"Antes pedí el desarme de la población, ahora lo exijo, porque no es justo que la violencia me haya arrebatado a dos sobrinos en menos de un mes", destacó consternado Luis Alberto Tineo, tío de Dennys José Marín Pino, de 19 años, asesinado la noche del jueves en las adyacencias del bloque 8 de Casalta 3.
Contó que la víctima estaba con su novia por el sector, cuando fueron abordados por tres sujetos que se los llevaron a la fuerza. En las cercanías de la cancha deportiva del sector Puerto Rico, parte alta de La Silsa, le propinaron ocho impactos de bala. A la fémina le dieron patadas y la hicieron correr, para que no observara cuando su novio era acribillado.
"Él era un joven deportista. Pertenecía al equipo de fútbol Lides de La Silsa y no tenía enemigos. Este hecho es consecuencia de la violencia juvenil. Hay muchos jóvenes armados y eso es letal. El Gobierno nacional se preocupa por Honduras, y nosotros desasistidos. No quiero tener a mis hijos encerrados como en una cárcel, pero a eso hemos llegado", dijo el dolido tío.
Recordó, además, como el pasado 6 de junio su también sobrino Jimber Montero, de 20 años, fue ultimado en las torres de Antímano, cuando pasaron dos maleantes a bordo de una moto y le dispararon en cinco oportunidades. "Ese día él estaba esperando un jeep, porque había planificado un paseo a la playa con varios amigos. Que me hayan matado a dos familiares en menos de un mes, es dantesco", comentó Tineo.
"El Gobierno dice que todo lo que pasa es invento de las comunidades y de los medios de comunicación, pero deberían ser más conscientes y hacer que los medios oficiales muestren la verdadera realidad del país", comentó el familiar con resignación de no ver justicia.
Otra familia marcada
A Mercedes Caraballo le asesinaron a su segundo hijo. Al joven Greddy Jacobo Batista Caraballo, de 22 años, le propinaron varios balazos cuando circulaba con un compañero de trabajo, por el sector Las Malvinas, en El Valle, la ma´ñana del miércoles. Era trabajador de la economía informal en la plaza de la localidad y ese día se había encontrado con su amigo, quien le dijo que lo acompañara. De repente fueron sorprendidos por los pistoleros, quienes le afectuaron los disparos.
La progenitora, desesperada por el dolor, hizo un llamado al ministro de Interior y Justicia, Tarek El Aissami para que acabe con el hampa en la zona.
Sólo expresó palabras de dolor, pues hace menos de dos años delincuentes le habían arrebatado a otro de sus hijos en la localidad. "No hay palabras para calmar esto que siento. Pedimos justicia de rodilla. Señor ministro, por favor dedíquese a trabajar por la seguridad de nuestro pueblo. Están matando a la gente buena", dijo llorando.
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