Los criterios para medir la legitimidad de un sistema político
son múltiples. Van desde su capacidad para mantenerse
estable, ser eficaz y gozar de la aceptación ciudadana,
hasta la de respetar los derechos humanos en todas las esferas
del poder. El respeto a los derechos políticos -elegir
y ser elegidos- entra en las variables que se toman en cuenta
para medir la democracia.
Toda esta disertación nos lleva a pensar que los gobiernos
que hacen uso de las prácticas de inhabilitación
de los políticos opositores, así como de las ilegalizaciones
de los partidos que enfrentan al gobernante, presentan rasgos
totalitarios, abiertos o disfrazados.
Para Juan Martín Echeverría "el populismo desemboca,
irreversiblemente, en negar la representación de las
múltiples tendencias que deben hacer vida política...
cuando en democracia son indispensables las vinculaciones
entre las distintas organizaciones partidistas, por ello deben
resaltar tanto la capacidad de confrontación como la
disposición al diálogo".
Ilegalizaciones a escala mundial
Las inhabilitaciones no sólo se dan en Venezuela ni
se limitan a América Latina. Amnistía Internacional
presentaba su informe del año 2007 asegurando que "las
autoridades de la Federación Rusa se mostraron cada vez
más intolerantes frente a la disidencia y a las críticas,
que calificaron de antipatriotas, llegando a ilegalizar a
partidos de oposición para que no pudieran participar
en las elecciones".
Por su parte el Gobierno de Irán impuso por la fuerza
la presencia nada más de candidatos conservadores y ultraconservadores.
Los reformistas, que están a favor de más libertades
políticas y sociales, esperaban aprovechar el descontento
público sobre la inflación, que se sitúa en
20%; pero "los clérigos del Consejo de Guardianes, instancia
conservadora, prohibieron la participación a casi 2.000
candidatos", informó www.elmundo.es.
En Pakistán, la violencia tanto oficial como no oficial
durante la campaña electoral puso al país al borde
de una guerra civil. La muerte de Benazir Bhutto el 27 de
diciembre fue una muestra más de la intransigencia. Otro
ex primer ministro, Nawaz Sharif, fue inhabilitado y no pudo
participar en los comicios de febrero pasado.
Violencia e ilegalidad en África
Los países africanos pueden dar clases en cuanto a las
irregularidades electorales. Son frecuentes las artimañas
legales para frenar a la oposición así como la violencia
abierta, los cambios constitucionales para favorecer al candidato
del Gobierno y el control de los medios de comunicación.
El pasado 27 de diciembre las elecciones en Kenia dieron
un resultado que no estaba acorde con el sentimiento popular.
La oposición acusó a Mwai Kibaki, en el poder desde
2002, de hacer fraude y el país se hundió en una
ola de violencia que dejó 1.500 muertos y 300.000 desplazados.
Las elecciones en Zimbabue fueron un muestrario de la arbitrariedad
de un gobernante para mantenerse a toda costa en el poder.
Antes de las elecciones Marwick Khumalo, jefe de la Misión
Observadora de Parlamentarios Panafricanos, aseguró que
habían "recibido informes horrendos sobre ataques a opositores",
citó www.news.bbc.uk.
Ilegalizaciones, persecuciones y muerte forman parte de procesos
electorales en diferentes países del mundo.
pdiaz@eluniversal.com