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Salud

Fumar enferma todo el cuerpo

El daño que causa el cigarrillo va más allá de los pulmones, alcanzando casi todos los órganos. Se han comprobado efectos incluso en los hijos, antes de concebirlos.

Un cigarrillo contiene cerca de 7 mil químicos de los cuales al menos 250 son dañinos

Un cigarrillo contiene cerca de 7 mil  químicos de los cuales al menos 250 son dañinos

Gustavo Bandres / Archivo

  • GIULIANA CHIAPPE

02 de junio de 2016 14:20 PM

Actualizado el 26 de agosto de 2016 08:58 AM

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Fumar enferma todo el cuerpo

El cerebro de los que están alrededor del fumador también se afecta.


Prácticamente todos los adultos saben, o han escuchado, que el cigarrillo eleva el riesgo de cáncer de pulmón y que daña los órganos respiratorios, pero pocos saben las muchas enfermedades que puede causar.

Un cigarrillo contiene cerca de siete mil químicos de los cuales al menos 250 son dañinos. Son tan malos que no solo enferman al fumador, sino también a quienes están a su alrededor e, incluso, a sus descendientes, aunque estos jamás fumen.

A continuación citamos solo algunos de los daños poco conocidos que causa el cigarrillo, según distintos estudios científicos realizados.

En el corazón. La mayoría de los fumadores desconoce que el cigarrillo es muy perjudicial para el corazón y todo el sistema cardiovascular y sanguíneo. Así lo demostró el estudio Daño cardiovascular causado por el consumo de tabaco y el humo de segunda mano presentado en el congreso de la Federación Mundial del Corazón en 2012. Según sus resultados, hasta 70% de los fumadores ignoran lo que sufre su corazón cada vez que inhalan humo tabáquico.

Según explicó la médica venezolana  Berdjouhi Tsouroukdissian en MiradorSalud.com al analizar esa investigación, fumar incrementa el riesgo de enfermedad coronaria y de ACV en la misma proporción que el número de cigarrillos que se aspiran. Así, una cajetilla diaria hasta cuadruplica el riesgo de enfermedad en las arterias, duplica el de ACV y triplica la posibilidad de muerte por causa coronaria en personas de mediana edad.  Esto se debe a que el humo hace que las células de las arterias produzcan menos óxido nítrico, sustancia que dilata las arterias, a que dañan el revestimiento interno y a que impulsan la formación de placa dentro de las arterias. Como si fuera poco, la nicotina aumenta la tensión, fomenta los coágulos e incrementa los radicales libres y el colesterol.

En la boca. Fumar es el principal factor de riesgo para el cáncer bucal. Así lo expresó la presidenta de la Sociedad Venezolana de Medicina Bucal, Daniela Porras. Añadió que el cigarrillo también es responsable de mal aliento, manchas en los dientes, enfermedad periodontal,  leucoplasias y alteraciones del flujo salival.

En los huesos. ¿No tiene cuando terminar de curarse esa fractura? Culpe al cigarrillo. Una investigación del Hospital Universitario Germans Trias y Oujol de Badalona, presentada hace dos años ante la Academia Americana de Cirugía Ortopédica demostró que los fumadores tenían 2,3 más riesgo de que sus roturas de huesos largos como el fémur no sanaran adecuadamente e incluso que tardaran siete semanas más que los no fumadores en recuperar su movilidad total.   

El cigarrillo también se encarga de debilitar huesos. Según Liliana Fung, jefa de Endocrinología y Metabolismo del Hospital Universitario de Caracas, el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo para sufrir osteoporosis.

En el cerebro. Puede parecer irónico, pero el cigarrillo hace que la gente olvide más rápido que alguna vez fumó, pues acelera el deterioro del cerebro y propicia el desarrollo veloz del Alzheimer.

Esto es peor cuando se combina cigarrillo con alcohol, mezcla muy común en todo el mundo. Según el estudio Combined impact of smoking and heavy alcohol use on cognitive decline in early old age: Whitehall II prospective cohort study del University College of London, publicado en 2013 en The British Journal of Psychiatry, el cerebro de los fumadores que también bebían alcohol se deterioraba 36% más rápido que quienes no fumaban. Como el estudio era de larga data también comprobaron que, al cabo de 10 años, esas personas mostraban un envejecimiento cerebral de 12 años, es decir, que adelantaron dos años su deterioro por la edad.

El cerebro de los que están alrededor también se afecta. Un estudio de la Universidad de Northumbria en Gran Bretaña publicado en la revista Addiction reveló que quienes comparten regularmente su tiempo con fumadores pueden presentar alteraciones de la memoria prospectiva, que es la que se recuerda las actividades programadas o las intenciones de hacer algo. Así que, si de repente se pregunta ¿qué vine a hacer a la cocina? puede culpar en parte al cigarro.

Y en todas partes. Un informe ampliamente difundido en 2014 del Ministerio de Salud de Estados Unidos titulado 50 años de progreso, un informe del Director General de Servicios de Salud daba cuenta de la relación entre tabaquismo y  distintas enfermedades del humano. Los especialistas sentenciaron que el cigarrillo es causa de enfermedades en "casi todos los órganos del cuerpo" y que inflama y altera el sistema inmune.

En ese documento, los especialistas destacaron diez enfermedades de las que el cigarrillo es uno de los grandes detonantes. Son diabetes, cáncer de hígado, cáncer colorrectal y pólipos, artritis reumatoidea, disfunción eréctil, embarazo ectópico, degeneración macular, paladar hendido, tuberculosis y patologías del sistema inmune.

Los hijos de fumadores se afectan desde antes de nacer. Diversos estudios se han referido a cómo afecta el humo del tabaco de los padres a los hijos. Los químicos tabáquicos son tan poderosamente malos que incluso pueden afectar a los niños antes de concebirlos.

Los niños nacen con predisposición a sufrir asma. Esto lo ha visto cualquier neumonólogo pediatra en su consulta, pero un estudio de 2014 de la European Respiratory Society comprobó que los hombres que fuman antes de convertirse en padres aumentan el riesgo de asma en sus hijos, en una relación proporcional a la cantidad de años que fumó el padre.

Los padres fumadores tienen hijos más gordos. Una investigación de la Universidad de Bristol publicada en European Journal of Human Genetics indica que los cigarrillos que "disfrutó" el padre siendo joven puede contribuir a la obesidad de su descendencia, especialmente de los varones adolescentes.

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