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Un miembro con feos antecedentes

ASDRÚBAL AGUIAR |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
miércoles 14 de noviembre de 2012  12:00 AM
El ingreso de Venezuela al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, dentro del grupo de países que geográficamente representan a América Latina y el Caribe, es una bofetada, no tanto al decadente sistema internacional de los Estados y en evidente crisis desde hace dos décadas, sino a los principios fundantes de las Naciones Unidas.

Todavía más, es una traición a la memoria del Holocausto y a las miles de víctimas que dejan a su paso las Grandes Guerras del Siglo XX. Es una irreverencia, en fin, a la obligación de los Estados y sus Gobiernos de conducirse, en materia de derechos humanos, conforme al principio pro homine et libertatis y nunca más bajo el paradigma pro príncipe.

Lo insólito -o revelador de lo indicado- es que al crearse dicho Consejo en 2006, para sustituir a la antigua, muy criticada y debilitada Comisión de DDHH por incapaz de liberarse de miembros con feos antecedentes, el actual gobierno venezolano no apoya la iniciativa. Mas ahora se presenta como si nada, y es electo por la Asamblea General, además, en el momento en que se retira del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y viola para ello las normas constitucionales internas que lo obligan y petrifican a la Convención Americana dentro de la arquitectura fundamental de Venezuela.

El Consejo de la ONU encargado de promover y defender los DDHH, tiene pues y en lo adelante como uno de sus miembros a un Estado violador sistemático del Estado de Derecho y de la dignidad humana de sus habitantes.

Pero otros antecedentes hablan igualmente mal de esta elección. Desde hace una década el gobierno de Hugo Chávez -quien recibe un premio de derechos humanos de manos del dictador Gadafi y es aliado de las más ominosas dictaduras que restan en el mundo- no le presenta informes al Comité de Derechos Humanos. No explica, ante este último órgano que integran expertos independientes y vela por la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, sobre el estado de su cumplimiento de las normas de este instrumento esencial de la ONU. Y en una evaluación del propio Consejo de DDHH - hasta ayer integrado por Cuba - y refiriéndose a Venezuela, éste deplora la ocurrencia entre nosotros de "ejecuciones extrajudiciales", "torturas y uso excesivo de la fuerza" por militares y policías, las deplorables "condiciones de las cárceles", la falta de "independencia del Poder Judicial", el "tráfico de mujeres", la situación de "los niños de la calle", la intervención oficial en los sindicatos, entre otras lindezas.

El Consejo de Derechos Humanos sufre hoy del mismo cáncer que lleva a la muerte a la Comisión que le precediera. Es una mala noticia para la persona humana y la Humanidad. Pero lo más grave y preocupante, como días atrás lo observa Fernando Enrique Cardozo, ex presidente de Brasil, es el voto o silencio que al respecto guardan los gobiernos democráticos de América Latina y el mundo.

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