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La ciudad fotogénica desafía el miedo

Retratarse en el paisaje urbano para rescatar el sentido de pertenencia

24 de septiembre de 2017 05:30 AM

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2010 fue el año en que se inauguró la plaza Los Palos Grandes. Este espacio nace tras una petición vecinal en 2006. Hoy  es un refugio para personas de todas las edades que reúne deporte, arte y cultura.

La ciudad amante de los flashes, la de la luz incrédula y magnífica que persiguen fotógrafos y pintores. Caracas tiene sus emblemas, los que representan a los caraqueños y donde el deseo de fotografiarse se impone. 

Ante la pregunta ¿en qué lugar harías clic?, la respuesta suele estar condicionada por la inseguridad. Por eso muchos consideran una irreverencia estacionarse en la autopista Francisco Fajardo para retratarse con La Esfera de Jesús Soto al fondo. Sin embargo, es uno de esos lugares de foto obligatoria, que resumen un modo de leer y entender la ciudad.

Para el arquitecto Alexander Torres, los que apuestan por una Caracas más vivible luchan por recuperar el placer de la tertulia en los espacios públicos y poder desenfundar su teléfono para hacerse una selfie en la fuente de Plaza Venezuela o junto al Abra Solar, sin que esto represente un riesgo.  

Estás tomando una foto pero tu mente está girando 360 grados pensando que te puede pasar algo
Diego Hernández
Fotógrafo

En esta tónica están los que a través de sus fotos buscan rescatar lo bueno de la urbe como Luis Rafael Bergolla, un emprendedor social que organiza recorridos arquitecturales y peatonales para retratar el paisaje urbano y colgar las imágenes en las redes sociales, una suerte de ejercicio de ciudadanía para reocupar  los espacios, apropiarse del patrimonio e identidad cultural y rescatar el sentido de pertenencia.

Los mosaicos de la UCV y sus obras de arte, los jardines de Pdvsa La Estancia, los diferentes colores que brinda el Ávila,  la plaza Bolívar de Caracas,  Paseo Los Próceres, parque Los Caobos, la Casa Natal del Libertador, el gazebo de El Calvario, Jardines Topotepuy, el mirador de Valle Arriba son algunos de los escenarios que incitan a los caraqueños a tomarse fotos. 

Diego Hernández muchas veces fotografía a sus modelos desde el carro para no correr riesgos.  Habla de excelentes locaciones que al lado tienen un basurero o dos perros echados pero entiende que los contrastes forman parte del arte.

Mezcla lo urbano y lo natural

Moisés Morales, estudiante de Producción Audiovisual, escogió la plaza Los Palos Grandes para la sesión de fotos que el jueves le hacía a Angely López. "Es un lugar donde puedes trabajar con tranquilidad y seguridad, lo que es muy importante para un fotógrafo. Además es un espacio amplio que permite usar varias locaciones y que se adapta a mi objetivo que es capturar poses libres y fortuitas. Aquí la gente comparte, hay un público diverso y un ambiente de respeto", dice Morales, quien también suele hacer sesiones en los espacios abiertos de la Biblioteca Nacional. 

"Es un lugar bonito y donde puedes estar sin nerviosismo", dice la modelo y agrega en su lista de lugares fotogénicos a Galipán y Pdvsa La Estancia. 
Ese mismo día, José Luis grababa y fotografiaba a una  joven que ejecutaba posturas de yoga sobre uno de los grandes bancos de granito que tiene la plaza.

"Me gusta este espacio por su concepto arquitectónico, que mezcla lo urbano con lo natural y da la sensación de amplitud". La plaza es un refugio y un desahogo para la zona de Los Palos Grandes, está flanqueada por una biblioteca y por el Café Provenzal. 

Postal emblemática de la urbe

Caracas tiene sus escenas y una de ellas la integran el trío armónico de la plaza Francia, el Obelisco y el edificio Altamira, de Arthur Kahn, con la silueta del Ávila al fondo. Este espacio público es uno de los preferidos cuando de retratar la urbe se trata.   

Inaugurada en 1945 (el pasado 11 de agosto cumplió 72 años), este patrimonio cultural de la  urbe trata de recuperarse de las secuelas que las protestas iniciadas en abril dejaron en la fuente, los bancos, las alcantarillas y el piso. El espejo de agua lleva meses seco, al igual que la cascada.

El espacio fue fundado con el nombre Plaza Altamira, pero años después se le cambió a Plaza Francia por un convenio entre las ciudades de Caracas y París para tener una Plaza Francia en Caracas y una Plaza Venezuela en París. 

El jueves, el trío conformado por los comediantes David Show, Reuben Morales y Greisy Leal, escogió esta plaza como locación para una de sus piezas. "Además de la parte estética, aquí puedes estar tranquilo con los equipos. También habíamos pensado en Sabana Grande, pero allí tenemos que ir con una persona que conozca la zona, por la inseguridad".

La frescura de la Diego Ibarra

"La fuente llama la atención, uno pasa por aquí y lo primero que dices es: foto, foto", cuenta Rogeilys Morillo, mientras retrata a su prima en la fuente de la plaza Diego Ibarra.  

Después de muchas idas y venidas, con esta plaza de 17 mil metros cuadrados la ciudad recuperó un espacio público y la prueba está en la concurrencia cada tarde. 
Niños que vuelan papagayos, montan bicicleta, parejas que aprovechan para tomarse fotos con la fuente de fondo y ahora con los chorritos de agua interactivos (200 chorros de agua iluminados desde el suelo) un espacio de 1.442 metros cuadrados que había quedado residual tras la reinauguración de la Diego Ibarra en 2011.

"Romper el toque de queda en estos espacios del centro es difícil, pero esta plaza suele tener actividad nocturna con eventos musicales o ferias", dijo Morillo. 

En Bellas Artes, la plaza de Los Museos y sus alrededores son un recodo amable para los caraqueños. También la plaza Bolívar de Caracas, una de las favoritas para capturar un momento especial junto a la estatua escuestre del Libertador, las jardineras, las ardillas y las edificaciones patrimoniales. 

Tranquilidad y verdor 

Desde el Parque Caballito de Altamira se puede admirar el Ávila, las quintas, los árboles y la escultura que le da su nombre. Esta estampa es retratada a diario por grandes y pequeños. Posee un área de esparcimiento que supera  los 2.600 metros cuadrados y se presta para actividades recreativas y pedagógicas como las que realiza Plastilinarte. 

Otro parque de bolsillo que es favorito para tomarse fotos es el Boyacá, en El Rosal, caracterizado por su paisajismo, sistema de caminerías y su verdor. "La pared de ladrillos que está en la entrada es excelente y la placita que está enfrente de The Hotel", comenta el fotógrafo Moisés Morales.   

El parque Boyacá fue un vertedero de escombros y basura cuya transformación llevó más de seis años.  En marzo de 2010 se inauguró este espacio de 5.200 metros cuadrados con café, anfiteatro y áreas techadas para hacer fiestas.

El Laguito, en el Círculo Militar, es otro parque fotogénico de la ciudad, así como la cascada del parque Los Chorros, Los Caobos,  las escalinatas de El Calvario y el verdor del Parque del Este que siempre inspira hacer un clic.

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