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ENTREVISTA Vanessa Neumann

"Consumidores ingenuos financian el crimen internacional"

En su primer libro, “Blood Profits” (Lucros de Sangre), la filósofa venezolana Vanessa Neumann entrelaza el comercio ilícito y hasta las apuestas deportivas con el financiamiento del terrorismo, a la vista de gobiernos e instituciones bancarias en todo el planeta

La venezolana Vanessa Neumann es Doctora en Filosofía Política, egresada de la Universidad de Columbia en Nueva York

Andrés Correa

  • ANDRÉS CORREA GUATARASMA

15 de diciembre de 2017 23:30 PM

Actualizado el 16 de diciembre de 2017 00:35 AM

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“Cuando el mundo llegue a entender la complicidad de cada uno de nosotros que participamos financieramente en estos sistemas criminales, dejará de ser socialmente aceptable”

“Las guerras de 4ta generación son a largo plazo, de baja intensidad, con manipulación de medios de comunicación. Hay que pelearlas en los mismos términos. Con más armas no se ganará nada”

Nueva York.- Una cartera falsificada de lujo, amigos apostando sobre un juego de fútbol y hasta una simple píldora o cigarrillo de contrabando pueden ser tan peligrosos como una bomba.

 “Lo que está sucediendo en el mundo de hoy es menos acerca de religión e ideología y más sobre el poder (…) Los terroristas son financiados por criminales con agendas políticas facilitadas por la corrupción”, incluso en las grandes economías con estado de derecho, como Estados Unidos y Europa, donde “el dinero ilícito fluye dentro del sistema financiero, ignorando las legislaciones anti lavado”.

Ello es parte del debate que Vanessa Neumann (Caracas, 1972), Doctora en Filosofía Política de la Universidad de Columbia-NYC, propone en su primer libro, “Blood Profits” (St. Martin’s Press), presentado esta semana en Manhattan. Allí grafica cómo los consumidores, sin saberlo, permiten que grupos criminales se beneficien del comercio ilícito (falsificación y contrabando de todo tipo) y hasta las apuestas deportivas.

Para sus análisis concatenó recorridos personales y profesionales en Guatemala, Mongolia, China, Colombia, Suiza, Panamá, Líbano, EEUU, Francia y Venezuela, entre otras naciones disímiles, entrevistando autoridades, banqueros, ciudadanos y también terroristas, narcotraficantes, bandoleros y guerrilleros, como una especie de James Bond intelectual.

-¿Por qué escribir un libro sobre conexiones criminales alrededor del mundo, en primera persona, mezclando análisis teórico con anécdotas personales? ¿Cuál es el objetivo editorial?
-Mi doctorado trata específicamente sobre teorías de justicia: ¿cuál es la relación justa entre ciudadano y gobierno? ¿Cuáles son los nexos de derechos y responsabilidades entre ellos, que maximizan la dignidad humana? Es decir: ¿cómo se estructura un gobierno para concederle a los ciudadanos herramientas para llevar una vida que ellos valoren? Luego de años dando vueltas en círculos académicos y políticos, hablando con gente que trata asuntos de finanzas y relaciones internacionales, me di cuenta de que era hora de que un público más amplio entendiera las interconexiones. Lo hablábamos mucho en mis cuatro años trabajando con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y con clientes privados: ¿cómo logramos que el público entienda que ellos producen la demanda y las finanzas para el tráfico ilícito, para que cambien sus patrones de consumo, sean menos manipulados y haya impacto político? Por fin decidí escribir un libro. Cuando pregunté cómo lo hacía, me dijeron mis amigos y mi editora: “cuéntanos cómo lo viste y viviste, danos tú perspectiva”.

-¿Cómo se ha complejizado el crimen internacional, desde la mafia europea clásica del siglo XX al consumismo hoy en Internet y las redes sociales?
-El crimen organizado internacional se ha complejizado por la cantidad de conexiones que hay entre grupos que uno no se imagina están afiliados, y su velocidad de adaptación, acelerada por las nuevas tecnologías de comunicación, finanzas y manufactura. A pesar de la vigilancia de comunicación digital, es demasiado en velocidad y cantidad para las agencias de inteligencia; es muy fácil ocultar quién uno realmente es y con quién está afiliado. Los criminales son más ágiles ahora y sus organizaciones más resistentes. También tienen el provecho de redes sociales para manipular información y emociones para reclutar a quienes los apoyarían o asustar a quienes los apresarían. Eso confunde mucho las barreras entre emprendedor, criminal, gobernante o terrorista.

-Todo es factible de ser falsificado y/o contrabandeado hoy en día, incluso para “beneficio de las grandes marcas”, según su libro. ¿Es ésta la principal fuente de financiamiento del terrorismo y lavado de dinero a nivel mundial? ¿Ha cambiado ello tras la caída de Hussein, Gadafi y los talibanes?
-Cuando originalmente estaba escribiendo el libro, tenía el título “De la queja a la avaricia” (Grievance to Greed), por dos cosas que resalto. Primero, los terroristas se están portando más y más como organizaciones criminales transnacionales. Mientras que antes se metían en negocios para comprar armas para su revolución, ahora hacen revolución para tener las armas para controlar los negocios. Segundo, esos grupos manipulan las emociones del pueblo, prometiéndoles que los van a liberar y defender sus intereses en una revolución en contra del sistema que los ha abandonado, pero en realidad, casi siempre, cuando entran al poder se preocupan más que nada de beneficios para su propia élite. Cuando se elimina al gran jefe y su élite, como Hussein en Irak y Gadafi en Libia, otros grupos más pequeños entran en competencia por dinero y poder, y forman alianzas criminales con ellos. En el libro hablo del caso de Mokhtar Belmokhtar, conocido como Mr. Marlboro, y quien usó el tráfico de cigarrillos a través del Sahara para financiar dos ataques terroristas recientes en Mali (noviembre 2015) y Burkina Faso (enero 2016). Ese es un patrón creciente en el terrorismo.

-En Nueva York y otras metrópolis es muy común ver mercancía falsificada, quizá producida en condiciones inhumanas, a la venta en la calle, incluso cerca de tiendas que ofrecen los productos originales y pagan altos impuestos. ¿Cómo se explica esta tolerancia a la ilegalidad si está financiando al terrorismo?
-Creo que en primera instancia la gente no entiende las conexiones, se dicen a sí mismos que probablemente no sean ciertas o exageradas. Segundo, se dicen que esta pequeña adquisición no hará una diferencia tan grande, que “yo no tengo suficiente impacto”, y tercero sienten que esas adquisiciones baratas e ilícitas son una manera de ganarle a las empresas gigantes, a un gobierno ineficiente o hasta corrupto, es decir, “que se lo merecen de alguna forma”. Cuando el mundo llegue a entender la complicidad de cada uno de nosotros que participamos financieramente en estos sistemas criminales en el sufrimiento de nuestros compatriotas, vecinos u otros en países lejanos, dejará de ser socialmente aceptable. Les dará vergüenza. Y se ha demostrado que sólo la vergüenza social sirve en estos casos.

-Su análisis detalla el caso colombiano: por ejemplo, el mantenimiento de cada guerrillero costaba ente 6 y 12 mil dólares anuales. ¿Cómo ve el futuro de ese país, ante la entrada de las FARC al terreno político, mientras la izquierda lidera las encuestas presidenciales 2018 en los países más grandes de Latinoamérica, Brasil y México?
-En 2018 más de la mitad del PIB latinoamericano entra en juego con las elecciones. Si las FARC siguen con el narcotráfico, alentadas por un gobierno vecino que las usa para pagar sus deudas, esta enfermedad de la cual escribo en mi libro -un cartel comiéndose el gobierno- se va a esparcir en la región.

-¿El combate al contrabando, el terrorismo y el tráfico de drogas y personas son batallas perdidas en el mundo con las hoy llamadas guerras de 4ta generación?
-Ahora sí, porque son consideradas como parte de una insurgencia, y las guerras de 4ta generación (típicamente son a largo plazo, de baja intensidad, con guerra psicológica a través de manipulación de medios de comunicación) hay que pelearlas en los mismos términos. Usan propaganda de liberación en contra del gobierno: tenemos el ejemplo de varios carteles mexicanos, videos de decapitación para causar terror, y otros métodos de insurgencia para cambiar nuestra percepción de quién es bueno y quien es malo, para mover la ética y nuestra cultura. Esa guerra es asimétrica. Con más armas no se ganará nada.

-La política exterior de Trump ha revivido las tensiones en Medio Oriente. ¿Nunca habrá paz allí?
-Soy filósofa y católica. Siempre tengo fe. Pero lo veo muy difícil.

Neumann cierra su libro con una frase que podría leerse tan pesimista como optimista: “Puede que el dinero no compre la felicidad, pero no tiene por qué financiar la miseria”. En las próximas semanas será presentado en Reino Unido y Australia, mientras es traducido al árabe y filipino. Por ahora no hay fecha definida para una edición en español. Insistirá, pues es su lengua natal.

acorrea@eluniversal.com

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