JOSÉ ANTONIO AZOPARDO
EL UNIVERSAL
Tenía 14 años, acababa de salir del colegio y esperaba como todos los días el carrito por puesto que le llevaría a casa. Dayana Mendoza no lo sabía, pero en segundos el destino estaba por conducirla por un camino que ella no vio venir: convertirse en Miss Universo 2008.
Allí estaba: espigada, con el cabello largo y unos ojos esmeralda que hechizan, así que el agente de modelos y cazatalentos Alexander Gittins no pudo evitar el gesto: se acercó abruptamente y le entregó una tarjeta de presentación de la agencia Elite.
¿El Miss Venezuela? "No me interesa por frívolo y superficial", decía Dayana. Tras una niñez feliz en Caracas, luego de escuchar una y otra vez las sugerencias de Osmel Sousa, y de caminar por las pasarelas de todo el orbe, aceptó y casi sin quererlo conquistó el cetro de la belleza universal.