Pekín.- Multiplicación de controles de seguridad, cierre de bares y restaurantes, restricciones a los desplazamientos, prohibición de los conciertos al aire libre... ¿los Juegos Olímpicos serán realmente la fiesta anunciada? se preguntan ansiosos los pekineses.
Hasta el momento las drásticas medidas de seguridad están causando más problemas que otra cosa en los medios de transporte y los centros de entretenimiento, reseñó AFP.
La escasa atribución de visados a los extranjeros y la estampida de los precios de los hoteles podrían asimismo desalentar a los potenciales turistas.
Los bares y restaurantes cercanos a las distintas sedes de los Juegos van a tener que cerrar, y es que hasta la música tendrá que desaparecer de algunos de sus lugares tradicionales.
Las restricciones a la circulación preocupan también a los pekineses. A partir del próximo domingo los autos sólo podrán circular día sí día no: los que tengan placas pares un día, los de placas impares al día siguiente. De hecho eso impedirá a los habitantes salir el fin de semana ya que no podrán circular dos días seguidos.
Según los críticos del régimen, el nivel elevado de seguridad se explica por la voluntad del gobierno de evitar a toda costa que los militantes tibetanos se presenten en la justa.
Por su parte, las autoridades hacen valer la amenaza "terrorista", que provendría en particular de la región musulmana de Xinjiang, para justificar las estrictas medidas tomadas para garantizar la seguridad de los atletas y turistas.