Llegó el carnaval. El régimen abre el chorro y
pone en la calle una colosal cantidad de dinero. Lo llaman
gasto social, aunque los más necesitados no reciben sino
las boronitas que caen de las mesas de los oligarcas del Gobierno.
Es dinero que ha estado represado, hasta que se supiera dónde
gana y dónde pierde el chavismo. Es dinero que pertenece
al pueblo, dinero retenido estúpidamente, criminalmente.
Es dinero proveniente del aumento de los precios del petróleo.
Buena parte de esa montaña de plata va a ser administrada
por funcionarios con alto nivel de discrecionalidad y que
no rinden cuentas jamás, contando con la vista gorda
del contralor general de la República. Con justa razón
se dice por ahí que de los tres hombres más poderosos
de este régimen, uno es Ru- ssián. Con razón
se dice que ése sí tiene a muchos prensaditos. De
lo que no haga él, depende su futuro y carrera política.
El chorro se abrió, porque la campaña arrancó.
Algunos dicen que el carnaval durará unos diez meses;
otros pronostican que hay real para rato largo. Para adivino,
Dios. Y a Dios habrá que pedirle que el precio del barril
no se vaya con todo y callos barranco abajo. En el espejismo,
más de uno creerá que andamos bien e iremos mejor,
y caerá en la trampa del dinero que pondrán en la
calle. Y luego vendrá el problema gordo, pues pocas cosas
resultan tan engañosas como esa felicidad de máscaras.
La gente termina creyendo que es eterna. Más tarde o
temprano, la rumba termina, y se entra en un severo ataque
de realidad aderezado por un importante ratón, resaca,
cruda o como querramos llamar al "después".
Yo espero que la gente no compre el fatuo espejismo. Que
sepan leer en la inmensa farsa, que aprovechen esta oportunidad
para poner en las sillas de gobernadores y alcaldes a gente
que no crea que el ejercicio del gobierno es montar una telenovela
de martes de carnaval. Espero que los nuevos gobernadores
y alcaldes construyan las escuelas y ambulatorios que urgen,
que usen el dinero con tino, inteligencia, sobriedad y responsabilidad,
que hagan algo para que las calles y carreteras no parezcan
territorio selenita, que luchen con todas sus fuerzas contra
la inseguridad y la corrupción. Tendrán que acabar
con el espejismo y limpiar el reguero que dejarán sus
predecesores.
smorillobelloso@gmail.com
Concejal El Hatillo - Un Nuevo Tiempo