Titulares 20 jul, 2008
 
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 Internacional
Inhabilitar para controlar el poder

Los criterios para medir la legitimidad de un sistema político son múltiples. Van desde su capacidad para mantenerse estable, ser eficaz y gozar de la aceptación ciudadana, hasta la de respetar los derechos humanos en todas las esferas del poder. El respeto a los derechos políticos -elegir y ser elegidos- entra en las variables que se toman en cuenta para medir la democracia.

Toda esta disertación nos lleva a pensar que los gobiernos que hacen uso de las prácticas de inhabilitación de los políticos opositores, así como de las ilegalizaciones de los partidos que enfrentan al gobernante, presentan rasgos totalitarios, abiertos o disfrazados.

Para Juan Martín Echeverría "el populismo desemboca, irreversiblemente, en negar la representación de las múltiples tendencias que deben hacer vida política... cuando en democracia son indispensables las vinculaciones entre las distintas organizaciones partidistas, por ello deben resaltar tanto la capacidad de confrontación como la disposición al diálogo".

Ilegalizaciones a escala mundial

Las inhabilitaciones no sólo se dan en Venezuela ni se limitan a América Latina. Amnistía Internacional presentaba su informe del año 2007 asegurando que "las autoridades de la Federación Rusa se mostraron cada vez más intolerantes frente a la disidencia y a las críticas, que calificaron de antipatriotas, llegando a ilegalizar a partidos de oposición para que no pudieran participar en las elecciones".

Por su parte el Gobierno de Irán impuso por la fuerza la presencia nada más de candidatos conservadores y ultraconservadores. Los reformistas, que están a favor de más libertades políticas y sociales, esperaban aprovechar el descontento público sobre la inflación, que se sitúa en 20%; pero "los clérigos del Consejo de Guardianes, instancia conservadora, prohibieron la participación a casi 2.000 candidatos", informó www.elmundo.es.

En Pakistán, la violencia tanto oficial como no oficial durante la campaña electoral puso al país al borde de una guerra civil. La muerte de Benazir Bhutto el 27 de diciembre fue una muestra más de la intransigencia. Otro ex primer ministro, Nawaz Sharif, fue inhabilitado y no pudo participar en los comicios de febrero pasado.

Violencia e ilegalidad en África

Los países africanos pueden dar clases en cuanto a las irregularidades electorales. Son frecuentes las artimañas legales para frenar a la oposición así como la violencia abierta, los cambios constitucionales para favorecer al candidato del Gobierno y el control de los medios de comunicación.

El pasado 27 de diciembre las elecciones en Kenia dieron un resultado que no estaba acorde con el sentimiento popular. La oposición acusó a Mwai Kibaki, en el poder desde 2002, de hacer fraude y el país se hundió en una ola de violencia que dejó 1.500 muertos y 300.000 desplazados.

Las elecciones en Zimbabue fueron un muestrario de la arbitrariedad de un gobernante para mantenerse a toda costa en el poder.

Antes de las elecciones Marwick Khumalo, jefe de la Misión Observadora de Parlamentarios Panafricanos, aseguró que habían "recibido informes horrendos sobre ataques a opositores", citó www.news.bbc.uk.

Ilegalizaciones, persecuciones y muerte forman parte de procesos electorales en diferentes países del mundo.

pdiaz@eluniversal.com

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