Espacio publicitario

Carlos Daniel Malavé es el director de "Solteras indisponibles"

"La economía de la Ley de Cine no se sustenta con la inflación que tenemos"

El presidente de la Cámara Venezolana de Productores de Largometrajes se propone entretener al público con una comedia romántica en la que actúa Daniela Alvarado y que se estrena mañana.

  • PABLO GAMBA

09 de noviembre de 2017 04:00 AM

PARA COMPARTIR

"La economía de la Ley de Cine no se sustenta con la inflación que tenemos"

Solteras indisponibles se estrena mañana en Venezuela. Es la séptima película desde 2008 de Carlos Daniel Malavé, un director que además es el actual presidente de la Cámara Venezolana de Productores de Largometrajes (Caveprol), gremio fundado en 1979 como expresión de una manera industrialista de entender el cine, que ha estado en polémica desde entonces con la concepción cultural de la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (ANAC).

Se trata de una comedia romántica con Daniela Alvarado, Vanessa Mendoza y Gaby Mezone en los papeles protagónicos, y con una característica singular: dura dos horas 19 minutos. Parece mucho para ese tipo de películas, pero Malavé lo compara con Sex and the City (2008), que dura pocos minutos más. Considera que es el tiempo necesario para contar bien las historias de amor de las tres amigas que son los personajes principales.

Históricamente se ha demostrado que la comedia es una vía de escape en tiempos de crisis, agrega el director. Cree que por eso la gente irá a ver la película, pero también por otras dos razones. La primera es Daniela Alvarado, la “novia de Venezuela”, según Malavé; la segunda, que las protagonistas son buenas actrices y parecen gente real, por lo que el público se identifica con ellas. “El amor no es solo para gente bonita”, dice Malavé, aunque además de los gorditos, el calvo y la chica normal, hay otra que está chévere, agrega.

Solteras indisponibles es una película independiente, hecha con plan para recuperar lo invertido y obtener ganancias, principalmente con ventas en el extranjero. Es una alternativa que Malavé ha planteado para convertir en oportunidad una crisis que ha reducido a nada los recursos recaudados por la Ley de Cine, que incluyen 5% de cada entrada. Pero el cine de bajo presupuesto también plantea problemas de calidad en Venezuela.

"En Solteras indisponibles gastamos el año pasado 30.000 dólares, y tenemos ofertas de compra por mucho más de lo que yo pensaba."

–Detalle un poco el modelo de cine independiente que propone.
–Hoy en día el promedio de ventas de una película latinoamericana, que no sea de un gran cineasta, es de entre 20.000 y 30.000 dólares. En ninguna otra parte del mundo puedes hacer una película con eso, que no sea de hiperbajo presupuesto, y aquí puedes hasta filmar con una buena cámara. Yo desde hace mucho tiempo dije que iba a trabajar con ese presupuesto, para generarle al inversor un retorno. En Solteras indisponibles gastamos el año pasado 30.000 dólares, y tenemos ofertas de compra por mucho más de lo que yo pensaba. Cuando esta coyuntura pase, si es que pasa, y volvamos a la “normalidad” entre comillas, las películas volverán a costar 100.000 o 300.000 dólares, pero uno ya está preparándose para eso.

–Usted es un “hijo” de la Ley de Cine, puesto que comenzó a hacer películas después de la reforma de 2005. ¿Qué pasa hoy con ese modelo?
–Todo eso era falso. Yo decía que era una bomba que nos iba a explotar en la cara, y nos explotó. La economía de la Ley de Cine no se sustenta. Con la inflación que tenemos, el dinero no es suficiente. Ahorita mismo en el CNAC hay 16 proyectos de largometraje, de los cuales posiblemente no haya plata para financiar ni siquiera dos. Por supuesto que soy un hijo de la Ley de Cine, y estoy agradecido, pero fue algo que funcionó hasta cierto momento.

–Usted plantea hacer películas capaces de sobrevivir en el mercado, incluso en Venezuela. ¿Qué pasaría con el cine cultural que no tiene esas aspiraciones, sino otras? 
–El cine de autor tiene su mercado natural. Son los festivales de cine, algunas salas de exhibición y plataformas como Netflix. Hay maneras de vender el producto. Pero hay que estar claros de que esas películas son para un segmento, que no son 100.000 o 200.000 espectadores si no, de repente, 50.000, en Venezuela, y además tienen nichos en otros lados.

–Pero el cine autoral sí necesita subsidios, ¿no? 
–Claro, y evidentemente con la crisis es el más golpeado. Pero también te puedo decir que hay inversionistas en este país a los que les gustan los festivales, les gustan los premios. El cine autoral debería aprovechar esta coyuntura, sobre todo para decir cosas sobre lo que está pasando. 

Mi compromiso es tratar de seguir haciendo películas y generando empleos, y que la gente pueda entrar al cine a divertirse.

–En las películas venezolanas de más bajo presupuesto, incluidas las suyas, se perciben problemas en el sonido, la fotografía, etc. ¿Por qué? 
–Es una combinación de muchas cosas, y no lo digo por justificar. He hecho películas en las que traté de contar una historia, y los valores estéticos me los salté porque no tenía presupuesto. También hay un problema con los técnicos. En el caso de Solteras indisponibles me afectó mucho. Algo que odio de la película es la mezcla de sonido, y la estamos mejorando para la versión internacional. Los efectos también se están volviendo a hacer. Traté de que fuera una película elegante y bien hechecita, porque es una comedia, pero me quedé a mitad de camino en la versión que se va a ver en Venezuela, en cines. Y no es que subestime al público, pero también me di cuenta de que a la gente no le importa, y se engancha porque disfruta la historia.

–Un crítico, Sergio Monsalve, le reprocha al cine venezolano actual su falta de compromiso. ¿Cuál es el compromiso de su cine? 
–El primer compromiso es estar acá, en Venezuela. Vivir en este país y hacer algo ya es mucho. Es tratar de que el cine y la industria no se mueran. Mi compromiso es tratar de seguir haciendo películas y generando empleos, y que la gente pueda entrar al cine a divertirse, lo que siempre ha sido mi fin. Un cine de denuncia real y poderosa tiene que existir. Pero, ¿y la seguridad?, ¿la seguridad de mi familia? De repente los que están fuera, y que no tienen la presión de un Gobierno que les pinche el teléfono y los siga, son los llamados a dar esa visión bastante fuerte de lo que estamos viviendo. 

Espacio publicitario

Nombre y Apellido:

Email:

Escribe tu comentario:

Escribe los caracteres que ves en la imagen:

Normativa para emitir comentarios
  • Al emitir su opinión en El Universal debe hacerlo con Nombre y Apellido, no se aprobarán mensajes con datos incompletos.
  • El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro.
  • Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
  • El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.
  • Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quien los escribe.
  • El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
  • El Universal no permite la publicación de mensajes xenófobos o discriminatorios.
  • El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.

Espacio publicitario

ENCUESTA

Espacio publicitario

Espacio publicitario