"Si se les ocurre el plan B, nosotros ya tenemos el plan Ch"
En Maracay, Chávez señaló que "hay un grupo numeroso de indecisos"
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"¡Arrancó el huracán bolivariano!". Con estas palabras ante una repleta avenida Constitución en Maracay, estado Aragua, el presidente Hugo Chávez dio inicio a la campaña por su reelección el 7 de octubre.
El mandatario encabezó una caravana que partió desde Mariara, estado Carabobo, y culminó en la capital aragüeña. Confesó a sus seguidores que al arribar a su destino, unas lágrimas brotaron de sus ojos. "Maracay, te regalo mis lágrimas de emoción", ofrendó.
Luego de cantar el Himno Nacional, tomó la palabra a las 2:05 de la tarde. Destacó que "entre Chávez y el candidato majunche no hay menos de 20 puntos de diferencia en este momento", ratificó que lucharán por alcanzar los 10 millones de votos y lanzó una advertencia a sus adversarios: "la burguesía ya empezó a cantar fraude (...) cuando comienzan a cantar fraude y arremeter contra el Consejo Nacional Electoral, el Plan República, la Fuerza Armada Nacional, las instituciones, eso significa que están pensando ya en el plan B, la violencia. Si es que se les ocurre el plan B, nosotros ya tenemos el plan Ch. Van a quedar planchados, si se les ocurre".
Más adelante, el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) regresó sobre el mismo punto. "Si a la burguesía se le ocurre cantar fraude y tratar de desestabilizar el país, le responderemos con el plan Ch, se van a arrepentir, por eso les recomiendo que ni siquiera lo intenten", espetó.
Ni-Ni rojos
Chávez llamó a sus seguidores a desarrollar la "batalla de ideas" para captar a indecisos y "confundidos".
El aspirante exigió despojarse de triunfalismos y sectarismos, con el fin de aglutinar la mayor cantidad de voluntades. "Hay un grupo numeroso de indecisos, vamos a convencerlos, algunos que pudieran estar confundidos por culpa de la guerra psicológica, vamos por ellos, por los nuevos votantes", ordenó el comandante.
El dignatario pidió amplitud y comprensión frente a las corrientes críticas que conviven en el seno del proyecto socialista. "Un movimiento revolucionario que no sea autocrítico está condenado a desaparecer", sostuvo, al tiempo que invitó a desarrollar "una campaña de mucha alegría".
El múltiple
Convencido de que su victoria es inexorable, el abanderado del PSUV soltó: "Chávez ya no soy yo, Chávez es un pueblo, Chávez somos millones (...) por eso es que háganme lo que me hagan, pase lo que me pase a mí, no podrán con Chávez nunca jamás, Chávez es un pueblo invicto, invencible".
"Estoy decidido a que cancelemos entre este año y el próximo la deuda que tenemos acumulada de las prestaciones sociales de trabajadores, profesionales, que ya están jubilados", adelantó el Presidente, mientras comentó que junto al ministro de Finanzas, Jorge Giordani, "saca cuentas" para garantizar que, pese a la caída del precio del petróleo, no se ponga en riesgo la continuidad de las misiones, las pensiones y el incremento de sueldos.
De corazón
"El amor a la patria nos ha desbordado", manifestó un emocionado Chávez, quien de inmediato agregó: "desde aquí le digo a la burguesía venezolana que tanto nos odia y que tiene su candidatura majunche, los vamos a pulverizar".
El líder bolivariano agradeció a Dios, al Cristo redentor y al pueblo por sus oraciones para vencer el cáncer y recuperar su salud.
"Aquí está Chávez de nuevo junto al pueblo para conducirlo en otra jornada y en otra victoria", celebró y, comparando con sus anteriores incursiones electorales, aseguró que "esta es la campaña que arrancamos en las mejores condiciones".
De nuevo se quejó del nivel de su contrincante. "Debo hacer un esfuerzo mayor para ponerle algo de picante a esta campaña porque el adversario, el majunchismo, es algo tan aburrido (...) ellos son la candidatura de la nada".
De todo
Admitió que le recomendaron "arrancar temprano" por la final de la Eurocopa, pero no atendió la sugerencia.
Antes de cerrar el discurso, Chávez resumió así sus ideas centrales: conciencia, independencia, socialismo, defender, atacar, convencer a los indecisos con argumentos, batalla de ideas, no caer en provocaciones violentas de la burguesía y prepararse para el plan "Ch".
Tras recordar que en sus años mozos bailaba en la discoteca "La Hipotenusa" en Maracay, a las 3:36 de la tarde volvió a entonar el Himno Nacional. Sin embargo, ese no fue el cierre. Después se atrevió con Duérmete mi niño y hasta con 16 años, balada que interpretara Julio Iglesias. A las 3:40 dejó de hablar y cantar.
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