Espacio publicitario

Como salido de un cuento de hadas

Neuschwanstein: el castillo que inspiró a Walt Disney

Un hermoso palacio edificado en Alemania hace poco más de un siglo fue el principal referente para el diseño de los castillos de Walt Disney.  

 El castillo de Neuschwanstein (izquierda) y el castillo de Walt Disney (derecha). Cortesìa: travelandleisure.com

  • MICHAEL NISSNICK

05 de diciembre de 2017 06:00 AM

Actualizado el 22 de diciembre de 2017 12:39 PM

PARA COMPARTIR

La construcción del castillo de #Neuschwanstein tardó más de dos décadas. 

El castillo de #Neuschwanstein combinaba diseño medieval e innovaciones modernas. 

Caracas.- Uno de los emblemas indiscutibles de la imaginería de Walt Disney es el castillo medieval, ya sea el de la Cenicienta o el de la Bella Durmiente. Se encuentra en todos los parques Disney existentes en el mundo y aparece al comienzo de sus producciones cinematográficas.

Este palacio de ensueño estuvo inspirado en un castillo real construido en Alemania a finales del siglo XIX y que hoy sigue  cautivando la imaginación de millones en todo el mundo. Al cumplirse este 5 de diciembre un nuevo aniversario del nacimiento de Disney, echemos un vistazo a la historia del castillo de Neuschwanstein y del extravagante monarca que lo construyó, conocido (con razón o sin ella) como “el Rey Loco”.

Un rey de cuento

A mediados del siglo XIX, Alemania no existía como la conocemos hoy. En su lugar había confederación de reinos, ducados y ciudades libres independientes unidos por la lengua, la cultura y las alianzas. Uno de ellos era Baviera, en el que reinaba la dinastía Wittelsbach. Su capital era Munich, en cuyas cercanías nació el príncipe heredero Luis (Ludwig) el 25 de agosto de 1845.


Luis era hijo del entonces rey Maximiliano II y de María de Prusia, quien hizo educar al niño por institutrices, alejándolo así de posibles compañeros de juego. El futuro rey  pasó una infancia solitaria en el suntuoso castillo familiar de Hohenschwangau, donde fue creándose un mundo particular forjado por la admiración hacia las grandes figuras y mitos del pasado germánico, así como por su cada vez más desequilibrada personalidad.


En 1862, tras la muerte de su padre, nuestro personaje subió al trono como Luis II de Baviera a los 18 años. Pero desde temprano dio muestras de diversas excentricidades que algunos han calificado como esquizofrenia. Uno de sus ministros lo tuvo claro cuando afirmó: “Si hay dos naturalezas diferentes desarrollándose en el joven, como sospecho desde la primera vez que hablé con él, Dios quiera que triunfe la mejor”.

Su faceta sentimental no fue menos problemática. Inicialmente se comprometió con una princesa bávara, pero rompió con ella poco antes del matrimonio. Necesito ser libre; tengo sed de libertad. Ahora vuelvo a respirar por haber dejado atrás una pesadilla tortuosa”, diría después de aquello. Pero quizás otra de las razones fundamentales de la decisión de Luis haya sido su homosexualidad, pues el rey tuvo varias relaciones tanto con príncipes como con plebeyos.  


Baviera se incorporó a la actual Alemania en 1871, aunque mantuvo su sistema monárquico y amplia autonomía hasta 1918. Cada vez más desinteresado de los asuntos políticos y militares, Luis se fue aislando y construyendo un reino personal de ensueño y fantasía, inspirado por la pasión que sentía hacia los grandes héroes y leyendas del pasado medieval alemán. Al respecto jugó un papel fundamental su gran amigo y protegido el compositor Richard Wagner, uno de los grandes compositores de todos los tiempos, autor de óperas que magnificaban aquel pasado grandioso. Entre ellas destaca el ciclo “El anillo de los Nibelungos”, al que pertenece la famosísima “Cabalgata de las Valquirias”.

Los castillos del rey

El empeño de Luis II por recrear este mundo medieval desaparecido, así como su admiración por la idea francesa de monarquía absoluta (aunque la suya era una monarquía constitucional) llevaron al soberano bávaro a invertir grandes sumas de dinero en la construcción de tres fastuosos castillos que cimentaron su actual fama y leyenda.

El más pequeño de ellos, el único que Luis llegó a ver terminado y en el que más tiempo vivió fue el palacio de Linderhof, culminado en 1879 e inspirado en los castillos franceses del siglo XVII.

En este bello edificio destaca una verdadera excentricidad: la “Gruta de Venus” una cueva artificial con lago construida en los jardines del palacio e inspirada en un acto de la ópera “Tannhauser” de Richard Wagner.  Dicha gruta incluyó la primera central eléctrica importada a Baviera, gracias a la cual contaba con iluminación artificial y una máquina para crear olas. El rey construyó otra cueva parecida (aunque menos espectacular) en Neuschwanstein. 

En una isla del lago Chiem, el segundo más grandes de Alemania (apodado “Mar de Baviera”), Luis edificó su palacio más costoso: Herrenchiemsee, pensado como una copia exacta del parisino palacio de Versalles. Incluso contaba con su propia Galería de los Espejos, treinta metros más grande que la original. Luis vivió en este lugar apenas diez días y  a su muerte el edificio quedó inconcluso tras agotarse los fondos destinados a su construcción.


Pero sin duda su proyecto más conocido fue el castillo de cuento de hadas que empezó a edificar el 5 de septiembre de 1869 a una altura de casi mil metros sobre el desfiladero de Pollat. Luis calculó que el palacio estaría listo en tres años, pero la obra fue de tal complejidad y ambición que si bien las partes habitables estuvieron terminadas hacia 1884, los trabajos se extendieron por más de dos décadas. El rey pensaba llamarlo “Nuevo Castillo de Hohenschwangau” (en homenaje al palacio donde pasó su infancia, ubicado a pocos kilómetros), pero tras su muerte se le dio su nombre actual:  Neuschwanstein, esto es “Nuevo Cisne de Piedra”.


Para la construcción del castillo se rebajaron ocho metros de roca para levantar los cimientos, se contrató a más de doscientos trabajadores y se emplearon en su mayor parte materiales locales: 600 toneladas de cemento, 465 toneladas de mármol, medio millón de toneladas de ladrillos, mil 550 toneladas de piedra caliza, 3 mil 600 metros cúbicos de arena, 50 toneladas de carbón de piedra, 40 de carbón de madera y 2050 metros cúbicos de maderas de andamiaje.


El diseñador teatral Christian Jank, junto con varios de los grandes pintores de la época, se encargaron de concebir y decorar las diversas estancias del castillo con escenas basadas en las óperas de Wagner y los mitos germánicos que las inspiraron: Tannhauser, Parsifal, Lohengrin, Sigfrido y Tristán e Isolda. El cisne, símbolo de pureza y belleza y animal predilecto de Luis II, figura en numerosos detalles de la decoración.


Al igual que Linderhof, la apariencia medieval de Neuschwanstein no excluía la modernidad, pues el lugar contaba con innovaciones técnicas para la época como teléfono, calefacción centralizada, timbres eléctricos para llamar a la servidumbre, montacargas y agua corriente en todos los pisos.


El complejo de Neuschwanstein comprende en total seis mil metros cuadrados. La estancia más impresionante del castillo es la sala del trono, decorada como las antiguas iglesias bizantinas y concebida para transmitir la idea de monarquía absoluta. abarca dos pisos y mide 20 metros de largo y 15 de altura. En lo alto del techo cuelga una lámpara de 96 velas y casi una tonelada de peso. El mosaico del piso tiene más de dos millones de piezas.

Otra dependencia fundamental es la Sala de los Cantores, diseñada en homenaje a los torneos medievales de trovadores y poetas. Mide 27 metros de largo y 10 de altura. Nunca llegó a funcionar en vida de Luis. El primer concierto celebrado en ella tuvo lugar en 1933 para conmemorar los 50 años de la muerte del compositor Richard Wagner.


Final trágico

Las excentricidades de Luis II causaban cada vez más inquietud entre los suyos. El rey continuaba ensimismado en sus fantasías. Solía consumir drogas para combatir sus problemas de salud y desarrolló extraños hábitos cotidianos. Dormía durante el día, se levantaba a las siete de la noche y cenaba por la mañana. Asimismo, tenía la costumbre de hacer rápidos paseos nocturnos en trineo por los alrededores de su castillo. En el mencionado palacio de Herrenchiemsee, 35 criados encendían al anochecer las dos mil velas de la Galería de los Espejos para que el rey deambulara solo en ella.  Por si fuera poco, las deudas contraídas en la construcción de los palacios no dejaba de crecer y los bancos extranjeros amenazaban con embargo.


En 1886, los familiares del rey y los miembros de su gobierno acordaron que una comisión de siquiatras encabezada por el doctor Bernhard von Gudden declarara a Luis incapacitado para gobernar con el fin de destituirlo y entregarle el poder a su tío Leopoldo en calidad de regente. El 10 de junio de 1886, una comisión arribó a Neuschwanstein para poner al monarca bajo arresto. Al principio Luis opuso resistencia, pero finalmente cedió tras reunirse con von Gudden, a quien preguntó: “¿Cómo puede declarar que estoy loco si no me ha examinado?”. Así finalizaron los 22 años de reinado de Luis II de Baviera.


Luis fue llevado a su residencia ubicada a orillas del lago Starnberg, adonde llegó el 12 de junio. Ese mismo día, a las 6:45 de la tarde, el ex rey y el doctor von Gudden salieron a pasear por los alrededores del lago. Era una noche lluviosa. Como tardaban en regresar, varios hombres salieron en su busca. Tras varias horas se hallaron los cadáveres del rey y su médico flotando en el agua. La causa oficial de la muerte de Luis fue suicidio, pero las dudas persisten hasta hoy. Faltaban dos meses para que el monarca cumpliera 41 años. Una cruz de hierro en el lago Starnberg marca el lugar donde se encontró el cuerpo.


Pocas semanas después de la muerte de Luis II, el castillo de Neuschwanstein se abrió al turismo. El rey no llegó a verlo a terminado. De hecho, aunque los trabajos de construcción concluyeron oficialmente en 1892, el palacio nunca se terminó del modo planificado por Luis. De las 200 habitaciones proyectadas, solo catorce están acabadas. Hasta la fecha es el monumento más visitado y fotografiado de Alemania, con un promedio de 1,8 millones de turista anuales y hasta 8 mil diarios.


Twitter: @mhnissnick

Espacio publicitario

Nombre y Apellido:

Email:

Escribe tu comentario:

Escribe los caracteres que ves en la imagen:

Normativa para emitir comentarios
  • Al emitir su opinión en El Universal debe hacerlo con Nombre y Apellido, no se aprobarán mensajes con datos incompletos.
  • El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro.
  • Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
  • El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.
  • Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quien los escribe.
  • El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
  • El Universal no permite la publicación de mensajes xenófobos o discriminatorios.
  • El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.

Espacio publicitario

ENCUESTA

<

Espacio publicitario

Espacio publicitario