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Estrenado en 1742

El "Aleluya" de Handel: la música de la Navidad

El coro “Aleluya”, perteneciente al oratorio “El Mesías” de Handel, es una de las partituras musicales más reconocidas y queridas de la Navidad. Su historia es fascinante. 

 Representación de El Mesías de Handel. (Cortesía: lds.org)

  • MICHAEL NISSNICK

22 de diciembre de 2017 06:00 AM

Actualizado el 22 de diciembre de 2017 12:53 PM

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#Handel compuso su oratorio #ElMesías en apenas 23 días. 

El público suele ponerse de pie cuando suena el coro del #Aleluya.

Caracas.-La Navidad es una época llena de música. Además de aguinaldos y villancicos, varios de los grandes maestros de música clásica dedicaron algunas de sus mejores partituras a celebrar el nacimiento de Cristo.

De entre estas obras sobresale “El Mesías”, un oratorio compuesto en Inglaterra hace poco más de dos siglos y medio  y al que pertenece el famoso coro “Aleluya”, omnipresente en todos los diciembres y conocido y parodiado hasta el hartazgo. Por ende, conozcamos a continuación su historia y algunas de sus muchas anécdotas y curiosidades.  

De Alemania a Inglaterra

Georg Friedrich Handel nació en Halle (Alemania) en 1685. Su vocación musical se vio inicialmente obstaculizada por la oposición de su padre, que deseaba verlo convertido en abogado. A la edad de dieciocho años, tras la muerte de su progenitor, Handel viajó a Hamburgo para iniciar su formación. De ahí se trasladó a Italia, donde vivió entre 1706 y 1710 y empezó a destacar como compositor de óperas, género en el que alcanzaría gran preeminencia.  


En 1712, Handel recibió una invitación para visitar Inglaterra. El compositor accedió y partió a Londres con la idea de una breve estadía. Pero terminó instalado en la isla de forma definitiva e incluso adquirió la nacionalidad británica. Con el tiempo se convertiría en la máxima gloria musical de dicho país.

En Inglaterra, Handel fue el máximo promotor de la ópera italiana en su doble condición de compositor y empresario teatral. Cosechó grandes éxitos en su momento de mayor auge y llegó a amasar una importante fortuna. El maestro germano compuso una cuarentena de obras de este género, entre ellas “Rinaldo” (1711), a la que pertenece el aria “Lascia ch'io pianga” (“Deja que llore”), interpretada en esta escena de la película “Farinelli” (1994).

La estrella del compositor de Halle no hizo sino crecer cuando su antiguo patrono, el príncipe elector de Hannover, subió al trono como Jorge I de Inglaterra. Handel compuso varias de sus mejores obras para este monarca y su sucesor, Jorge II, como la “Música Acuática” (1717), 

La “Música para los Reales Fuegos Artificiales” (1749),

O los cuatro “Himnos de la Coronación” (1727), el más famoso de los cuales es el titulado “Zadok, the priest”, que por cierto sirvió de inspiración para la partitura del actual himno de la Champions League, compuesto en 1992.

Pero los buenos tiempos de Handel llegaron a su fin en la década de 1730. La pérdida de interés del público en la ópera italiana y el surgimiento de rivales en el seno de la propia familia real no tardaron en causarle dificultades económicas y serios problemas de estrés. La situación llegó a su punto culminante el 13 de abril de 1737, cuando el maestro de 52 años se desplomó en el suelo de su casa. Había sufrido una apoplejía que le dejó paralizado el lado derecho del cuerpo.

El criado del maestro, alarmado, hizo venir al doctor Jenkins, médico personal de Handel, quien no se mostró muy optimista con respecto a su recuperación (“tal vez hayamos salvado al hombre, pero el músico se ha perdido para siempre”, afirmó) y aconsejó una terapia de baños calientes.

Handel acudió a las aguas termales de la ciudad alemana de Aquisgrán, donde a lo largo de varios meses se sometió a nueve horas diarias de terapia en lugar de las tres recomendadas. Contra todo pronóstico, volvió a Inglaterra plenamente recuperado y asegurando que había “salido del infierno”.

Tras la resurrección física llegó el renacimiento musical, pues Handel supo reinventarse gracias a un género que empezaba a ganar popularidad en Inglaterra.  

Resurrección musical

El oratorio es una composición musical coral cuyos textos por lo general se inspiran en pasajes de la Biblia. Gozaba de gran aceptación en el público inglés de la época gracias a su contenido religioso y su uso de la lengua vernácula, lo que suponía una importante ventaja con respecto a la ópera italiana, no siempre entendida por la mayoría de la audiencia.


Cierta noche de 1740, Handel recibió en su domicilio un sobre enviado por el libretista Charles Jennens, con quien ya había trabajado en dos ocasiones.  El pliego contenía una propuesta de oratorio titulada “El Mesías”.  El compositor, inspirado por la lectura de los textos sacros, se encerró en su estudio el 22 de agosto de 1740 e inició la composición de la partitura.


Sin casi dormir ni probar bocado, a un ritmo de diez horas diarias y quince notas por minuto, Handel puso el punto final a su obra el 14 de septiembre de 1740, tras apenas 23 días de intenso trabajo.  Al culminar, el maestro se fue a la cama y se mantuvo inmóvil y con la mirada perdida durante tanto tiempo que su criado, temeroso de una nueva crisis de salud, volvió a llamar al médico. Cuando éste llegó, encontró a Handel despierto, feliz y comiendo como un buey.  “Creí ver el Paraíso frente a mí y al gran Dios sentado en su trono rodeado de sus ángeles”, exclamó.

La interpretación de “El Mesías”, oratorio para coro, solistas y orquesta, dura algo menos de dos horas y media y está dividido en tres partes, cada una dedicada a un aspecto de la vida de Jesucristo. La primera se centra en su nacimiento, la segunda en su pasión y resurrección y la última en la resurrección de los muertos, el Juicio Final y la salvación de la humanidad.  Entre sus secciones más destacadas figuran el aria y coro “Oh Thou that tellest good tidings to Zion” ("Mensajero que traes buenas nuevas a Sión"),

el coro “And he shall purify the sons of Levi” ("El purificará a los hijos de Leví"),

y sobre todo la más conocida de todas: el coro “Aleluya”, de menos de cuatro minutos de duración y cuyo texto se inspira en los capítulos 11 y 19 del Apocalipsis, el último libro de la Biblia. Contra lo que suele creerse, no celebra el nacimiento de Cristo, sino su resurrección, pues cierra la segunda parte del oratorio.

Por la época en que culminó “El Mesías”, Handel fue invitado por las autoridades de Dublín, la capital irlandesa, a estrenar su nueva obra en dicha ciudad. El maestro accedió entusiasmado. Se dispuso el recién inaugurado New Music Hall para el debut. Se pidió a las mujeres que acudieran sin miriñaque (aros) en las faldas y a los hombres que no llevaran espadas para incrementar la capacidad de la sala. Asistieron setecientas personas.

“El Mesías” se estrenó el Viernes Santo 13 de abril de 1742 (el mismo día que Handel sufrió su ataque de apoplejía) con una orquesta de 35 cantantes y 27 instrumentos. Fue un éxito total, pero la obra no tuvo el visto bueno inicial de ciertos sectores conservadores de la Iglesia y la sociedad, a quienes no hacía gracia que una obra sacra se interpretara en un teatro y que en ella intervinieran cantantes de ópera. Entre los opositores de Handel estuvo el clérigo Jonathan Swift, famoso por su libro “Los viajes de Gulliver”, uno de los clásicos de la literatura universal.


El estreno londinense del oratorio de Handel tuvo lugar en el Covent Garden el 23 de marzo de 1743. Una popular leyenda refiere que en el rey Jorge II se puso de pie en la parte del "Aleluya", por lo que desde entonces ha prevalecido dicho hábito cuando suenan el famoso coro.

Aunque “El Mesías” no se compuso específicamente para Navidad sino para Semana Santa, terminó asociado a la temporada decembrina tras su masiva difusión en Estados Unidos a partir del siglo XIX.  

Handel siguió interpretando “El Mesías” durante el resto de su vida. Nunca aceptó cobrar dinero por dicha composición y siempre destinó las recaudaciones a ayudar a los presos y los enfermos. “Yo mismo estaba enfermo y gracias a esta obra he sanado. Me encontraba preso y ella me liberó”, afirmaba.


El 6 de abril de 1759, varios años después de quedar totalmente ciego, el maestro se sintió indispuesto durante una representación de su oratorio y lo trasladaron a su casa. Falleció el 14 de abril a la edad de 74 años, un día después del aniversario del primer estreno de “El Mesías” en Dublín. Fue enterrado en el Rincón de los Poetas de la abadía de Westminster. A sus exequias acudieron tres mil personas.

El New Music Hall de Dublín, donde sonaron por primera vez las notas del “Aleluya” de Handel, ya no existe. Solo se conserva el arco original de la entrada. El resto del lugar lo ocupa un hotel con el nombre del compositor alemán.  


Handel le dijo una vez a un amigo: “Sentiría pena si solo hubiera entretenido a la gente. Me hubiera gustado hacerlos mejores”. Quizás en cierto modo todos somos mejores durante los breves minutos en que el “Aleluya” resuena en nuestros oídos.  

Twitter: @mhnissnick

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