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El regreso de un clásico

"Blade Runner" ayer y hoy: historia y curiosidades

Llega a las salas venezolanas “Blade Runner 2049”, la esperada distopía futurista que  retoma el universo fílmico iniciado en 1982 con “Blade Runner”, considerado un clásico del Séptimo Arte.  

 Póster de la película de 1982 Blade Runner. (Cortesía: geekleagueofamerica.com)

  • MICHAEL NISSNICK

07 de octubre de 2017 06:00 AM

Actualizado el 09 de octubre de 2017 15:36 PM

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#BladeRunner (1982) es un hito en la historia de la #cienciaficción 

BladeRunner2049 costó 100 millones de dólares

Caracas.- Desde este viernes 7 de octubre se exhibe en cartelera “Blade Runner 2049” la muy esperada secuela de aquella película de 1982 que tras ser inicialmente un fracaso de crítica y público, pasó a ser una cinta de culto y máxima exponente de la ciencia ficción cinematográfica.  En las próximas líneas conoceremos su accidentada historia, así como la vida del extravagante escritor que la inspiró.  

Un autor excéntrico

Nacido en Chicago el 16 de diciembre de 1928, Philip K. Dick tuvo una existencia digna de una novela. Su accidentada vida estuvo signada por una constante manía persecutoria, el consumo de hasta mil píldoras semanales de anfetaminas y otras drogas, trances místicos en los que aseguraba estar poseído por una entidad celestial o un extraterrestre, intentos de suicidio, reclusiones psiquiátricas y cinco matrimonios fallidos.


En medio de tales excesos, sorprende el volumen de su producción literaria: 44 novelas, 150 cuentos y tres libros de ensayo escritos a lo largo de tres décadas. Tras fracasar en su intento de triunfar en el campo de la literatura “seria”, Dick se decantó por la ciencia ficción, corriente  de la que fue uno de los más brillantes exponentes. En sus obras exploró dos temas fundamentales: el carácter ilusorio de la realidad (¿Nuestro mundo es real o una simulación? ¿nuestros recuerdos son auténticos o son implantes? ) y la condición humana (¿puede un hombre ser una máquina…o una máquina llegar a ser un hombre?).


De esta última cuestión trata su novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, publicada en 1968 y en la que asistimos a una sociedad futurista donde los androides han alcanzado tal nivel de realismo que se confunden con las personas. Aunque existe un mecanismo para detectarlos (el test de Voight-Kampff), la última palabra para refutar su presunta humanidad radica en su incapacidad para sentir amor y compasión, es decir, su falta de empatía. Así lo cree el protagonista del libro, el agente Rick Deckard quien, sin embargo, ve derrumbarse todas sus certezas a medida que conoce mejor a estas “máquinas”.  


Replicantes en el cine

A finales de los 70, Philip K. Dick pasó paulatinamente de pertenecer a los círculos marginales de la ciencia ficción a convertirse en un autor respetado y consagrado. En 1977, la Warner Bros adquirió los derechos de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” para su adaptación a la pantalla. La dirección correría a cargo de Ridley Scott, quien ya había realizado en 1979 “Alien”, un hito del cine de terror espacial.

Para el papel de Rick Deckard se barajaron una veintena de candidatos, entre ellos Dustin Hoffman. El rol finalmente se asignó a Harrison Ford, quien por entonces pasaba por su gran momento de gloria profesional gracias a sus personajes de Han Solo en “La Guerra de las Galaxias” e Indiana Jones en las cintas homónimas de Steven Spielberg.


En la obra de Philip K. Dick, el término “Blade Runner”  (que designa a los cazadores de androides como Deckard)  nunca se usa. Los productores de la película, conscientes de que el nombre original de la novela no sonaba atractivo en el cine, optaron por comprar los derechos del título de un libro publicado en 1979 por el autor estadounidense William Burroughs y que también está ambientado en un futuro distópico, aunque su argumento no guarda similitud con “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”


La acción de la película transcurre en noviembre de 2019 en una ciudad de Los Ángeles lluviosa, decadente y superpoblada, muy parecida a urbes asiáticas actuales como Hong Kong. Los androides (aquí llamados “replicantes”), fabricados con gran realismo por la poderosa corporación Tyrell (hasta el punto de tener recuerdos implantados), son usados como mano de obra en las colonias espaciales de la tierra y tienen prohibido el ingreso a nuestro planeta. Cuando cinco replicantes violan este veto,  el “blade runner” retirado Rick Deckard es comisionado para eliminarlos. O “retirarlos”, como se dice en la jerga policial.

El film sigue dos itinerarios paralelos: por un lado el de Deckard, quien en su empeño de retirar a los replicantes se enamora de una androide (encarnada por Sean Young), lo que lo lleva a una importante transformación moral, pues, según Jesús Alonso Burgos, “si lo que determina lo humano (…) no es la naturalidad o artificialidad de los seres, sino los sentimientos y principios morales, el amor y la compasión, es evidente que en ese camino hombres y replicantes pueden encontrarse”.


Por otra parte, “Blade Runner” sigue a los replicantes fugitivos quienes, encabezados por Roy Batty (Rutger Hauer), buscan ingresar a la corporación Tyrell y encarar a su creador (en una nueva variación del mito de Frankenstein) para que éste les alargue su existencia: han sido programados para durar apenas cuatro años y temen morir. Ya no son simples máquinas, pues, según Burgos, “lo que otorga la condición humana es (y así lo fue siempre) la certeza de la muerte”.

Quizás la escena más conocida de la película es aquella en la que Batty, tras fracasar en su encuentro con Tyrell y luchar contra Deckard,  recita un bello monólogo mientras agoniza, donde lamenta la pérdida de todos recuerdos (reales o implantados) “como lágrimas en la lluvia” cuando deje de existir. El propio actor Rutger Hauer escribió este parlamento, para el que se inspiró parcialmente en el poema “el barco ebrio”, compuesto en 1871 por el escritor simbolista francés Arthur Rimbaud.  

El director Ridley Scott afirma que en sus películas “el universo, el decorado, la ambientación, tienen una importancia capital. Hay momentos en las películas en los que el decorado tiene más importancia que los actores” y eso se nota en la opresiva y oscura ciudad de Los Ángeles de “Blade Runner”. Entre las influencia manejadas por Scott destacan la arquitectura futurista del film “Metrópolis” (1927), de Fritz Lang,  

El cómic francés de 1976 “The Long Tomorrow”, escrito por Dan O'Bannon (guionista de “Alien”) y dibujado por Jean Giraud, mejor conocido como “Moebius”,


Y el cuadro de Edward Hopper “Nighthawks” (1942), sobre el que Scott dijo: “me pasé todo el tiempo poniendo esta pintura antes las narices del equipo de producción para ilustrar el aspecto y el ambiente que quería crear en la película”.


Asimismo, se construyeron dos detalladas maquetas de la ciudad futurista, una de las cuales, conocida como “Paisaje Hades”, aparece en la secuencia inicial de la película.

También es mítica la banda sonora, realizada por el compositor griego Evangelos Odysseas Papathanassiou, mejor conocido como “Vangelis”, ganador del Oscar por su partitura para “Carros de Fuego” (1981).

Los productores de “Blade Runner”, temerosos de que ésta resultara demasiado oscura e incomprensible para el público, impusieron al director el uso de una voz en off explicativa para Deckard y un polémico “final feliz”, para el que se usaron tomas descartadas de la cinta “El resplandor” (1980) de Stanley Kubrick.

Al principio, Philip K. Dick era reacio a ver su novela en la pantalla e incluso criticó las versiones iniciales del guion. Pero cambió de opinión tras ver 25 minutos de película en un pase privado. Se emocionó hasta las lágrimas y aseguró que habían “captado perfectamente” su mundo interior. Por desgracia no llegó a ver el film completo, pues falleció a causa de un accidente cerebrovascular el 2 de marzo de 1982, a la edad de 53 años y tres meses antes del estreno de “Blade Runner”.  


Tras rodarse con un presupuesto de 28 millones de dólares, “Blade Runner” se estrenó en 1295 salas estadounidenses el 25 de junio de 1982. Aunque en su día resultó un fracaso de crítica y público, el film fue revalorizado con el tiempo por videoclubes y salas de arte y ensayo hasta alcanzar el rango de clásico que tiene en nuestros días.

La reivindicación de “Blade Runner” trajo como consecuencia que en las últimas dos décadas surgieran al menos siete montajes alternativos del film, entre ellos el llamado “montaje del director” (1992) y el “montaje final” ("The final cut", 2007), ambos más cercanos a la visión original de Ridley Scott. En dichas versiones se realizaron cambios drásticos con respecto a la película estrenada en 1982: se eliminó la voz en off de Deckard, se suprimió el polémico “final feliz” y se incluyeron dos secuencias (el “sueño del unicornio” y el unicornio de origami al final) que sugieren que el propio Rick Deckard podría ser también un replicante, iniciando así una discusión que dura hasta hoy.


Por su parte, Philip K. Dick alcanzó ¡al fin! el estrellato después de su muerte, pues son numerosas las películas y series televisivas inspiradas en sus libros. Entre ellas destacan “Totall Recall” (1990), dirigida por Paul Verhoeven y protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

“Minority report” (2002), dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Cruise.

La serie “The Man in the High Castle”, producida por Amazon y estrenada en 2015.

Y la serie “Philip K Dick's Electric Dreams”, estrenada en 2017 y que cuenta entre sus protagonistas a Bryan Cranston, famoso por su rol en “Breaking Bad”.

El regreso

“Blade Runner 2049” no cuenta con Ridley Scott en la silla de director, sino en la producción ejecutiva. Su relevo lo toma el canadiense Denis Villeneuve, cuyo film de ciencia ficción “Arrival” estuvo nominada a varios premios Oscar en 2016, entre ellos el de Mejor Película. El guion lo firman Michael Green y Hampton Fancher, este último responsable también del libreto de la cinta original de 1982.

La cinta de Villeneuve, cuyo presupuesto es de 100 millones de dólares, se ambienta treinta años después de su predecesora. El mundo sigue siendo oscuro y opresivo, los replicantes son más perfectos (ahora los fabrica Niander Wallace, encarnado por Jared Leto en un rol originalmente pensado para el fallecido David Bowie) y los blade runners siguen retirándolos. Uno de ellos es “K” (interpretado por Ryan Gosling, protagonista de la reciente “La La Land”),  quien da con un descubrimiento que podría resultar decisivo para su sociedad, pero para hallar respuestas deberá dar con el paradero de Rick Deckard, desaparecido desde hace décadas.  


Harrison Ford regresa en su rol de Deckard, en consonancia con su reciente tendencia a retomar sus papeles emblemáticos del pasado, como Han Solo e Indiana Jones. Ford justificó así su decisión: “el personaje se mete en la historia de una forma que me intrigó. La relación entre Deckard y los otros personajes es fascinante. Creo que es interesante poder desarrollar un personaje después de un período de tiempo, así se puede revisar".


El director Denis Villeneuve afirmó que su película “continúa la versión del director (de 2007)”. Por ende, la incógnita sigue en el aire: ¿es Rick Deckard un replicante? Harrison Ford responde: “saber eso ya vale el precio de la entrada de “Blade Runner 2049”.

Twitter: @mhnissnick

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