Espacio publicitario

Margarita García Robayo: "Me interesa generar conmoción con mis historias"

La escritora colombiana, radicada en Argentina, recientemente participó en "Bogotá contada" y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara presentando su nueva novela "Tiempo muerto" publicada por Alfaguara.

Margarita García Robayo plantea temas como la maternidad y la patria en sus novelas

CORTESÍA

  • DULCE MARÍA RAMOS

03 de diciembre de 2017 02:00 AM

PARA COMPARTIR

Margarita García Robayo: "Me interesa generar conmoción con mis historias"

Margarita García Robayo nació en el Caribe, y a pesar que ahora su acento denota sus años en Buenos Aires; sus libros, su cabello y su mirada reflejan de forma inconsciente a la ciudad inmóvil que la vio nacer: Cartagena.

Durante una semana, García Robayo regresó a Colombia para participar en el programa Bogotá Contada, que realiza la Gerencia de Literatura de Idartes. Allí no sólo presentó su nueva novela Tiempo muerto, también asistió a varios conversatorios donde tuvo la oportunidad de reflexionar sobre el oficio de la escritura con colegas y lectores.

La autora reconoce que la maternidad cambió su carrera; para algunos una escritora madre puede llegar a ser una verdadera contrariedad: "Antes, cuando no tenía hijos, me llovían las invitaciones, las becas porque era una candidata fácil de mostrar: mujer, joven, latinoamericana. La cosa cambió rotundamente cuando tuve hijos. A una mujer cuando decide ser madre se le castiga fuertemente, uno termina excluido", asevera. Además, piensa que en medio literario y artístico en general, especialmente en su país, se debe visibilizar más desde lo público a la mujer. En relación al tema de no ser incluida en la lista Bogotá 39, que reúne a los jóvenes narradores latinoamericanos, se siente tranquila ya que todo concurso o lista está sujeto a los gustos del jurado.

Su nueva novela Tiempo muerto, refleja un matrimonio en decadencia. Del argumento central se desprenden otras preocupaciones: el paso del tiempo en los vínculos afectivos, la infidelidad, lo difuso del concepto patria y la maternidad. Sencillamente, y al igual que Joan Didion, para García Robayo la idea de contar la historia de su tiempo resulta fascinante.

-En Tiempo muerto, Lucía, la protagonista, se cuestiona en varias oportunidades el hecho de ser madre.
-Siempre en mis libros lo que trato de plantear, en este quizás un poco más en primer plano, una especie de escepticismo a lo que está instalado sobre los temas de la familia y la maternidad. En el caso de la protagonista del libro, ella está atravesada por un discurso ideológico que lleva a todos sus discusiones más domésticas e íntimas.

"Una experiencia como la de ser madre, que es problemática, conflictiva, traumática, cuando pasa por lo racional se convierte en una pesadilla -prosigue la autora-. A mí me gusta hablar de lo bueno de la maternidad; es algo totalmente irracional, uno no pude explicar el por qué adora a sus hijos y no quiere que nada les pase, pero sí puede explicar racionalmente el por qué es terrible, te sientes excluida, te cortan la libertad. Es un poco lo que le pasa a Lucía, no es algo exclusivo, les pasa a todas las mujeres y pocas hablamos de eso. A Lucía todo se le desmorona por encontrarle una explicación, por esa tendencia de intelectualizar todas las experiencias".

"La patria es un concepto abstracto y maleable que es adaptable a cada situación en la que uno se encuentre. Para mí, la patria no existe, es algo que uno decide que sea propio"

-Lucía y Pablo son un matrimonio de inmigrantes colombianos en Estados Unidos y se cuestionan el concepto de "patria". Para usted que lleva años viviendo lejos de su país, ¿qué es la patria?
-Ese diálogo que hubo entre ellos, es en realidad una conversación que tuve con unos amigos hace algunos años, todos se habían mudado lejos de Bogotá. Es algo sintomático de las ciudades latinoamericanas, empiezas a tener familia, te encierras y tu mundo se convierte en eso, dejas de tener contacto real con la ciudad. Recuerdo que uno de ellos me dijo: "La patria es el barrio". Me quedó esa frase. En mi caso, funciona muy parecido; yo me muevo muy poco de la manzana donde vivo, en la novela quise llevar eso al extremo. Pablo se pregunta constantemente qué es la patria, de dónde somos y Lucía le dice que nadie nace con una coordenada tatuada en la nuca, que la patria es el cielo que miras todos los días, eso que se mudó contigo. La patria es un concepto abstracto y maleable que es adaptable a cada situación en la que uno se encuentre. Para mí, la patria no existe, es algo que uno decide que sea propio. Al mismo tiempo, tengo una gran contradicción, y en eso coincido con Lucía cuando hace alarde de su falta de pertenencia geográfica, es absurdo porque todos somos de alguna parte aunque se niegue. Esa pertenencia que no quieres reconocer te persigue en todo, y en mi caso deja marcas en mis libros, en mi vida.

-Lucía es sensible a los sonidos. ¿Usted al silencio?
-El silencio para mí es todo. Quisiera tener una habitación silenciosa. Ahora no la tengo, pero igual es algo transitorio y convivo con eso. Este libro surge después de mis hijos, es algo que me alimentó mucho y puedo hablar de eso. Muchos momentos de mi vida los viví sola, con horarios flexibles y laxos, honestamente producía menos, ahora tres horas me alcanzan lo que antes hacía en un día o una semana.

"Cada vez me interesan menos los argumentos y las tramas, me interesan más los climas y lo que es capaz de decir un libro sobre el mundo"

-Si algo distingue sus novelas y cuentos, es que cuentan historias cotidianas.
-Cada vez me interesan menos los argumentos y las tramas, me interesan más los climas y lo que es capaz de decir un libro sobre el mundo. Creo que lo importante no son los temas, sino el tratamiento. También lo digo como lectora, a mí los libros con grandes tramas nunca me atrajeron demasiado, me interesan esas historias que con muy poquito logran generar conmoción, me refiero a generar sacudones en las emociones: una frase que te queda en la cabeza, un diálogo, una pequeña escena. Ese tipo de libros son los que han marcado mi vida, pienso en una novela como Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco. Busco tratar cosas simples, banales incluso, pero que permitan ver la profundidad de los temas chiquitos.

-¿De alguna manera Tiempo muerto muestra más su postura ante ciertos temas?
-No necesariamente la mía porque no todo lo que está ahí lo subscribo, pero mi motivación principal era plantear el paso del tiempo en los vínculos y cómo eso se transforma en otra cosa, la maternidad, cómo vive la gente hoy. A mí lo que me importa en los libros es sembrar pequeñas semillas de temas que me preocupan.

-¿Usted ha sentido ese tiempo muerto que experimentan sus personajes?
-Sí, totalmente, a todos nos ha pasado no sólo con las parejas, también en circunstancias determinadas con el lugar donde vives, con tu trabajo.

-¿Vivir en Argentina ayudó su carrera de escritora?
-Ayudó mucho. Sentía en Colombia, especialmente en Cartagena, que la opción de ser escritora era algo extravagante, era visto como un hobby. Cuando llegué a Argentina, me encontré con una sociedad más abierta, había mucha gente que quería hacer lo mismo que yo, ser escritor era un oficio perfectamente ordinario en el que tenías que sentarte y trabajar, le saqué pesó a la escritura. En cuanto a la construcción de los libros, gané en perspectiva, con la distancia uno ve todo más claro y completo.

-Y finalmente, ¿cómo es la ventana por donde mira Margarita García Robayo?
-He tenido muchas ventanas, son muy importantes para mí. Me paso gran parte del día mirando por ellas, lo que ocurre afuera me importa. La ventana de mi casa da a un árbol que me va dando cuenta del paso del tiempo, aunque es angustiante si llega el otoño y aún no he escrito nada.

Espacio publicitario

Nombre y Apellido:

Email:

Escribe tu comentario:

Escribe los caracteres que ves en la imagen:

Normativa para emitir comentarios
  • Al emitir su opinión en El Universal debe hacerlo con Nombre y Apellido, no se aprobarán mensajes con datos incompletos.
  • El Universal respeta y defiende el derecho a la libre expresión, pero también vela por el respeto a la legalidad y a los participantes en este foro.
  • Invitamos a nuestros usuarios a mantener un contenido y vocabulario adecuado y apegado a las leyes.
  • El Universal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio.
  • Los comentarios aquí publicados son responsabilidad de quien los escribe.
  • El Universal no permite la publicación de mensajes anónimos o bajo seudónimos.
  • El Universal no permite la publicación de mensajes xenófobos o discriminatorios.
  • El Universal se reserva el derecho de editar los textos y de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje no apropiado y/o que vaya en contra de las leyes venezolanas.

Espacio publicitario

Espacio publicitario

ENCUESTA

Espacio publicitario

Espacio publicitario