Espacio publicitario

Caraqueños buscan paliar la crisis con nuevas rutinas

Oficios alternativos se han convertido en la forma de llevar el sustento a casa

  • JORGE HERNÁNDEZ
  • DELIA MENESES

17 de enero de 2016 17:17 PM

En el último trimestre de 2015 Elena Sánchez decidió dejar su trabajo como enfermera en una clínica privada en Altamira para dedicarse a vender productos hechos con material reciclado, ropa usada y otros enseres en las calles de municipio Sucre y así mantener a sus dos hijos que tienen condiciones especiales.

Sánchez también recibe algunos ingresos por acompañar a ancianos a cobrar la pensión o a comprar medicinas. Asegura que tuvo que rehacer su vida porque lo que ganaba como enfermera no le alcanzaba para atender a su grupo familiar.

"Mis oficios alternativos se convirtieron en mi trabajo diario. Con la venta de ropa usada gano el 75% de mi salario mensual, el resto lo cubro con lo que me pagan los adultos mayores por atenderlos", relató.

La crisis económica y social obligó al caraqueño a reinventarse, a realizar otros oficios y adquirir nuevas rutinas, nuevas formas de enfrentar la vida. "No hay jabón para ensuciar un uniforme solo por jueves y viernes", alegaba Lisbeth Ramírez frente a un colegio en Chacao, para explicar porqué había decidido no enviar a sus hijos a clases el 7 y 8 de enero, sino el lunes 11.

Carlos Borges usa su carro solo para salir de la urbanización donde vive en San Antonio de los Altos y lo deja al lado de la garita de vigilancia, pues teme que el recorrido diario por la Panamericana dañe el vehículo o los cauchos y luego no pueda costear la reparación.

Hay personas que tienen un año dedicadas al trabajo informal porque triplican el salario que obtenían en empresas públicas o privadas, asegura Lino Uzcátegui, quien con la venta de bolsos de tela y loncheras gana hasta Bs 100 mil al mes.

"La crisis te hace más sensible y te lleva a sobrevivir de cualquier manera. Lo que ganaba como asistente administrativo no me alcanzaba ni para el mercado quincenal".

La semana pasada Ramón Lindarte renunció a su trabajo como obrero de la construcción para dedicarse a vender galletas y caramelos en las colas de pasajeros que se dirigen desde la estación Miranda hasta Guarenas, Guatire y Barlovento.

"Trabajo desde las 9:00 a.m. hasta las 8:00 p.m. de lunes a viernes. Como vendedor informal pude cuadruplicar los recursos que obtenía mensualmente en una constructora privada. Con un salario de Bs 20 mil no cubres las necesidades básicas de una familia de cinco personas".

Una situación parecida vivió Alexander Ramírez, quien desistió de ocupar cargos como vigilante y constructor porque el salario y los beneficios económicos le impedían cubrir sus gastos. "Gano más dinero recorriendo urbanismos de clase media para comprar productos usados en buen estado y revenderlos. También vendo plantillas de figuras para niños, zapatos, tablas de cocina y ropa usada", asegura Ramírez, quien trabaja de lunes a viernes de 7:00 a.m. a 11:00 a.m. El resto del día estudia. "En estos tiempos el trabajo formal te impide progresar, hay que reinventarse. Ahora el dinero al menos me alcanza para mantener a mi esposa e hijo".

En una calle de Candelaria, Ana Morales estaciona su camioneta para vender vajillas, cojines, bolsos y hasta algunos productos regulados. "En Caracas hay que vivir de algo. Siempre me gustó coser y ahora hice de ese oficio mi trabajo diario. La situación está muy difícil y por eso me aventuré a vender en la calle. Esto lo alterno con el alquiler de habitaciones en mi casa y con clases de costura a vecinas", afirma.

Otto Márquez, vecino de Bello Monte, fue despedido de una empresa en noviembre. Ahora se dedica a hacer colas para comprarle alimentos y productos de aseo personal a los ancianos de su zona. "Son personas que tienen a sus hijos fuera del país y por prestarles esa ayuda me pagan muy bien".

Nuevos modelos de negocios

Luis Moreno está al frente de Emprered, una organización que desde 2010 ha creado cuatro clubes de emprendedores en San José, El Bosque, El Hatillo y Catia. Dictan talleres para los que inician un nuevo modelo de negocio y hasta la fecha han formado a más de 5 mil personas.

"Hay mucha gente entrando en el mundo del reciclaje para construir piezas de bisutería, carteras, pues además de reciclar se evitan la dificultad y los costos de comprar materia prima que en muchos casos es importada. Hay personas reinventándose elaborando jabones con aceite reciclado, previa alianza con restaurantes".

Debido a la escasez de alimentos, Moreno explica que algunos han decidido orientar sus emprendimientos hacia el área de servicios: labores de cuidado de la belleza que se hacen a domicilio o en locales pequeños, servicios contables, de informática. "Algo que no dependa de una materia prima que se tenga que adquirir". Asegura que las personas están optando por trabajar por cuenta propia pues les resulta más rentable que tener un sueldo. Otros conservan su empleo formal pero hacen algo adicional con su tiempo libre pues las condiciones del país lo imponen.

"Hay una Venezuela profunda y opacada que decide quedarse para construir modelos de negocios diferentes. Les entusiasma la posibilidad de resolver y en el emprendimiento ven una oportunidad".

Espacio publicitario

Nombre:

Email:

Escribe tu comentario:

Escribe los caracteres que ves en la imagen:

Espacio publicitario

Espacio publicitario

ENCUESTA

Espacio publicitario

DESDE TWITTER

INSTAGRAM

Espacio publicitario

Espacio publicitario