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Independiente de Avellaneda se coronó en la Sudamericana ante el Flamengo

El equipo argentino, donde milita el venezolano Fernando Amorebieta, empató 1-1 para hacer valer su victoria en la ida (2-1) y así levantar por segunda vez en su historia un título desde el mítico estadio Maracaná.

13 de diciembre de 2017 23:41 PM

Actualizado el 14 de diciembre de 2017 07:27 AM

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El venezolano Amorebieta ha sido un fijo en el once titular de los diablos rojos, desde su llegada al club argentino. 

El 'Rey de Copas' suma así la segunda Copa Sudamericana a una de las vitrinas más envidiadas del continente, donde destacan siete Copas Libertadores y dos Intercontinentales. 

Río de Janeiro.- Independiente conquistó este miércoles su segunda Copa Sudamericana al empatar 1-1 contra Flamengo y aumentó así la leyenda del 'Rey de Copas', enmudeciendo de nuevo a un Maracaná abarrotado por 62.500 hinchas que pintaban de rojo y negro el templo del fútbol brasileño.

Los argentinos, que llegaban con la renta de 2-1 de la ida en Buenos Aires, aguantaron el asedio de un 'Fla' que salió rugiendo, dispuesto a conquistar su primer título internacional en 18 años. La agresividad dio sus frutos y a los 29 Lucas Paquetá ponía el 1-0 para delirio de un Maracaná eufórico, según reseñó AFP.

Pero la alegría duró poco para los cariocas, que vieron como el joven Ezequiel Barco ponía el empate de penal diez minutos después. 

Llevaba 22 años esperando por esta noche el 'Mengao', que venía a redimirse a un 'templo' loco por llevarle de la mano a vengar el pasado. Por fin podrían cerrar juntos la herida abierta en aquella noche de diciembre de 1995, cuando Independiente levantaba en ese mismo gramado la Supercopa amargándoles el centenario.

"¡Esto es muy grande! Hacerlo en este estadio mítico, uno de los más grandes de la historia mundial (...) Independiente lo hace por tercera vez", dijo un emocionado Ariel Holan, técnico del 'Rojo', en medio de lágrimas al celebrar el título.

Esta era la velada para quemar la amargura del gigante venido a menos, de 16 años fuera de una final internacional y una temporada decepcionante. Con las pasiones descontroladas, que se tradujeron también en lamentables incidentes a las puertas, el templo del fútbol solo pedía una cosa a esta ardiente noche de primavera: "¡Vencer!". 

Así lo rezaba el impresionante mosaico con el que la mayor 'torcida' de Brasil recibió a un equipo que arrancaba con el tiempo en contra. 

Precisaba morder rápido el 'Fla' ante un Independiente al que solo 90 minutos de aguante le separaban del sueño de un segundo Maracanazo, y no tardó en rugir. Si con una buena llegada Vizeu a los cuatro minutos ya se multiplicó la temperatura de un estadio que no paraba quieto, cuando Everton se plantó cara a cara con campaña antes del cuarto de hora, Rio ya hervía.

Sonaba bien este Flamengo atrevido, que de seguir así no tardaría en sambar con su gente, como avisaban los veloces recortes de Paquetá, que se llevaría el gato al borde de la media hora. Fue entonces, cuando tras un saque de Diego el balón sobrevoló el área pasando por la cabeza Juan y el pie de Réver antes de que el astuto atacante la recogiera casi encima de Campaña para poner el 1-0, y a Rio en el delirio.

De repente, era Carnaval en el Maracaná donde a más de uno se le saltaban las lágrimas soñando con lo que vendría. 

Pero los Reyes nunca son invitados de piedra, e Independiente ya había avisado que iba a pelear hasta el final por conquistar de nuevo Rio. También venía el 'rojo' de su purgatorio particular tras siete años sin levantar un título internacional, y con su joven camada 'diablos' sueltos le sobraba el veneno. 

Quiso controlar el peligro Cuéllar, pero se pasó de fuerza y acabó derribando a Meza diez minutos más tarde consiguiendo lo que parecía imposible: callar al Maracaná. Se quedó en silencio el templo al ver cómo el juez colombiano Wilmar Roldán marcaba un penal que valdría una Copa.  

Fueron apenas unos segundos antes de que la hinchada se lanzara a reconfortar a Cesar, el arquero que ya había brillado contra Junior, pero el 'Fla' ya se temía lo peor al ver al joven Barco dirigirse al punto de penal.

Con 18 años y la sangre fría de un veterano, la joya de Independiente desarmaba a Cesar antes de desplomarse en el gramado. 

Quedaba todavía mucha final, pero el 'Rey' ya abrillantaba de nuevo su trono carioca.

Reino de 'diablos'

Como si nada de lo que había ocurrido hasta ahora fuera real, el Flamengo debía comenzar de nuevo tras el descanso. Pero el derroche de adrenalina había dejado huella en unas piernas cada vez más pesadas, y cada minuto le perforaba más el ánimo a un 'Mengao' con el gesto tenso.

No le abandonaba un Maracaná entregado, pero al que la realidad comenzaba a aplastarle la exuberante ilusión del principio. Todavía se le encogería más el estómago cuando en el 58 el zaguero Juan salvó casi sobre la línea lo que podía haber sido la sentencia 'roja' con una gran acción de Gigliotti.

Levantarían después el ánimo los locales con una buena acción del joven Vinicius Junior, ya fichado por el Real Madrid, al que Rueda sacó en lugar de Trauco para tratar de refrescar un equipo cabizbajo, pero la suerte ya estaba echada y el Maracaná volvía a ser de nuevo patria de los 'diablos'.

Ganador de siete Libertadores, cuatro de ellas consecutivas en los 70, el 'Rey de Copas' suma así la segunda Copa Sudamericana a una de las vitrinas más envidiadas del continente, donde brillan tres Copas Interamericanas, dos la Supercopas Sudamericanas, una Recopa Sudamericana y dos Intercontinentales.

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