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ELECCIONES 2013 | Perfíl

Nicolás Maduro: De reto en reto llegó a lo más alto

Viendo en retrospectiva la historia de la relación entre Maduro y Chávez hay que concluir que el comandante siempre lo retó a desempeñar funciones que estaban más allá de lo que él mismo hubiese considerado apropiado.

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(AP)
CLODOVALDO HERNÁNDEZ |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
lunes 15 de abril de 2013  03:18 AM
Cuando ambos eran diputados, luego de una sesión, Desiree Santos Amaral le pidió a Nicolás Maduro que le mostrara su mano. La observó concentradamente y le dijo: "¡Carajito, vas a llegar lejos!". Los presentes estallaron en risas y Maduro comentó: "¿Pero bueno, Desiree, tú además de periodista también eres bruja?". Tal parece que sí.

Claro que si uno quiere poner en duda los poderes paranormales de la actual directora de las radios públicas, le bastará con acotar que ya para esos primeros años del gobierno revolucionario cualquiera podía notar que Maduro había ascendido aceleradamente y que era un prospecto de grandes ligas. No hacía falta leer manos para eso. El joven Maduro había entrado al "huracán revolucionario" como parte del equipo de seguridad de Hugo Chávez, cuando este apenas acababa de salir de la cárcel, pero no pasó mucho tiempo en esas lides de empujar gente. Muy rápido lo incorporaron a la directiva  del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, hasta entonces reservada a los militares que lo formaron en 1983 y que conspiraron hasta 1992. Ese solo dato ya presagiaba un futuro promisorio.

Viendo en retrospectiva la historia de la relación entre Maduro y Chávez hay que concluir que el comandante siempre lo retó a desempeñar funciones que estaban más allá de lo que él mismo hubiese considerado apropiado. Lo llevó escalón por escalón y lo dejó en lo más alto de la pirámide.

Cuando Chávez le da ese primer ascenso, Maduro venía de ser un dirigente laboral del Metro de Caracas, compañía a la que había ingresado como conductor de autobuses. Seguramente, el líder del MBR-200 entendió que un cuadro con experiencia en la batalla sindical podía ser más útil como dirigente que como un integrante del tercer anillo de seguridad. Así, un Maduro con poco más de 30 años, empieza a tomar parte de las decisiones estratégicas y tácticas de un movimiento que hasta el 4 de febrero de 1992 se había mantenido dentro de los cuarteles. Un privilegio, si se considera que no eran muchos los que estaban en esa instancia sin tener un rango castrense.

Maduro y Chávez habían hablado bastante en los tiempos de la cárcel. En ese entonces, el teniente coronel le decía "el señor Verde", haciendo un juego de palabras con su apellido. Conoció de su trabajo sindical y también de su pasado como dirigente estudiantil en el liceo José Ávalos. Supo de su militancia en la Liga Socialista, el irredento partido que en los años 70 recibió varios de los más brutales golpes de la represión gubernamental. Y casi seguramente también supo entonces algo que la opinión pública apenas acaba de conocer: siendo muy joven, Maduro estuvo en la Escuela de Formación Política de Cuba. Esto ocurrió, según lo han revelado algunos de sus ex compañeros en esa experiencia, entre 1986 y 1987. 

La vida de Maduro no solo dio un giro político al sumarse al MBR-200. También lo daría en el plano personal al conocer a la abogada Cilia Flores, defensora de Chávez y de otros de los oficiales alzados el 4F.  Velozmente -como todo en revolución- se hicieron pareja. Ambos venían de divorcios y tenían hijos (Flores tres y Maduro uno, todos varones).  Formaron una familia que ahora tiene cuatro nietos: una niña y un niño del lado Flores y dos niñas del lado de Maduro, la  última nacida en octubre de 2012 y bautizada como Victoria, en honor del último triunfo del presidente Chávez.

En el bus constituyente

Tan pronto gana las elecciones de 1998 y se encamina a cumplir su promesa fundamental, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, Chávez vuelve a promover a Maduro, al colocarlo  como candidato por el circuito electoral de su parroquia de origen, El Valle. El conductor de colectivo se había subido nada menos que al bus de la nueva Constitución.

Concluido el trabajo de la Constituyente, entra en las listas de candidatos a la Asamblea Nacional y es electo diputado para el período 2000-2005. Ya para ese momento, el ascenso de este hombre era tenido por fulgurante.  Pero entonces era cuando faltaba.

Durante un tiempo, el nombre de Nicolás Maduro se mencionó como posible punta de lanza del chavismo para tomar por asalto uno de los buques insignia del puntofijismo que aún andaba por ahí fuera del control oficial: la Confederación de Trabajadores de Venezuela.  Se suponía que era el más apropiado por su experiencia sindical. Al final, por razones que algún día se divulgarán, la responsabilidad le fue dada a Aristóbulo Istúriz, quien no pudo derrotar a la enraizada dirigencia acciondemocratista de la central obrera.

Transcurrieron los años más duros para la Revolución, 2001 a 2004 y Maduro destacó como parte del grupo parlamentario que enfrentó a la quinta columna del miquilenismo, primero dentro de su propia fracción y luego ya abiertamente, como parte de la oposición.

En esa época era habitual encontrar a Maduro en un grupo integrado por su esposa, Cilia Flores, Desiree Santos Amaral, Iris Varela y Ángel Rodríguez.  Según los espías, casi siempre salían de las sesiones y se iban a Miraflores a contarle al Presidente lo ocurrido en la Cámara. En esos días fue cuando Santos Amaral, inesperadamente, demostró sus cualidades quirománticas.

Especialmente ruda fue la prueba del 11 y 12 de abril. Recientemente se difundió la versión según la cual él y Flores "se rajaron" luego del derrocamiento de Chávez.  No es más que una típica infamia surgida en el fragor de la campaña electoral. Propios y extraños saben que ambos tuvieron que enconcharse barrio adentro porque estaban siendo señalados a través de medios de comunicación que, irresponsablemente, promovieron una especie de "cacería de chavistas". 

En esos días que vivieron peligrosamente, la pareja Maduro-Flores dejó colar por ahí su creencia en el I Ching. La madrugada del 10 de abril de 2002, lanzaron las monedas y el libro milenario chino les dijo que "lo oscuro lucha contra lo noble y lo fuerte. No lo hace en forma directa, sino que lo socava lentamente hasta que lo derrumba". Consumado ya el golpe, la madrugada del doce, volvieron a consultarlo y les dijo: "Los adeptos al soberano que permanecen leales a él son aniquilados mediante calumnias y toda clase de maquinaciones. La situación es desventurada, pero no se puede hacer otra cosa que aguardar".

Así lo hicieron y apenas supieron que la situación comenzaba a revertirse, fueron de los primeros líderes en asumir la conducción de las gigantescas masas humanas que se movilizaron el 13 y el 14 de abril para impulsar la retoma del poder.

Y siguen los retos

Superadas las coyunturas más críticas, incluyendo el referendo revocatorio de agosto de 2004, Chávez volvería a retar a Maduro con uno de sus ascensos drásticos. En 2005 fue electo presidente de la Asamblea Nacional y de inmediato comenzaron a oírse comentarios según los cuales no estaría a la altura del cargo porque no pasaba de ser un bachiller. Lo hizo y hasta tuvo notable éxito, según tirios y troyanos, porque puso de manifiesto sus habilidades de conciliador, tan necesarias en el trabajo sindical.

Fue por esa época que se supo que, aparte de Chávez, seguía a otro líder: Sai Baba. Una fotografía de él y Cilia Flores con el gurú indio fue ampliamente difundida. Maduro evade las preguntas al respecto, alegando que son temas que requieren mucha discreción, pero no ha resistido la tentación de comentar que compartían fecha de nacimiento: 23 de noviembre, así como los mismos números en el año de cada uno: Sai Baba en 1926 y Maduro en 1962.  Son detalles que -quién quita- quizá corroboren el pronóstico de buenaventura de "la bruja  Desiree".

"El conductor de la Cancillería"

En 2006, cuando aún no había completado su segundo año como presidente de la AN, el Presidente volvió a subirle la vara, como un entrenador exigente que lleva al atleta hasta el máximo de sus capacidades. Maduro lo contó en estos días de campaña: "El comandante me llamó y me dijo que Alí Rodríguez estaba enfermo y era necesario sustituirlo en la Cancillería, y que él había pensado en mí para eso. Yo le pregunté si estaba seguro y él me contestó que sí, que me presentara al día siguiente a trabajar como canciller".

Cuando Chávez envió a Maduro a la Casa Amarilla no faltó quien dijera que, con suma malicia, el Presidente lo estaba echando a un trapiche para triturarlo políticamente porque era uno de los líderes que comenzaba a hacerle sombra. Como de costumbre, los expertos en hermenéutica chavista estaban un tanto descaminados.

Más allá de esas especulaciones, la designación de Maduro como ministro de Relaciones Exteriores causó particular escozor en la oposición, especialmente en sectores que siempre han considerado que el servicio exterior debería estar reservado a las élites ilustradas. Sarcásticamente, ciertos diplomáticos de carrera (algunos jubilados y otros opositores radicales y hasta firmantes de decreto de Pedro Carmona Estanga), comenzaron a referirse a él como "el conductor de la Cancillería". 

En otra de sus confidencias recientes, Maduro relató que durante un vuelo hacia Argentina, al principio de su gestión como titular de Relaciones Exteriores, el comandante le comentó acerca de esas invectivas y le dijo que su gran desafío era, con su origen humilde y su pasado de chofer, llegar a ser el mejor canciller de la historia venezolana. No quedó claro si Maduro cree haber alcanzado esa ambiciosa meta, pero lo cierto es que estuvo seis años en la Cancillería y su gestión correspondió a una época de cosecha. Para muestra tres frutos: la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac); y el ingreso de Venezuela al Mercosur.

Plena, como la luna llena

A la saga de Chávez impulsando hacia metas más altas a Maduro le faltaban aún dos episodios. El primero lo completó apenas horas después de la reelección de octubre, cuando el jefe del Estado lo designó vicepresidente ejecutivo de la República, un gesto cuyo significado solo podría comprenderse a cabalidad unas semanas más tarde.

El segundo episodio ocurrió el 8 de diciembre, cuando Chávez, en una escalofriante alocución,  casi le dijo al país que iba a morir de un momento a otro o a quedar inhabilitado para gobernar y que, en cualquiera de esos casos, su sucesor debería ser Nicolás Maduro. "Mi opinión firme, plena, como la luna llena, irrevocable, absoluta, total es que en un escenario que obligaría a convocar de nuevo a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón", expresó Chávez, dejando a todo sus simpatizantes con un nudo en la garganta. Aquella escena, transmitida en cadena nacional, tuvo muchos detalles dramáticos e inolvidables, pero uno de ellos fue, sin duda, la expresión desconcertada, desbarajustada, casi espantada del hombre sobre el que recaía semejante peso.

Con aquel discurso, Chávez, por última vez, le puso -tal vez, le impuso- un desafío. Y era uno aun más exigente que todos los anteriores, nadie lo duda. De carambola, la luna llena de Chávez ha confirmado las dotes adivinatorias de la periodista Santos Amaral: Maduro ha llegado muy, pero muy  lejos. Si alguien quiere que ella le lea la mano, va a tener que pedir cita.
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Comentarios (4)
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Por maya herrera
16.04.2013
9:22 AM
mira paco garcia y tu como quieres que sea la cabina para votar, de cristal???? no seas ..., la gente jamas va a aceptar que estamos en venezuela no en estados unidos, ay si, ay si, si las cavinas de los demas paises son de cristal marmol aqui tambien debe ser asi??? por favor ..., arriba chavez y maduro,duelale a quien le duela
 
Por paco garcia
15.04.2013
6:35 PM
Bonita cabina, para ejercer el derecho al boto,un trocito de carton,digno de un pais,undido en la miseria para los mas pobres,y que a partir de ahora, todos esos cartones serviran,como cobijas,para la mayoria del pueblo venezolano,porque,las cobijas quedaran para tapar,al gobierno del pajarito y sus seguidores,es una prueba,del desarrollo,que hacen el pajarito y sus crias,como nadie lo remedie,venezuela,se undira cada vez mas,feliz estara la delincuencia,que podra seguir campando a sus anchas
 
Por Victor Valdes
15.04.2013
5:51 PM
AHORA HAY Q PONERSE A TRABAJAR POR EL PAIS.TODOS LOS QUE NOS CONSIDERAMOS VENEZOLANOS PATRIOTAS DE CORAZON. NO IMPORTA EL COLOR POLITICO PARA BENEFICIAR LA PATRIA. SI QUEREMOS HACER UN CAMBIO TENDREMOS QUE ESPERAR POR OTRO PERIODO, O MUY PROBABLE UN REVOCATORIO. PERO POR AHORA A TRABAJAR JUNTOS PARA QUE VENEZUELA SURJA Y LE DEMOSTREMOS AL MUNDO QUE VENEZUELA ES EL MEJOR PAIS PARA HACER NEGOCIOS. LOS EMPRESARIOS NACIONALES QUE NO ESTEN DE ACUERDO CON EL CONDUCTOR DEL PAIS ENTONCES RECOJAN MALETAS Y VAYANSE O CALLENSE LA BOCA HASTA QUE LES TOQUE VOTAR DE NUEVO. ESO SI, NO TRATEN DE DESESTABILIZAR FISICA, FINANCIERA O DE CUALQUIER OTRA FORMA PORQUE HAY LEYES QUE EL PRESIDENTE MADURO Y LAS OTRAS INSTITUCIONES DEBEN HACEN CUMPLIR.
 
Por orlando koesling
15.04.2013
3:41 AM
REFRESCANTE.....LA VERDAD.VENEZUELA ES Y SERA OTRA SIEMPRE..POR BIEN..A BUENA HORA.
 
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