerra este-oeste que surgió en el continente como efecto del enfrentamiento de los dos grandes bloques de poder.

El dilema entonces entre dictadura militar o comunismo, dos corrientes armadas que dominaban el escenario político en varios países del continente y en especial en Centroamérica, encontró en un importante sector de políticos demócratas una vía distinta, un camino que condujo a estos países a transitar la vía de la civilidad.

Como lo describe Edgar Chamorro Marín, miembro del Consejo Consultivo de la Fundación Esquipulas, “los históricos Acuerdos de Esquipulas posibilitaron que la región centroamericana volviese a encontrar la ruta de la paz, la democracia, el estado de derecho y la gobernabilidad”.

Zona de conflicto

No sólo el enfrentamiento armado se producía en Guatemala, la región  se había convertido en un campo de guerra con la lucha insurgente.

Desde 1960 con el triunfo de la revolución cubana, los movimientos armados encontraron en la experiencia fidelista un modelo a seguir en la conquista del poder frente a las dictaduras militares: El Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua (FSLN), el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador,  la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). 

Como todo conflicto armado, los efectos económicos para la población fueron devastadores, además de unos 400 mil muertos por la violencia en esos tres países y de millones de personas desplazadas.

Describe Chamorro Marín en su trabajo sobre la paz en Centroamérica que en 1983 gracias a la propuesta del gobierno mexicano realizada en 1982 y la disposición del gobierno de Panamá de mediar en la crisis regional, se integró el Grupo Contadora, que desempeñaría un papel central en la negociación de la paz en Centroamérica.

Así, en 1985 se creó el Grupo de Amigos de Contadora o Grupo de Lima, integrado por Argentina, Brasil, Perú y Uruguay, con lo cual ocho países latinoamericanos se empeñaron en apoyar los esfuerzos de una paz a que la población centroamericana aspiraba.

En enero de 1986, en ocasión de la toma de posesión del presidente Marco Vinicio Cerezo Arévalo, se reunieron en Guatemala todos los mandatarios de Centroamérica.  Allí participaron los presidentes José Napoleón Duarte, de El Salvador; Daniel Ortega Saavedra, de Nicaragua; Erick Arturo del Valle, de Panamá; José Azcona Hoyo, de Honduras, y el anfitrión de Guatemala, quienes firmaron una declaración de respaldo a las gestiones del Grupo Contadora, así como el interés de continuar discutiendo conjuntamente los problemas de la región y aceptando para ello la invitación formulada por el presidente Cerezo Arévalo para reunirse en la ciudad de Esquipulas, Guatemala. 

Venezuela y la paz 

Destaca el dirigente socialcristiano Eduardo Fernández que dos de los líderes más importantes en el proceso de democratización en Centroamérica, en la década de los años sesenta, salieron de Venezuela y específicamente del Ifedec, Centro de Políticas Públicas fundado por Arístides Calvani en 1962. Nos referimos –apunta– a Napoleón Duarte, que fue presidente de El Salvador y quien estuvo exiliado en Venezuela. El otro fue Cerezo Arévalo, quien fue presidente de Guatemala y fue el principal promotor de los Acuerdos de Esquipulas para el proceso de paz.

Sobre el rol de Venezuela en ese proceso destaca que ocurrieron acontecimientos interesantes que influyeron de manera determinante. Primero, la caída  de la dictadura en Venezuela en 1958 y el comienzo de una experiencia democrática. Pero al año siguiente triunfa la revolución cubana y llega Fidel Castro a La Habana. Entonces se plantea en el hemisferio la confrontación entre dos modelos: o la dictadura militar o el modelo cubano con  grupos guerrilleros con ideas  marxistas leninistas que con la violencia armada acceden al poder. 

Arístides Calvani asumió la misión de llevar la democracia a Centroamérica, indica Eduardo Fernández, actual presidente del Ifedec. Precisa que Calvani decía: tenemos que trabajar intensamente sobre  toda Centroamérica y el Caribe para colocar en el debate político una  tercera alternativa.  La disyuntiva no debía ser dictadura militar o revolución cubana. Es necesaria una vía democrática. Y los partidos democráticos de Venezuela, el partido socialcristiano (Copei) y el socialdemócrata Acción Democrática (AD) trabajaron armoniosamente ese tema.  AD no solamente no lo obstaculizaba sino que respaldaba esas gestiones. Y posteriormente Carlos Andrés Pérez tuvo que ver mucho con el proceso de Contadora y con acciones dirigidas a democratizar a Centroamérica. 

Entonces se puso en juego una tercera opción. Calvani se dedicó a recorrer Centroamérica  promoviendo  los grupos que no estuvieran ni con la dictadura militar, pero se reunía y hablaba con los militares porque creía en el diálogo. Calvani habló con jefes militares que eran responsables de violaciones a los derechos humanos,  jefes militares feroces terminaban oyendo una posición razonable a favor de la paz. Y también habló con los guerrilleros y les decía: ustedes tienen más posibilidades de llegar al poder en una estrategia de paz que en una estrategia de guerra.

El comienzo del cambio

Guatemala había vivido 30 años de férrea dictadura militar en un proceso de violencia que se profundizó con el conflicto armado que se inicia en 1960. Pero en 1982 se produjo un golpe militar que dio origen a un período de transición que abre el camino a un proceso de elecciones libres que culmina con la elección del demócrata cristiano Marco Vinicio Cerezo, que sería el primer gobierno civil electo por elección popular y democrática.

Pero allí no terminaría el conflicto. Las organizaciones populares, gremiales y civiles estaban desarticuladas por la violencia. El Ejército mantenía reservas sobre el proceso que se abría y el empresariado no tenía total confianza en el nuevo gobierno.

Ana Catalina Soberanis, ex secretaria general adjunta de la Democracia Cristiana Guatemala, describe en un trabajo sobre los acuerdos que en relación con el conflicto armado interno, al instaurarse el nuevo gobierno, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca decidió unilateralmente una especie de tregua para evaluar si, a juicio del movimiento insurgente, se estaban creando las condiciones para una democratización efectiva del país.

Posteriormente, la URNG reanudó sus operaciones militares. El Ejército, aunque en el plano institucional mantuvo el apoyo al gobierno civil y sofocó dos tentativas internas que pretendían un rompimiento constitucional, en relación con el conflicto armado seguía defendiendo la tesis de que era posible la derrota militar y el aniquilamiento de la guerrilla, o bien que la guerrilla depusiese las armas como condición para el diálogo, posición que mantuvo hasta el fin del período de ejercicio de Cerezo Arévalo.

El proceso se concretaría en mayo de 1986, al realizarse la primera Cumbre Presidencial que finalizaría con la “Declaración de Esquipulas”. En ella, los mandatarios manifestaron  su voluntad de firmar el “Acta de Contadora para la paz y la cooperación en Centroamérica” y su decisión de formalizar las reuniones de presidentes como una instancia para analizar los problemas más urgentes que se presenten en el área en relación a la paz y al desarrollo regional.

En la siguiente reunión, denominada “Esquipulas II”, se suscribiría el “Procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica”, el 7 de agosto de 1987. Habrían de transcurrir diez años más para que en 1996 Guatemala encontrara una paz definitiva.

La paz definitiva

Un largo camino en el que, por un lado se incorporó a las organizaciones de la sociedad civil recogiendo propuestas para un amplio programa de gestión avalado por todos los sectores y por el otro la resolución del conflicto con los sectores insurgentes definió un camino definitivo el 10 de enero de 1994, cuando se suscribió un “Acuerdo Marco para la reanudación del proceso de negociación entre el Gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca”, que marcaría la última etapa de negociaciones.

Con la asunción del presidente Álvaro Arzú, las conversaciones llevaron a  la firma de la paz que se produjo al finalizar el primer año de Gobierno, el 29 de diciembre de 1996.

Las lecciones de la guerra

Las lecciones de lucha armada en Centroamérica demostraron dos cosas, según aprecia Eduardo Fernández: por un lado que las dictaduras militares no pudieron derrotar a la guerrilla y que la guerrilla no pudo derrotar a los militares. A su juicio esa fue una evidencia muy clara que dejó un enfrentamiento entre dos extremos.

Al observar estos conflictos vividos en el continente, el representantes de la democracia cristiana sostiene que en Venezuela tenemos 18 años con una oposición que intenta derrocar al Gobierno y un Gobierno que intenta derrocar a la oposición.  Pero en definitiva destaca que quienes pagan la factura son 30 millones de venezolanos que no terminamos de encontrar una solución a esta crisis.

En Centroamérica Arístides Calvani comienza a promover líderes democráticos y muere en un lamentable accidente aéreo de regreso de Guatemala al final de un gran triunfo  que fue la elección del primer presidente civil democrático de Guatemala que fue Vinicio Cerezo, después de 30 años de dictadura en medio de una terrible guerra civil.

Es de resaltar, señala Fernández, que en El Salvador funcionaba el Frente Farabundo Martí, pero ese frente después llegó al Gobierno cuando abandonaron la violencia y han hecho gobiernos susceptibles de críticas pero razonablemente amplios. Asimismo un partido que estaba en una línea muy violenta llamado Arenas en El Salvador, que era la expresión de la derecha latifundista, también se democratizó y ambos han transferido el poder. En El Salvador, el Frente Farabundo Martí, cuando asume el Gobierno, nombra ministro a Napoleón Duarte, fundador de la democracia cristiana en ese país, lo que les permitió desarrollar políticas en beneficio de la población. 

Comprende el presidente del Ifedec que el proceso hacia la democracia en Centroamérica fue un camino muy difícil. Hubo un alto costo y un proceso de muchos años con hechos lamentables como fue el asesinato de monseñor José Arnulfo Romero en el Salvador; cientos de miles de muertos por la violencia en esos países; y mientras eso pasaba había las dictaduras militares en el sur del continente como Rafael Videla en Argentina, Augusto Pinochet en Chile, los militares en Brasil y Uruguay, pero en ese contexto Venezuela era un ejemplo luminoso  de paz y de progreso. Desgraciadamente, lamenta, no se aprovechó suficientemente la riqueza petrolera para construir la justicia social y eso preparó el ambiente para el surgimiento de una aventura militarista y  populista en Venezuela.

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