Espacio publicitario

A seis años del tsunami

Aprender de la tragedia: la clave en el proceso de reconstrucción de Sendai

Tras el maremoto del 11 de marzo de 2011 la ciudad donde se perdieron 900 vidas, construye nuevas oportunidades para prefigurar los escenarios del futuro y vivir más seguros

  • DELIA MENESES

19 de marzo de 2017 14:56 PM

Actualizado el 19 de marzo de 2017 15:13 PM

PARA COMPARTIR

La zona costera arrasada por el tsunami de Japón tiene prohibición de construcción.

El tsunami de 2011 dejó devastado a todo el este de Japón con más de 20.000 muertos.

El 11 de marzo de 2011, a las 2:46 de la tarde, Machimura estaba en una reunión de trabajo cuando vivió los dos minutos más largos y dramáticos de su vida. "Era un movimiento muy brusco. No entendía lo que estaba pasando pero intuía que era algo grave. No tenía pensamiento lógico, veía las cosas como algo irreal", cuenta el encargado de la Oficina de Promoción para la Construcción de la Ciudad Resiliente a Desastres.

Machimura también está al frente del Centro Comunitario Conmemorativo de Sendai, un recinto que construyó el ayuntamiento para no olvidar el acontecimiento del tsunami (que ocurrió 45 minutos después del terremoto) y que en esa ciudad provocó la muerte de 900 personas.

Un pueblo completo desapareció por la furia del agua que en algunos puntos alcanzó los  10 metros de altura y que arrasó con casas, coches y familias enteras. Era una zona costera bordeada por la playa de Arahama, cuyo significado, como un fatal presagio de lo que sucedería en 2011, es playa brusca o fuerte.

Las autoridades japonesas son precisas al señalar que en dos años terminarán las obras civiles de reconstrucción de la ciudad de Sendai. Lo que no pueden calcular es cuánto tiempo se llevará la recuperación mental, superar los traumas y la tristeza.

"Hay personas que todavía tienen secuelas del gran terremoto y que no pueden volver a la zona que quedó arrasada. Los adultos mayores son los que más daños mentales sufrieron pues enfrente de ellos se destruyeron todas las cosas que durante años construyeron", cuenta Machimura desde el segundo piso del Centro Comunitario Conmemorativo donde hay salas de exposiciones con fotografías del movimiento sísmico que tuvo una magnitud de 9.0 en la escala de Ritcher.

Toda la zona costera arrasada por el tsunami la compró el ayuntamiento, es un área de riesgo y está prohibido construir allí. En el lugar donde estaba asentado el poblado de 5.500 personas que vivían básicamente de la pesca, ahora hay un muro rompeolas de 7,2 metros de altura. Japón decidió blindarse con verdaderas murallas de concreto. 

1.540 familias tuvieron que mudarse al interior de las prefecturas y duraron hasta cinco años en refugios. Aunque muchos ya se demolieron, 958 familias vivían en apartamentos provisionales hasta diciembre de 2016.

"Hace tres años el ayuntamiento construyó 3.200 viviendas para 1.500 damnificados que tenían que evacuar la zona de riesgo. Sin embargo algunos reconstruyeron las casas por su cuenta pues tenían posibilidades de hacerlo y no quisieron trasladarse a las públicas, por eso hay muchas viviendas vacantes todavía", explica Machimura.

Los que viven en los apartamentos públicos pagan un mínimo de arrendamiento y montos bajos en impuestos. La permanencia es casi indefinida, hasta que lo decida el inquilino.

En el centro comunitario se recogen las memorias del terremoto en forma de manuscritos y dibujos. Las personas cuentan qué hacían en el momento del tsunami, con quien estaban, donde se encontraban y que sintieron. Se trata de transmitir las experiencias a las futuras generaciones y aprender de la tragedia. Comunicar nuestras memorias es un trabajo sin fin, asegura Machimura.

Sendai está a 300 kilómetros de Tokio, tiene un millón de habitantes y pertenece a la prefectura de Miyagi una zona industrial que también se dedica a la agricultura (producción de cerezos, duraznos, fresas y arroz) y a la pesca (atún, calamar, algas marinas).

El tsunami de 2011 dejó devastado a todo el Este de Japón con más de 20.000 muertos y unos 2 mil cuerpos que aún siguen desaparecidos.

LA PREVENCIÓN SE APRENDE EN LA ESCUELA

Según datos del Consejo Central de Gestión de Riesgos de Japón - que realiza monitoreos minuto a minuto - en 30 años ocurriría otro brutal sismo en este país. Tras el movimiento telúrico y tsunami de 2011, el espíritu nipón asumió que el costo de la prevención -en todas sus formas - es menor que el de la reconstrucción. Por eso actualmente cuentan con un sistema de alerta temprana que puede avisar la ocurrencia de un sismo 30 segundos antes, tiempo suficiente para resguardarse en el lugar seguro más cercano.

Los que van viajando en el Metro escuchan un sonido irritante que los alerta sobre la contingencia, también llegan avisos de texto a través de los teléfonos celulares y la información se difunde por los canales de televisión. 

Este sistema de alerta temprana de sismos utiliza la densa instrumentación japonesa de sismómetros para rápidamente definir el epicentro, magnitud e intensidad de un sismo y determinar si emite una alerta a los japoneses o no.

Hay planteles como la Escuela Municipal Primaria de Shichigo, en la ciudad de Sendai, que se dedican a la investigación docente de la administración de riesgo de desastres. Esta edificación acogió a 2.500 personas cuando ocurrió el tsunami en 2011.

Hoy, en solo 6 minutos, los 1.050 estudiantes de esta escuela logran bajar ordenadamente por unas escaleras hasta salir al patio. Un simulacro que llevan a cabo siete veces al año. También aprenden a construir las ciudades del futuro en unas maquetas de gran tamaño que se exponen en el Centro Comunitario Conmemorativo de Sendai.

En el montaje queda plasmada la visión de los niños de sexto grado sobre la ciudad en la que quieren crecer. Previa a su elaboración realizan encuestas en la calle durante tres meses para conocer la opinión de la gente. El resultado: una ciudad en pequeña escala donde abundan las áreas verdes, edificios circulares pues estas estructuras evaden la furia del agua y molinos de viento para producir energía eólica en caso de que se acabe la electricidad.

“Queremos una ciudad que combine lo tradicional y lo moderno, donde abunden las sonrisas y haya más árboles”, comentó uno de los estudiantes, quien cree que un desastre es algo lamentable, pero también es una oportunidad para edificar un futuro mejor y más seguro.

EL MILAGRO DE LA SUPERVIVENCIA

Yasuhiro Matsumoto trabaja en una empresa de bienes raíces en la ciudad de Sendai pero ha recorrido varios países; entre ellos Sao Paulo, Perú y Paraguay, contando su experiencia como sobreviviente del tsunami. Cuando el maremoto arrasó con el pueblo pesquero de Yuri Age, él tenía 26 años, su casa quedaba a un kilómetro de la costa y fue una de las pocas que se mantuvo en pie. Unas 900 personas murieron.

“Teníamos un puerto pesquero y todos nos conocíamos. Los domingos organizábamos un mercado muy concurrido y cada año hacíamos una fiesta de fuegos artificiales. En verano muchos frecuentaban la playa”, recuerda Matsumoto la vida antes del maremoto.

Hoy recuerda la experiencia sin traumas. “El sentimiento del milagro de la supervivencia es mayor que las heridas que dejó. Hoy agradezco la vida y ni siquiera le tengo miedo al agua. Sin embargo hay muchos que todavía luchan contra esa memoria triste, que conservan secuelas porque vieron cómo sus seres queridos fueron arrastrados”.

“La cercanía de un depósito hizo que se redujera la altura del agua. Gracias a esto mi casa se salvó, también influyó la dirección de la vivienda y la fuerte cimentación. Pensé en mis abuelos, en que tenía que subirlos al segundo piso para salvarlos y así lo hice. Seis meses después del sismo derrumbé mi casa y luego de dos años varios vecinos del pueblo tuvieron ánimo para organizar un mercado matutino provisional para colaborar con la reconstrucción de Yuri Age que se levantó a un kilómetro de la zona arrasada. Allí regresaron entre 20 a 30 % de los habitantes del pueblo.

Marisa, una mujer Filipina sobreviviente del tsunami, hoy vive en uno de los edificios que construyó el Gobierno para los damnificados. En la estructura hay 142 familias en apartamentos de 75 metros cuadrados con dos cuartos, sala y cocina. Es una edificación sin desniveles con diseño universal pensado para personas con alguna discapacidad física.

Antes del sismo Marisa vivía en la zona costera, al lado del puerto de Sendai. Extraña la convivencia con sus vecinos pues reconoce que en el edificio no hay mucha integración entre los inquilinos. Están tratando de promover un centro de reuniones para crear lazos.

“Las familias pagan un arrendamiento de acuerdo con los ingresos de cada hogar. Como mi esposo es jubilado nos fijan un alquiler bajo”, dice quien estuvo tres días buscando a su esposo pues el tsunami los sorprendió en lugares diferentes. Al tercer día se encontraron en un centro de refugio. La violencia del agua desapareció por completo la vivienda en la que ninguno de los dos se encontraba cuando ocurrió el maremoto. En esa zona el agua alcanzó una altura de 10 metros. 

Es el segundo sismo fuerte que recuerda Marisa. El primero fue el gran terremoto de Miyagi en 1978 donde murieron 28 personas y asegura que ese sonido le quedó grabado en su cabeza para siempre. “En 2011 ese mismo sonido comenzó a mover mi cuerpo. Cada uno de nosotros de forma individual, al vivir en un país sísmico como éste, tenemos que asumir el riesgo de un desastre natural. Sin embargo es necesario pensar en métodos para salvar a las personas de la tercera edad”.

Para las autoridades japonesas la clave es tomar medidas de prevención pues no es suficiente con las que se ejecutan para reaccionar a la tragedia. Por eso se trabaja en la construcción de diques a fin de reducir las inundaciones, en la construcción de edificios resistentes y en concientizar a las personas fuertemente a través de las campañas que difunden los medios de comunicación. 

Espacio publicitario

Nombre y Apellido:

Email:

Escribe tu comentario:

Escribe los caracteres que ves en la imagen:

Normativa para emitir comentarios
  • Al emitir su opinión en El Universal debe hacerlo con Nombre y Apellido, no se aprobarán mensajes con datos incompletos.
  • El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro.
  • Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
  • El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.
  • Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quien los escribe.
  • El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
  • El Universal no permite la publicación de mensajes xenófobos o discriminatorios.
  • El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.

Espacio publicitario

ENCUESTA

Espacio publicitario

Espacio publicitario