Titulares 07 nov, 2009
 
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 Caracas
Médicos voluntarios son claves en programa de salud mirandino

24 mil bolívares fuertes eran suficientes para eliminar el tumor que creció en el ovario izquierdo de Leddy Machado. El problema era que ni ella ni su familia tenían los recursos para reunir el dinero, y encomendarse a Dios fue la única opción que le quedó: "Cuando me dieron el diagnóstico y el precio de la operación me fui al Hospital Universitario, pero allí me mandaron a hacerme todos los exámenes fuera y costaban casi 6 mil bolívares... No tenía como pagarlo, así que me fui con mi malestar a mi casa. Que sea lo que Dios quiera fue lo único que pensé".

Henry Wysocki tampoco se había percatado de la necesidad de una póliza de seguro para el pequeño Ray, de dos años y medio de edad, hasta que le dijeron que tenía que ser intervenido. "Tiene una obstrucción y no puede respirar bien, la recomendación es operarlo, pero no tenemos dinero...", cuenta Wysocki.

Aunque viven en sectores muy lejanos y sus patologías y preocupaciones son distintas, Leddy y Henry tienen algo en común. Ellos forman parte de las 935 consultas que han realizado 267 médicos voluntarios agrupados en el Banco de Consulta Médica del estado Miranda. Ella ya está operada, mientras que él espera que Ray pueda tener la misma oportunidad.

La iniciativa forma parte de la Dirección de Salud de la Gobernación de Miranda y nació como una alternativa para salirle al paso a los arrebatos jurídicos que dejaron al estado sin potestad para administrar los 18 hospitales y ambulatorios.

"Nos dejaron hasta sin sillas, un buen día la Dirección de Salud quedó reducida a 12 personas sentadas en una panadería, pero nunca íbamos a renunciar a nuestra competencia en salud", dice Gustavo Villasmil, director de Salud mirandino.

En oposición a la desmantelación del sistema de salud en Miranda, el gobierno regional envió cientos de cartas a médicos de las principales clínicas solicitando su colaboración. La idea inicial era incluir al menos un paciente en la jornada diaria de consulta de los especialistas y que el pago por la atención estuviera exonerado.

Una red de voluntarios conforman la base de la pirámide del nuevo sistema de salud aplicado a falta de hospitales y ambulatorios. Estos líderes sociales se encargan de visitar las comunidades y de orientar a los pobladores en caso de presentar alguna patología.

La Ruta de la Salud, que trabaja con unidades móviles, también se dedica a identificar casos susceptibles a ser estudiados por especialistas. Lo mismo sucede en las 50 Casas Amigas de la Salud que se han instalado a lo largo del estado en iglesias, cuarteles de bomberos, escuelas y sedes de ONG.

"Uno le está dando una oportunidad a la gente que por lo general no puede obtener", cuenta Miriam Villavicencio, otorrino que forma parte del Banco de Consulta y quien recibe un promedio de 4 pacientes mensuales bajo estas condiciones.

Trabajó en el Pérez de León y también en el Hospital Militar, así que conoce las vicisitudes del sistema público de salud y en su experiencia con el programa, asegura que habría que trabajar en pro de lograr que los pacientes cumplan con el seguimiento de las consultas y los tratamientos. "Hay gente que ha venido, pero no regresa más. Cuando se trata de una enfermedad crónica se corre peligro si no se hace seguimiento", explica.

El próximo 23 de diciembre se cumplirá un año de la primera consulta que se logró con el apoyo de galenos voluntarios, y probablemente antes de finalizar el 2009 se haga un nuevo proceso de convocatoria para integrar más médicos al Banco.

"Estamos juntando la solidaridad con la necesidad. No importa que el paciente viva en un pueblito, él puede ser atendido por el mejor especialista del país. Esa es una realidad", cree fervientemente Villasmil.

bcruz@eluniversal.com

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