CINDY PEARLMAN
THE NEW YORK TIMES / EL UNIVERSAL
Hace algunos decenios, el padre de Will Smith, dueño
de un negocio de refrigeración en Filadelfia, decidió
echar abajo una pared de ladrillos que estaba fuera de su
tienda. Después le dio a Will algunos ladrillos sueltos,
le dijo que fuera a buscar a su hermano y les dio la tarea
de reconstruir el muro.
"Nos tardamos un año en reconstruir ese muro", recuerda
Smith, "pero lo hicimos ladrillo por ladrillo. En el calor
del verano, en el frío del invierno. Cuando terminamos,
mi padre nos dijo: 'Nunca me digan que no pueden hacer alguna
cosa, nunca más"'.
La lección rindió frutos. Smith, actor nominado
al Oscar, rapero ganador del Emmy y uno de los intérpretes
más reconocidos del mundo, es un hombre cuyas películas
han recaudado más de 4.000 millones de dólares en
taquilla y cuya esposa, Jada Pinkett-Smith, es una de las
mujeres más bellas del mundo... bueno, él nunca
dice "nunca".
"Soy la persona más optimista que se pueda conocer",
asegura Smith. "Si me dan un problema, yo les doy una solución.
"Me encanta vivir," continúa. "Creo que es contagioso.
Es una sensación que no se puede fingir. Estoy contento
cada día que estoy aquí. Creo que hasta la cámara
puede sentir que soy un hombre feliz, que se emociona por
hacer lo que hace para ganarse la vida. Y creo que en la pantalla
grande ese sentimiento lo percibe la gente que ve mis películas".
¡Si tan solo su personaje en Hancock pudiera ver las
cosas de ese modo! En la película, que ya aterrizó
en la cartelera, Smith interpreta a un superhéroe nervioso,
conflictivo y sarcástico que ha caído de la gracia
del público. Entonces contrata a un profesional de relaciones
públicas (Jason Bateman) que, con la ayuda de su escéptica
esposa (Charlize Theron), trata de renovar la imagen de Hancock.
"Soy un superhéroe alcohólico", explica Smith.
"Es muy extraño. Michael Mann elaboró un libreto
acerca de un superhéroe alcohólico que para mí
fue sensacional pues era diferente. Por ahí vemos tantas
tramas que se reciclan una y otra vez, pero ésta fue
muy creativa".
Theron -que ya había protagonizado junto con Smith la
película sobre golf La leyenda de Bagger Vance
(2000)- manifiesta estar de acuerdo. "Yo me reía tanto",
recuerda la actriz surafricana. "No recuerdo qué pasó,
pero en un momento dado empezó a caer una fina llovizna.
Y creo que Will fue el culpable. Había muchos gritos
y todos nos reíamos mucho".
Para variar, ninguno de los tres hijos de Smith aparece en
Hancock. No está Jaden, que interpretó al
hijo de su personaje en La búsqueda de la felicidad
(2006), que fue aclamada por la crítica, ni Willow, que
tuvo un papel en I Am Legend (2007).
"Es interesante", dice Smith reflexivamente. "Jada y yo analizamos
el ancestral tema de naturaleza y crianza. ¿Es porque
dos actores se fueron a México, bebieron tequila y tuvieron
un hijo que el chico quiere ser actor? ¿Eso hace que
el bebé sea actor? ¿O es porque creció en una
casa donde eso es lo que se es? ¿O es que es sólo
la vida y la experiencia que conoce?
"A Willow y a Jaden les encanta actuar", continúa. "Recuerdo
que cuando estábamos rodando la secuencia del puente
con Willow en la última película, había un
edificio que tenía un indicador de la temperatura. Después
vi que había bajado a 17 bajo cero y seguía bajando.
Willow estaba ahí con su traje y tenía frío.
Ella me miró y me dijo: 'Papi, no importa cuánto
baje. Yo voy a terminar'. Yo me quedé pensando que eso
estaba bien, pues yo me quería ir si la temperatura seguía
bajando".
En realidad, comenta Smith riendo, ambos niños tienen
un enfoque muy diferente hacia la actuación. "Jaden es
Johnny Depp", explica. "Él sólo quiere hacer un
buen trabajo. No le interesa el dinero, sólo le gusta
actuar. Pero Willow es Paris Hilton: ella quiere estar en
la televisión. ¡Y estamos manejando a esos dos en nuestra
casa!"
Smith también tuvo un inicio precoz, pues ha estado
trabajando desde que era un rapero adolescente llamado Air
Fresh Prince y se presentaba en los clubes de Filadelfia.
De ahí salieron varios discos exitosos de Smith y su
compañero Dj Jazzy Jeff, lo que a su vez desembocó
en varios ofrecimientos de actuación. Uno de ellos fue
el del papel estelar de lo que se convertiría en la exitosa
serie de televisión El príncipe del rap.
Después de haber logrado pasar del estrellato musical
al televisivo, contra todos los pronósticos, Smith puso
los ojos en la pantalla grande. Hizo su debut cinematográfico
en Made in America (1993), sorprendió a la crítica
con su madera actoral en Seis grados de separación
y se anotó un éxito modesto con la comedia de policías
Bad Boys.
Después vino el exitazo de Día de la independencia
y de pronto Will Smith se convirtió en una de las mayores
estrellas de Hollywood.
"El 6 de julio de 1996 se acabó el Fresh Prince", recuerda.
"Al lunes siguiente se estrenó Día de la independencia.
Fue la primera vez que alguien me llamó Sr. Smith. Yo
me quedé sorprendido. Antes de eso lo único que
me decían era The Fresh Prince. ¡Fue tan raro!".
¿Cómo lo hace? "Nunca me consideré talentoso",
responde. "Apenas estoy por encima del promedio".