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Orlando Chirinos: "Hay que escribir sin falsear la realidad"

El escritor y docente marabino, Magíster en Literatura Latinoamericana, será homenajeado hoy en la Filuc.

La violencia es el tema de la novela que acaba de escribir Chirinos 

NICOLA ROCCO/ARCHIVO

  • EDUARDO ANDRÉS MURIA

01 de noviembre de 2017 02:00 AM

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Orlando Chirinos: "Hay que escribir sin falsear la realidad"

A Orlando Chirinos (Maracaibo, 1944) no le convence la idea de que reconozcan su trabajo en actos públicos, aunque manifiesta su gratitud hacia quienes han exaltado trayectoria como poeta y escritor. Este año, el comité organizador de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc), decidió homenajear sus obras y aporte como profesor jubilado de dicha Casa de Estudios.

El acto de reconocimiento al Magíster en Literatura Latinoamérica, lleva por nombre En virtud de las historias ofrecidas y se realizará hoy, a las 3:00 pm, en el Salón Gonzalo Rojas del complejo ferial. En la cita, que además coincide con su cumpleaños, lo acompañarán sus colegas Alberto González y Magalys Caraballo. También su hija Laura Chirinos, quien ha seguido sus pasos en la poesía.

 “Siento que detrás del homenaje que la Filuc me hace hay muchas personas que han contribuido con mi trabajo. Todos los profesores de pre-grado de la UC, en especial del área de la Literaria, la UPEL, la Universidad Pedagógica el Libertador y muchos amigos. Pienso que este homenaje es muy meritorio”, comenta el autor de Beso de lengua (2008).

"Estoy convencido de que la vida le lleva al menos dos pasos delante a la literatura"

-Nació en el Zulia, creció en Falcón, luego se mudó a Curimagua, a Punto Fijo y finalmente a Valencia. ¿Cómo describiría el itinerario de su obra literaria? ¿Qué peso tiene en ella el viaje?, ¿El desarraigo?
-Creo que soy afortunado. Este recorrido me ha servido de mucho. Estoy convencido de que la vida le lleva al menos dos pasos delante a la literatura. La vida tiene infinitos matices y la literatura es un intento del hombre por fijar la realidad que le haya tocado vivir. El desarraigo me ha permitido escuchar a distintas personas. Me gusta escuchar a las personas, ver el paisaje, familiarizarme con países. Hay una crónica de Eduardo Galeano de un niño que no ha conocido el mar, entonces su abuelo lo lleva a conocerlo. Cuando están en la cúspide del cerro, el niño ve el mar, se asombra y le dice: “Préstame los ojos para verlo”.

“Quisiera haber tenido más ojos de los que realmente tengo porque el paisaje natural desde siempre me ha sorprendido. Tengo tres imágenes muy grabadas en mi mente: una de ellas es una puesta de sol en la carretera entre Boconó y Trujillo; otra puesta  a la altura de Trincheras, y una viniendo de Caracas hacia Valencia. El paisaje habla por sí y el lenguaje se hace insuficiente para atraparlo, aunque te da la oportunidad de recrearlo”, expresa el autor.

-Palabras más palabras menos, usted ha afirmado que la vida es la que organiza su literatura. En estos momentos del país, ¿qué rumbo le señala la realidad a su quehacer literario?
-Algunas veces he tratado de copiarla en su dimensión y manifestación. Pero aparte de ese intento de hacerla mía, tengo la oportunidad de imaginarla. Entonces en ese serio juego de la literatura siempre toman parte la realidad en sí misma y la memoria, pero la realidad siempre termina imponiéndose.

“Concibo la lectura como un acto de amor. Pienso los personajes, los imagino y los atrapo y los hago míos. De esta forma transcurre todo lo que he escrito”, agrega Chirinos.

-¿Ha logrado discernir de dónde proviene esa nostalgia que atraviesa sus obras?
-Sí. El ser humano está siempre a la búsqueda del paraíso perdido. Un poco de lo que hablan nuestros poetas Eugenio Montejo, Ramón Palomares y Luis Alberto Crespo. Esa nostalgia tiene que ver mucho con lo que he visto en los paisajes que he recorrido, pero atraparlos es una utopía porque mientras más se persiguen, más se aleja uno de ellos.

-Ha ejercido la docencia, ¿qué visión tiene de las nuevas generaciones?
-Creo que falta mucha pasión, con las excepciones del caso. Hay jóvenes que estudian literatura porque tienen una genuina vocación. Pero percibo en un grupo no despreciable, una frialdad, una lejanía indeseada. Pienso que en esto juega un papel muy importante el docente porque hay textos que no son fáciles. Creo que hay que empezar por la base, por la escuela, facilitándoles cosas que tengan fácil comprensión y en esa medida ir demostrándoles que hay otras formas de leer. La mejor lectura no solo es la que se disfruta, sino también la que te pone a pensar.

"De este momento histórico tan importante, del ahora, tiene que salir la gran novela. A lo mejor ya esté escrita o la estén escribiendo…"

-En un país en ruinas como el nuestro, ¿cuál es la responsabilidad del intelectual? ¿Cree usted que la literatura nos puede salvar?
-Estamos viviendo una situación muy comprometida. Muy difícil. Eso innegable, eso está a la vista porque es una crisis que ha abarcado todos los niveles de nuestras vidas. Dudo de la exposición de la situación, pero cada intelectual tiene que hacer su oficio al igual que el escritor. Hay que escribir sin falsear nada, menos la realidad. Tampoco pretendo que todos los escritores sean veristas. Cada quien se bate sus pulgas literarias de acuerdo a su interés con su concepción de la vida. De este momento histórico tan importante, del ahora, tiene que salir la gran novela. A lo mejor ya esté escrita o la estén escribiendo… algo así como siempre se ha esperado la gran novela del petróleo.

Y prosigue: “Aquí hay muchos escritores jóvenes que me gusta leer: Fedosy Santaella, Luis Laya. Lucas García, Héctor Torres y gran cantidad de autores talentosos. Tengo mucha fe en nuestras generaciones de escritores y poetas. Tiene que salir de aquí un texto que estremezca las bases de nuestro pensamiento.

-¿En qué ocupa sus días recientes? ¿Qué está escribiendo?
-He estado escribiendo. Terminé una novela muy dura. He estado conversando con la gente de La Orilla Negra y José Pulido, un gran amigo. Tiene que ver mucho con la violencia, con la muerte, con la figura del impostor, la corrupción, y no me estoy refiriendo sólo a esta época, me refiero a los antecedentes de esta crisis. Hasta ahora es la más extensa que he escrito. Hay varios nombres que tengo en mente para ella. Lo que sí está claro es que lleva dos epígrafes que deben ser una puerta para ver más allá. Y puedo decir que ya empecé una segunda.

@AndresMuria

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