ÁNGEL RICARDO GÓMEZ
EL UNIVERSAL
Dora, Victoria y Zarina aguardan tras las rejas mientras
se afinan los últimos detalles del show. En pocas horas
será la primera función, pero no se les nota nerviosas.
Llegaron la noche anterior a la sala Ríos Reyna del Teatro
Teresa Carreño y dieron una vuelta de reconocimiento
por el escenario, por la tramoya, bastidores... Quizás
por ello su tranquilidad.
Dora es una tigresa de bengala de color blanco y pintas negras.
Victoria es de la misma especie, pero amarilla. Y Zarina es
una exótica pantera en cuyo negro destacan dos ojos vivos
y enormes colmillos. Forman parte de las atracciones del espectáculo
que traen desde Las Vegas los hermanos Tony y Ferdinand Fercos.
El show debutó anoche a las 8:00 pm y tiene funciones
hoy, mañana y el domingo en doble tanda (11:00 am y 6:00
pm).
Al Teatro Teresa Carreño llegaron bajo estrictas medidas
de seguridad: encerradas en jaulas de 6 por 3 metros, con
2 metros de altura, para no causar terror a los trabajadores
del complejo cultural. Fueron ingresadas por la entrada trasera
del teatro (Los Caobos), y llevadas hasta la sala en estructuras
metálicas dispuestas sobre una plataforma colocada a
unos 20 centímetros del piso y con la base forrada con
plástico adhesivo. Es precisamente en esta superficie
que los animales hacen sus necesidades fisiológicas,
que luego van a caer en un envase desechable. Y para evitar
los malos olores en el recinto artístico, los producctores
del show se valen de líquidos ambientadores. Así
se evita que la Ríos Reyna huela a zoológico.
Dora, Victoria y Zarina arribaron al país el sábado
pasado a bordo de un Boeing 747 y se alojaron en una casa
ubicada en La Unión, estado Miranda. Probablemente no
fue tan cómoda como la suerte de hotel cinco estrellas
en el que viven en Las Vegas, pero sirvió de alojamiento
hasta el traslado al teatro la noche del miércoles.
En el mismo lugar donde cantó Pavarotti, donde actuó
Marceau y bailó Julio Bocca, pernoctaron las felinas
y allí estarán durante el fin de semana.
Las tigresas pesan alrededor de 400 libras (200 kilos) y
la pantera 85 libras (45 kilos). Los cuidadores afirman que
se comen entre uno y dos pollos -beneficiados- al día.
Y únicamente beben agua mineral.
Uno de los productores, sobrino de los Fercos, explica que
son unos de los pocos en Estados Unidos con autorización
del Gobierno Federal para criar, cuidar y reproducir animales
salvajes. De hecho, relata que Dora será cruzada con
un macho al llegar a Las Vegas. De esta manera se garantiza
la subsistencia de una raza -tigre de bengala- que está
en peligro de extinción.
El joven descarta que sea circo lo que hacen los hermanos
Fercos. "No son animales saltando por aros, sino animales
para la exhibición y el aprendizaje del público",
aclaró.
En efecto, en el espectáculo hay diversos números
de baile e ilusionismo y eventualmente van apareciendo los
animales.
Una marca en el rostro
Ferdinand Fercos tiene una cicatriz en la cara, pero relata
que no fueron producidas por ninguna de las 'niñas' ni
tampoco por los otros siete animales que tienen en Las Vegas.
La marca facial le quedó de niño, tras acercarse
mucho a un animal en un zoológico, desde entonces su
pasión por éstos. Pero en honor a la verdad, no
puede negar haber sido atacado varias veces por sus particulares
mascotas.
Los hermanos Fercos son checos y vienen de una familia de
tradición circense. Desde hace 30 años viven en
Las Vegas, donde se han dedicado al negocio.
Ferdinand dice que el período más difícil
en la crianza de los felinos es de los 10 meses a los 3 años
cuando están en la etapa que él denomina teenagers.
"En esta etapa son más rebeldes, pero se les habla, se
les mira, eventualmente se les puede reprender, pero en general,
son como animales domésticos", comenta el artista, quien
agrega que en la casa que tienen en Las Vegas están sueltos,
solo que machos separados de hembras por los períodos
de celo.
El espectáculo que presentan desde anoche se llama Untamed
Illusions y contempla 15 mil kilos de equipaje entre escenografía
y utilería, sin contar la iluminación y los animales.
Todo el equipo técnico del Teresa está abocado
a la super producción, así lo cuenta uno de los
luminitos con 25 años de trayectoria en el recinto. Tramoyistas,
escenógrafos, luminitos, personal de seguridad industrial...
De todo pasa tras el telón de la Ríos Reyna.
En uno de los extremos se preparan las bailarinas, detrás
pintan de azul una estructura de madera, tras el telón
se ensaya un acto de ilusionismo que incluye un trampolín.
Detrás de todo, en las jaulas, las tres invitadas especiales
descansan, aguardan su turno para salir a deslumbrar al público.
Para algunos estarían mejor en su habitat natural; para
otros, es preferible tenerlos controlados que en manos de
la barbarie humana. En fin, allí está el espectáculo
y es el público el que juzga con su respaldo o no.