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La primera Facultad de Medicina pierde su capital humano

UCV cumple 190 años formando médicos y científicos insignes.

  • JULIO MATERANO
  • DELIA MENESES

02 de julio de 2017 06:00 AM

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La primera Facultad de Medicina pierde su capital humano

Caracas.-  Con 190 años, la Facultad de Medicina de la UCV no es solo una síntesis de las ciencias médicas. También es el resumen de un país cuya historia está escrita por médicos, agentes de cambio social y discípulos de una moral movilizadora que pretende aliviar los dolores de cuantos sufren. El hecho de que un médico, José María Vargas, fuese el primer presidente civil de Venezuela revela el profundo espíritu de  meritocracia de una sociedad que reclamaba a los más capaces la tarea de conducir el país, un legado que se perdió al poco tiempo.

Con cinco alumnos y el doctor español Lorenzo Campins como profesor se iniciaron los estudios de medicina en el país. Aquel hecho tuvo lugar en octubre de 1763 en la sede de la Real y Pontificia Universidad de Caracas, hoy Palacio de las Academias en la avenida Universidad.  De esa cohorte egresó, veinte años después, Francisco de Molina, el primer médico educado en el país.

Fue en 1827 cuando la Universidad Central de Venezuela se convirtió en la casa que formó a numerosos e insignes estudiantes. De los 269 alumnos que poseía la UCV en 1896, cerca de la tercera parte pertenecía al curso de Medicina.

En 1927,  44% de los estudiantes de esa institución cursaba la carrera. Entre 1934 y 1944 aumentó prodigiosamente el número de alumnos que allí se formaban. De seis facultades que había en esa década, la matrícula de Medicina fue siempre la más elevada, concentrando 42% del total de los estudiantes de la UCV.

Casi dos siglos después, es aún una de las áreas del saber con mayor demanda. No en vano la Facultad ha discriminado la formación a través de seis escuelas que entre todas imparten 12 carreras y suman una población de alrededor de 7 mil alumnos por año. De ese total, 1.200 cursan propiamente Medicina en la Escuela Luis Razetti, en Ciudad Universitaria, y otros 800 lo hacen en el núcleo José María Vargas, en San José de Cotiza.

A propósito de la vocación, Emigdio Balda, decano de la Facultad de Medicina, destaca que se trata de una forma de vida permeada por un profundo compromiso social que combina el saber y el hacer, dos habilidades que se sirven de la tecnología y que hoy están comprometidas por la crisis de gobernabilidad que perjudica a los hospitales.

Balda señala que se mantienen con un presupuesto anual de 2 millones 935 mil bolívares, un monto reconducido desde 2007 que asfixia a la academia y la pone de manos atadas frente al déficit de material quirúrgico que asciende a 81%, según la Encuesta Nacional de Hospitales 2017.

Desde la Casa que vence la sombra advierten que los problemas de infraestructura e insumos han provocado una diáspora difícil de revertir: 30% de los profesionales egresados de pregrado y 20% de los especialistas se marchan del país. Entre las razones por las cuales abandonan sus lugares de trabajo, aducen la imposibilidad de alcanzar las mínimas condiciones de bienestar.

"Muchos explican que la situación de los hospitales impide un buen desempeño, otros alegan la imposibilidad de acceder a créditos para una casa o un carro. No pueden casarse ni formar una familia y son secuestrados y robados en los hospitales", expone Balda.

Mariano Fernández Silano, epidemiólogo y coordinador de Investigación de la facultad, desgrana cifras del último boletín epidemiológico que le costó el puesto a la exministra de Salud, Antonieta Caporale. Con un aumento de 30% de la mortalidad infantil, asegura que el escenario pone al país en las mismas condiciones de hace 47 años. Mientras el aumento de 70% de la mortalidad materna, remite a los años 50. Y en algunas áreas como las enfermedades endémicas, el sistema parece retornar a los 30.  "Con más de 240 mil casos de malaria, estamos hablando de un número que no se ha registrado y que probablemente refiere a los años 30", dice Fernández. 

"Tenemos el mismo presupuesto de hace siete años. Y la facultad requiere al menos 23 millones de bolívares para cubrir lo básico", destaca el decano. En tiempos en los que se habla de nanotecnología, acota que los médicos venezolanos trabajan con lo que llega y no con lo que requieren, pues urge implementar políticas públicas y una inversión en divisas para poner al día la tecnología en los hospitales.

Puertas adentro, la universidad, que ha formado más de 70 mil médicos y profesionales de la salud, tiene alrededor de 200 laboratorios, todos con fallas de infraestructura,  falta de reactivos e insumos para la investigación. La situación compromete la formación académica, como explica José Ramón García, director de posgrado de la Facultad. "Hace 25 años un obstetra se graduaba con más de 200 partos durante su carrera, esta cifra ya no se puede lograr. Se adquieren destrezas pero no del mismo nivel". Agrega que el año pasado no entraron residentes al posgrado de Anatomía Patológica por falta de insumos. 

A pesar de las limitaciones, García rescata que han logrado tener una productividad de especialistas. En junio hubo 538 graduandos en la UCV. No todos fueron al acto de grado porque algunos ya se habían ido del país. A final de año egresarán otros 300.  "Antes el médico no migraba, salía a especializarse y regresaba con sus aportes. Ahora hay venezolanos trabajando en cualquier pueblito colombiano o español. También en Ecuador, Perú, Chile, Costa Rica, Dominicana".    

En torno al perfil del médico egresado de la UCV, la coordinadora de Extensión de la Facultad, Lía Tovar, señala que es un actor con profundo carácter humanístico, a quien se le involucra con los problemas de la comunidad y se le inculca la importancia del trabajo interdisciplinario, en equipo.

Ucevistas pioneros
José María Vargas: médico cirujano, como profesor de anatomía, inauguró las disecciones de cadáveres. En 1827 fundó la Sociedad Médica de Caracas.

José Gregorio Hernández: fundó las cátedras Histología, Fisiología y Bacteriología en la UCV. Fue pionero en la enseñanza del uso del microscopio.

Luis Razetti: fue el ideario de la primera clínica privada del país. Sobresalió su trabajo en contra de las enfermedades venéreas, tuberculosis, mortalidad infantil y el cáncer.

José Ignacio Baldó: pionero de la lucha antituberculosa en Venezuela.

José Manuel De los Ríos: precursor de la pediatría en Venezuela. En 1888 funda el primer hospital de niños que existió en Venezuela.

Jacinto Convit: médico dermatólogo, desarrolló la vacuna contra la lepra. Fue nominado al Premio Nobel de Medicina en 1988.

Rafael Rangel: padre de la parasitología y el bioanálisis en Venezuela.

Francisco Antonio Rísquez:  propulsor de la pediatría y de la escuela de enfermería, contribuyó al desarrollo del campo de la farmacopea.

Pastor Oropeza: Iniciador de la atención materno-infantil, de los estudios de pediatría y de la puericultura.

Arnoldo Gabaldón: parasitólogo y entomólogo que desarrolló una intensa lucha para la erradicación de la malaria.

Menos residentes
La Central fue la primera universidad del país que creó los posgrados de salud a finales de los años 50. Hoy son 132, en 35 disciplinas con una matrícula de 1500 cursantes, mucho menor a la de hace quince años cuando el número oscilaba entre 2.500 a 3.000 aspirantes.

"La selección era muy rigurosa, una décima en la nota podía hacer la diferencia. De 400 residentes en Pediatría escogíamos 60, que eran los cargos disponibles en los hospitales. Ahora lo que se hace es una asignación pues hay menos estudiantes que cargos. Este año hubo 1.400 aspirantes y en 2016, 1.100", explica José Ramón García, director de posgrado de la Facultad de Medicina. 

El hospital con más especialidades es el Universitario con 35. Le siguen el Vargas y el Pérez Carreño. Los programas quirúrgicos son los más demandados y a su vez los más perjudicados por la falta de equipos, insumos,  y personal.  En lo que va de año la facultad ha perdido 20 profesores por renuncias y jubilaciones, cargos que casi nunca se reponen. En el año 80 en la cátedra de Neumonología del HUC había 14 docentes,  de los cuales 13 estaban a tiempo completo ahora solo hay 6. 

En medio de la adversidad hay proyectos de renovación  como aumentar a cuatro años los  posgrados de cirugía que actualmente duran tres. Y unificar los programas en los diferentes hospitales, lo que permitirá que un estudiante pueda trasladarse a otro centro de salud durante su posgrado y pueda cumplir los mismos objetivos, explica García, como parte de los retos.

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