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Los viajes de Montenegro

El Páramo merideño: Un pulmón vegetal

  • ÁLVARO MONTENEGRO FORTIQUE

06 de noviembre de 2017 11:36 AM

Actualizado el 06 de noviembre de 2017 12:03 PM

PARA COMPARTIR

Por carretera desde Caracas al páramo merideño son 680 kilómetros que usted hará en unas 10 horas.

Paramos en la laguna de Mucubají con un frío intenso y delicioso.

El páramo merideño es uno de los lugares que yo encuentro más románticos de Venezuela. Debe ser el frío que hay en esas montañas, o el paisaje abrumador que nos hace brotar las emociones, o también pueden ser los frailejones en flor y la neblina bajando de las laderas que nos convierten en una persona más tierna, más sensible. En el páramo provoca abrazar a nuestra pareja para contarle todos esos sentimientos bellos que nos unen, y casi nunca tenemos la oportunidad de expresarlos.

Mi último viaje al páramo fue toda una experiencia llena de recuerdos hermosos e imborrables, que me convencieron de que hay que visitarlo por lo menos una vez por año. Esta vez ni siquiera llegamos a la ciudad de Mérida, pero nos faltaron muchas cosas por hacer así que tenemos que volver pronto. 

El camino por tierra es precioso, porque uno recorre a partir de Barinitas el piedemonte andino, y comienza a subir por la escarpada carretera, que ofrece uno de los paisajes más bellos de Venezuela.  Maneje despacio y siempre de día por estas curvas, para que pueda pararse en cada mirador y tomar unas fotos únicas. La Sierra de Santo Domingo, el río, su valle profundo, los chorros de agua a un costado de la carretera, las enormes cascadas a lo lejos, el embalse, las construcciones con techos de tejas, paredes de piedras y mucha madera, le dan un toque único a esta región. El hotel Los Frailes y el Moruco, ambos en la margen derecha del camino, nos recordaron con su arquitectura que estamos en un lugar privilegiado del turismo nacional.

Páramos en la laguna de Mucubají con un frío intenso y delicioso, para contemplar la serenidad de sus aguas y recordar la leyenda que advierte que quien grite en sus orillas, será llevado al fondo de las aguas por unos duendes. La neblina nos condujo al refugio donde comimos unos pastelitos andinos de trucha deliciosos, acompañados por un chocolate caliente.

Seguimos por la carretera hacia el pueblo de Apartaderos, y nos paramos en el monumento a la loca Luz Caraballo, donde una preciosa niñita con cachetes rosaditos nos contó la historia de la loca, con un tono tan cantadito que casi no entendimos nada. Seguimos por la carretera bajando y nos encontramos con la Casa del Páramo, donde venden muestras preciosas de artesanía merideña. Pasamos por la hermosa iglesia de piedra construida por Juan Félix Sánchez en San Rafael de Mucuchíes, y seguimos hasta nuestra posada Casa Kuruba, antes de llegar al pueblo de Escaguey. 

Los propietarios de la posada, Maritza y Andrés Regetti con sus hijas, han construido un nido perfecto de la buena hospitalidad. Ellos vivieron allí durante 21 años y han hecho una labor social en toda la zona, que ha dejado huellas imborrables entre sus pobladores. Han apoyado a todos los emprendimientos locales, a las guarderías, colegios, artesanos, comerciantes, escuelas de oficios, orquestas juveniles y mucho más, lo cual se convirtió en la esencia de esta familia que adoptó el páramo como su mundo de vida.  Además, los Regetti con sus hijas han recorrido y escalado todos y cada uno de los cerros, lagunas, parques, valles y picos del estado Mérida, en excursiones que sólo los más duros se atreven a hacer.  Por eso sus consejos son tan buenos para conocer mejor la zona.

Guiados por ellos, al día siguiente después de dormir como príncipes y despertarnos con una vista al pico Bolívar desde nuestra cama, salimos a recorrer el pueblo de Escaguey y nos paramos en la Casita de la Miel, donde conversamos con su amable propietario acerca del polen y sus propiedades. Seguimos a Cacute para visitar el taller del pintor Gilberto Pérez, y disfrutar sus extraordinarias obras que tratan sobre papagayos. Gilberto es todo un personaje simpatiquísimo que además siembra la tierra con maestría y viene de Tovar, donde se formó en esa escuela que tiene tanta buena influencia de Cruz Diez y de Jesús Soto. 

Después visitamos la fábrica de alimentos KQT, en Cacute, donde María Eva, Anita y Gloria Machado nos asombraron con sus delicias, hechas con el mayor cariño del mundo y mucho profesionalismo, en una forma totalmente artesanal. Vimos cómo maduran sus quesos Pecorinos y Parmesanos, probamos sus mermeladas, dulces y salsas, para darnos un banquete que no olvidaremos nunca.

En la tarde visitamos el sereno pueblo de Gavidia, nos metimos en sus cuevas de río y al final de regreso cenamos en el restaurante Las Veladas, que nos resultó delicioso.Al día siguiente fuimos a las aguas termales de La Musuy, que valen mil veces la pena, al pico El Águila, punto de carretera más alto de Venezuela, al parque Mifafí para ver al cóndor de los Andes, y también al observatorio astronómico Llano del Hato, que nos resultó sensacional. Terminamos tarde en la noche para refugiarnos en nuestra deliciosa posada, y recordar lo felices que hemos sido en estos páramos merideños. Venga usted también al páramo apenas pueda, para que aflore la parte más tierna de su personalidad, y disfrute la vida bella con su pareja. 

CÓMO LLEGAR

Por carretera desde Caracas al páramo merideño son 680 kilómetros que usted hará en unas 10 horas aproximadamente, contando las paradas para comer, echar gasolina y tomar fotos. El camino del páramo es de los más bellos de Venezuela. Saliendo tipo 6 de la mañana por la Autopista Regional del Centro, pasará Valencia, Campo de Carabobo, seguirá por carretera hacia Tinaquillo, Tinaco y San Carlos, Acarigua - Araure, Guanare, y luego tomará autopista hasta Barinas. Al llegar a Barinas cruce a la derecha y subirá hacia Barinitas, donde comienza la aventura del piedemonte andino, y luego el páramo merideño. Yo llegué a la posada hacia las 5 de la tarde, contando que me detuve muchas veces.  

DÓNDE ALOJARSE

Le recomiendo Casa Kuruba, en Escaguey, donde Maritza y Andrés Regetti con sus hijas han construido un nido perfecto de la buena hospitalidad. Además, los encargados Karina e Iván le atenderán en la casa de una forma impecable, con la asistencia más correcta que usted se puede imaginar. Son tres habitaciones comodísimas, con una vista envidiable sobre el pico Bolívar y otras cumbres de la Sierra Nevada. El lugar es encantador y como está a unos 2.300 metros de altura, el frío por las noches es un compañero seguro. Para reservar llamen a Maritza al (0416) 613.46.21 que ella le dará los mejores consejos para su visita. @kurubacasa. 

DÓNDE COMER

Las Ventanas es un restaurante y pizzería ideal para ir con familia a disfrutar la buena atención del páramo. 
Suly y Alirio, sus propietarios, le harán sentir como si se conocieran de toda la vida. Ambiente alegre y despreocupado, con música muy agradable. Además, la comida es bien sabrosa.La Toma Alta (Los Muros de Tadeo). Teléfono: (0274) 872.17.63. 

Los mejores pastelitos andinos los probé en el restaurante Adalid, ubicado en plena carretera Trasandina a la altura del pueblo de Escaguey, en todo enfrente de la posada El Baquiano. Teléfono: (0412) 642.49.46, @adalid_restaurante. 

DÓNDE COMPRAR

Polen y miel de abejas purísima en La Casita de la Miel en Escaguey, teléfono: (0274) 511.56.79.  Pinturas espectaculares en casa de Gilberto Pérez en Cacute, teléfono: (0412) 549.90.40. Quesos, mermeladas, salsas y dulces con calidad de exportación en Alimentos KQT de Cacute, Teléfono: (0426) 203.15.69, @alimentoskqt. Mermeladas ricas en Las catalinas, en toda la carretera trasandina.  

NO OLVIDE

Visitar las aguas termales La Musuy. Caminando media hora por una subida fuerte al principio, llegarán a un lugar mágico con vista al pico Humboldt en un día claro. Me cobraron Bs. 500 por persona en la entrada y Bs. 3.000 por estacionar en un terreno, lo cual me pareció caro hasta que me explicaron que esa tarifa incluía la limpieza y el mantenimiento de las aguas termales.
Tomar la visita guiada del observatorio astronómico Llano del Hato, que resulta realmente extraordinario. Dura una hora y nos costó Bs 4.800 por persona sin punto de venta, pero vale el viaje mil veces. 

Nuestra guía fue sensacional. En una noche sin nubes, le permiten observar por los telescopios a Saturno o a la Luna, que son las vistas más impresionantes. Es un increíble lugar que no deben perder la oportunidad de visitar.

Álvaro Montenegro Fortique

@alvaromont@montenegroalvaro

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