Titulares 18 jul, 2008
 
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 Caracas
El Teresa Carreņo no huele a tigre

ÁNGEL RICARDO GÓMEZ

EL UNIVERSAL

Dora, Victoria y Zarina aguardan tras las rejas mientras se afinan los últimos detalles del show. En pocas horas será la primera función, pero no se les nota nerviosas. Llegaron la noche anterior a la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño y dieron una vuelta de reconocimiento por el escenario, por la tramoya, bastidores... Quizás por ello su tranquilidad.

Dora es una tigresa de bengala de color blanco y pintas negras. Victoria es de la misma especie, pero amarilla. Y Zarina es una exótica pantera en cuyo negro destacan dos ojos vivos y enormes colmillos. Forman parte de las atracciones del espectáculo que traen desde Las Vegas los hermanos Tony y Ferdinand Fercos. El show debutó anoche a las 8:00 pm y tiene funciones hoy, mañana y el domingo en doble tanda (11:00 am y 6:00 pm).

Al Teatro Teresa Carreño llegaron bajo estrictas medidas de seguridad: encerradas en jaulas de 6 por 3 metros, con 2 metros de altura, para no causar terror a los trabajadores del complejo cultural. Fueron ingresadas por la entrada trasera del teatro (Los Caobos), y llevadas hasta la sala en estructuras metálicas dispuestas sobre una plataforma colocada a unos 20 centímetros del piso y con la base forrada con plástico adhesivo. Es precisamente en esta superficie que los animales hacen sus necesidades fisiológicas, que luego van a caer en un envase desechable. Y para evitar los malos olores en el recinto artístico, los producctores del show se valen de líquidos ambientadores. Así se evita que la Ríos Reyna huela a zoológico.

Dora, Victoria y Zarina arribaron al país el sábado pasado a bordo de un Boeing 747 y se alojaron en una casa ubicada en La Unión, estado Miranda. Probablemente no fue tan cómoda como la suerte de hotel cinco estrellas en el que viven en Las Vegas, pero sirvió de alojamiento hasta el traslado al teatro la noche del miércoles.

En el mismo lugar donde cantó Pavarotti, donde actuó Marceau y bailó Julio Bocca, pernoctaron las felinas y allí estarán durante el fin de semana.

Las tigresas pesan alrededor de 400 libras (200 kilos) y la pantera 85 libras (45 kilos). Los cuidadores afirman que se comen entre uno y dos pollos -beneficiados- al día. Y únicamente beben agua mineral.

Uno de los productores, sobrino de los Fercos, explica que son unos de los pocos en Estados Unidos con autorización del Gobierno Federal para criar, cuidar y reproducir animales salvajes. De hecho, relata que Dora será cruzada con un macho al llegar a Las Vegas. De esta manera se garantiza la subsistencia de una raza -tigre de bengala- que está en peligro de extinción.

El joven descarta que sea circo lo que hacen los hermanos Fercos. "No son animales saltando por aros, sino animales para la exhibición y el aprendizaje del público", aclaró.

En efecto, en el espectáculo hay diversos números de baile e ilusionismo y eventualmente van apareciendo los animales.

Una marca en el rostro

Ferdinand Fercos tiene una cicatriz en la cara, pero relata que no fueron producidas por ninguna de las 'niñas' ni tampoco por los otros siete animales que tienen en Las Vegas. La marca facial le quedó de niño, tras acercarse mucho a un animal en un zoológico, desde entonces su pasión por éstos. Pero en honor a la verdad, no puede negar haber sido atacado varias veces por sus particulares mascotas.

Los hermanos Fercos son checos y vienen de una familia de tradición circense. Desde hace 30 años viven en Las Vegas, donde se han dedicado al negocio.

Ferdinand dice que el período más difícil en la crianza de los felinos es de los 10 meses a los 3 años cuando están en la etapa que él denomina teenagers. "En esta etapa son más rebeldes, pero se les habla, se les mira, eventualmente se les puede reprender, pero en general, son como animales domésticos", comenta el artista, quien agrega que en la casa que tienen en Las Vegas están sueltos, solo que machos separados de hembras por los períodos de celo.

El espectáculo que presentan desde anoche se llama Untamed Illusions y contempla 15 mil kilos de equipaje entre escenografía y utilería, sin contar la iluminación y los animales.

Todo el equipo técnico del Teresa está abocado a la super producción, así lo cuenta uno de los luminitos con 25 años de trayectoria en el recinto. Tramoyistas, escenógrafos, luminitos, personal de seguridad industrial... De todo pasa tras el telón de la Ríos Reyna.

En uno de los extremos se preparan las bailarinas, detrás pintan de azul una estructura de madera, tras el telón se ensaya un acto de ilusionismo que incluye un trampolín. Detrás de todo, en las jaulas, las tres invitadas especiales descansan, aguardan su turno para salir a deslumbrar al público. Para algunos estarían mejor en su habitat natural; para otros, es preferible tenerlos controlados que en manos de la barbarie humana. En fin, allí está el espectáculo y es el público el que juzga con su respaldo o no.

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