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Llega una nueva versión de un clásico

King Kong: historia y curiosidades

El estreno en Venezuela de “Kong: Skull Island” es un buen pretexto para pasar revista a las diversas películas protagonizadas por el gorila gigante a lo largo de ocho décadas. 

 Foto promocional de la versión de King Kong de 1933. (Cortesía: tdhicks.com)

  • MICHAEL NISSNICK

11 de marzo de 2017 06:00 AM

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La primera película de #KingKong se estrenó en 1933.

#KongSkullIsland costó 190 millones de dólares.

Caracas.-Este viernes 10 de marzo llega a los cines venezolanos “Kong: Skull Island”, cinta de acción que trae de vuelta a uno de los grandes iconos del cine y la cultura de nuestro tiempo. En las siguientes líneas pasamos revista a las distintas películas que han tenido como protagonista a King Kong, aquel colosal primate que ya acumula más de ocho décadas de historia a sus espaldas.

King Kong (1933)

Antes de dedicarse al cine, Merian C. Cooper (1894-1973) sintió la pasión por la aventura. De joven quedó fascinado por historias de exploradores del África ecuatorial que relataban encuentros con gorilas. También lo impactaron novelas sobre tierras recónditas habitadas por fauna prehistórica como “El mundo perdido” (1912) de Arthur Conan Doyle, y “La tierra olvidada por el tiempo” (1918), de Edgar Rice Burroughs.


Tras vivir diversas peripecias como aviador, explorador, soldado, periodista y prisionero de guerra, Cooper llegó a Hollywood en los años 20, donde junto a su colega, el también aventurero Ernest B. Schoedsack (1893-1979), realizó películas semidocumentales ambientadas en lugares exóticos como Persia y Tailandia.

A comienzos de los años 30, ambos hombres ingresaron en los prestigiosos estudios RKO. Tras descartar rodar en parajes naturales de África o incluso poner a luchar a muerte a un gorila y a un dragón de Komodo reales, Cooper y Schoedsack concibieron la historia de una expedición de cineastas que llega a Skull Island, una remota isla del océano índico habitada por monstruos antediluvianos y una tribu de nativos que adora a una misteriosa deidad llamada Kong, en realidad un gigantesco gorila de quince metros de altura. Los expedicionarios capturan al simio y lo exhiben en Nueva York como una atracción de feria. Pero Kong escapa a sus captores, siembra el terror en la ciudad y escala hasta la cima del edificio Empire State, donde muere tras ser abatido por varios aviones.


“King Kong” se rodó con un presupuesto de 650 mil dólares de la época. Para los efectos especiales, Cooper recurrió a Willis O'Brien, maestro de la técnica conocida como “stop motion”, consistente en animar figuras inmóviles mediante sutiles cambios de posición entre toma y toma. Un segundo de filmación requería 24 fotogramas. Por esta razón, el rodaje de la cinta se extendió por casi un año.

O'Brien diseñó varios gorilas de 45 centímetros de altura, compuestos por un esqueleto metálico articulable recubierto de algodón, látex y piel de conejo. Para los primeros planos del monstruo se fabricaron una cabeza, dos brazos y un pie gigantes controlados por varios operadores mediante un sistema de aire comprimido. El rugido de Kong se obtuvo de mezclas de grabaciones de tigres y leones a la hora del almuerzo en el zoológico.


Entre las escenas antológicas de esta película destacan el primer encuentro de Kong con su objeto del deseo Anne Darrow, interpretada por Fay Wray,

la pelea de Kong con un tiranosaurio,

 y la batalla final del gorila con los aviones en la cima del Empire State, en la que por cierto los directores Cooper y Schoedsack interpretaron a los pilotos.

La pionera banda sonora de la cinta, fundamental para el futuro desarrollo de la música en el cine, corrió a cargo de Max Steiner, responsable de las partituras de otros clásicos de la talla de “Lo que el viento se llevó” (1939) y “Casablanca” (1942).

“King Kong” se estrenó en el Radio City Music Hall de Nueva York  el 2 de marzo de 1933. Fue un éxito inmediato y no tardo en convertirse en un icono cultural. El público de la época vio en esta película un entretenimiento para olvidar las penurias de la Gran Depresión. Los surrealistas quedaron fascinados por su metáfora del “amor loco” y las pulsiones animales del inconsciente. Los críticos se arrodillaron ante su evocación del cuento de la Bella y la Bestia y su metáfora del “buen salvaje” aplastado por la civilización. Y los cinéfilos la consideraron un hito del Séptimo Arte. Hasta hoy figura en numerosas listas de las mejores películas de todos los tiempos y desde 1991 se preserva en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por su importancia cultural. Asimismo, se dice que era una de las películas favoritas de…Adolf Hitler.

La silueta de Kong enfrentándose a los aviones es el actual símbolo del Festival de Sitges (España), el más importante del mundo dedicado al cine fantástico y de terror.

Para aprovechar el éxito de la cinta, la RKO estrenó ese mismo año una secuela titulada “El hijo de Kong”, rodada con un presupuesto más modesto y con una duración de apenas 70 minutos, en contraste con la hora y media de su predecesora.

“King Kong vs. Godzilla” (1962)

A comienzos de los años 60, la productora japonesa Toho obtuvo los derechos del personaje de King Kong. Tras descartar un argumento que enfrentaba al gorila con una colosal versión del monstruo de Frankenstein, los cineastas nipones  se encontraron ante la jugosa posibilidad de poner al gigantesco primate a batirse cuerpo a cuerpo con la mayor bestia de su cinematografía: Godzilla, cuya primera aparición en el cine había ocurrido en 1954 al calor de la paranoia nuclear de la Guerra Fría, dando origen al género conocido como “Kaiju Eiga” o películas de monstruos.


Como el método de stop motion usado en la cinta original de 1933 resultaba muy costoso, se decidió recrear a los dos monstruos a la manera japonesa: mediante actores embutidos en trajes de goma y moviéndose entre detalladas miniaturas de ciudades y edificios. Kong incrementó su estatura hasta los sesenta metros para ser un rival digno del dinosaurio nuclear y adquirió la habilidad de absorber descargas eléctricas y usarlas como armas contra su poderoso adversario.

 La cinta dirigida por Ishiro Honda fue un taquillazo y llevó a 11 millones de espectadores a las salas tras su estreno el 11 de agosto de 1962. Pero los resultados no son precisamente los mejores en el caso de Kong, cuya caracterización luce inexpresiva y muy tosca. Para muestra el siguiente video, en el que puede ver la “épica” pelea final entre ambos colosos.

En 1967, la Toho estrenó una segunda parte titulada “King Kong se escapa”, en la que el gorila  se enfrenta a un clon robótico de sí mismo llamado “Mechanic Kong”.


“King Kong” (1976)

El italiano Dino De Laurentiis (1919-2010), uno de los principales productores cinematográficos de la segunda mitad de siglo XX, se gastó 24 millones de dólares para rodar su remake estadounidense de King Kong.

La nueva película presenta varios cambios importantes con respecto a la original: no está ambientada en los años treinta, sino en la actualidad de entonces, los expedicionarios no son cineastas sino una compañía petrolera (en consonancia con el turbulento clima político del momento, derivado de la crisis del petróleo de 1973), y la escena final no ocurre en el Empire State, sino en las hoy desaparecidas Torres Gemelas del World Trade Center.

Para recrear a Kong, De Laurentiis hizo construir un gorila mecánico de 17 metros de altura. Asimismo se fabricaron dos brazos de tamaño natural. Pero como el Kong gigante no lucia creíble en pantalla, solo se le utilizó en una escena. El especialista Rick Backer vistió un traje de mono para interpretar al monstruo en el resto del film. Los rugidos del simio corrieron a cargo de Peter Cullen, famoso por ser la voz de Optimus Prime en la saga “Transformers”.

Aunque la cinta dirigida por John Guillermin y protagonizada por Jeff Bridges y Jessica Lange (en su primer papel en el cine) no convenció a la crítica y molestó a los fanáticos del film original, fue un éxito de taquilla en todo el mundo y ganó el Óscar a los Mejores Efectos Visuales. El responsable de estos últimos fue el italiano Carlo Rambaldi, premiado también por su trabajo en Alien (1979) y “E.T.” (1982).

En 1986 se estrenó una secuela titulada “King Kong Lives” y protagonizada por Linda Hamilton, la Sarah Connor de las dos primeras películas de la saga “Terminator”.

“King Kong” (2005)

De niño, el neozelandés Peter Jackson decidió dedicarse a cine tras ver el “King Kong” de 1933. Tras el éxito de su oscarizada saga de “El Señor de los Anillos” (2001-2003), tuvo luz verde para llevar a la pantalla su versión del simio gigante, con las actuaciones de Jack Black, Adrien Brody y Naomi Watts como la rubia Anne Darrow.

Jackson optó por ambientar su película en la época original, ya que deseaba filmar la famosa escena del Empire State y consideraba a los años 30 como “la última gran era de la exploración, el último período en el que podía haber lugares vírgenes en el planeta”. La ciudad de Nueva York y la selva de Kong se recrearon mediante una combinación de maquetas, decorados y efectos digitales.

Para la caracterización de King Kong, Jackson recurrió a la técnica del “motion capture” para registrar con cámaras especiales los gestos y movimientos del actor Andy Serkis (el Gollum de “El Señor de los Anillos”) e incorporarlos a una reconstrucción digital del gorila gigante. La altura de Kong en esta película se redujo a ocho metros.


La cinta de Peter Jackson, de más tres horas de duración, costó 250 millones de dólares, lo que la convierte en una de las veinte películas más caras de la historia según el sitio web IMDB.  Ganó varios Óscares en las categorías de Mejor Sonido, Mejores Efectos Visuales y Mejor Edición de Sonido.

“Kong: Skull Island” (2017)

La nueva entrega del gorila gigante funciona como una precuela, pues no se verá a Kong cautivo en Nueva York sino en su hábitat natural de Skull Island, adonde llega una expedición científico-militar estadounidense encabezada por Bill Landa (John Goodman) y en la que viajan el ex agente de operaciones especiales británico James Conrad (Tom Hiddleston, famoso por su rol de Loki en las cintas de “Thor” y “Los Vengadores”) y la fotógrafa  Mason Weaver (Brie Larson, ganadora del Óscar en 2016 por su papel en “Room”).


“Kong: Skull Island” rinde homenaje a sus predecesoras en la gran pantalla: la acción transcurre en la década de 1970 (como la cinta de Dino De Laurentiis) y el gorila tiene un aspecto inspirado en la cinta clásica de 1933. Asimismo, su altura supera los treinta metros, lo que lo convierte en el segundo Kong más alto de la historia tras la versión japonesa de los 60. El costo de la película fue de 190 millones de dólares y se rodó en Hawaii, Vietnam y Australia.


El film dirigido por Jordan Vogt-Roberts no es un estreno aislado, sino que se enmarca en un nuevo universo cinematográfico llamado “MonsterVerse”, al que también pertenece la nueva versión de “Godzilla” estrenada en 2014 y a la que se agregarán dos cintas más en los próximos años, incluyendo la nueva batalla entre el gorila gigante y el dinosaurio nuclear, prevista para 2020. La fiesta, pues, será para rato.

Twitter: @mhnissnick

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