París.- Ingrid Betancourt instó
hoy a las autoridades colombianas a recapacitar y aceptar
ayuda para lograr la liberación de los rehenes en manos
de las FARC en la selva.
"El problema de los secuestrados en Colombia necesita el
trabajo de mucha gente. Creo que una sola persona no lo puede
lograr", dijo la ex cautiva de la guerrilla en alusión
al presidente colombiano, Álvaro Uribe, en una entrevista
con Efe en París.
El Gobierno colombiano hizo saber ayer que ya no tenía
"confianza" en los emisarios europeos y que iba a intentar
establecer un contacto directo con las FARC.
El alto comisionado colombiano para la paz, Luis Carlos Restrepo,
argumentó que "hablar hoy de un acuerdo humanitario como
de una primera etapa antes de la paz ya no tiene sentido",
en referencia a la misión de los emisarios francés
y suizo que actúan en nombre de Francia, España
y Suiza, que llevan años tratando de fomentar negociaciones
entre el Gobierno y las FARC.
"El problema de los secuestrados colombianos es un problema
que ha tocado el corazón del mundo. No podemos cerrarles
las puertas a aquellos que quieren ayudarnos. Al contrario.
Creo que todo aquél que quiera aportar para que estas
personas que siguen en la selva vuelvan tiene que ser bienvenido
en nuestro país", dijo Betancourt.
La ex candidata a la Presidencia de Colombia, que también
tiene la nacionalidad francesa, fue liberada junto a otros
14 rehenes de las FARC el pasado día 2 en una operación
del Ejército colombiano.
"Para mí seria muy doloroso pensar que sólo porque
yo tenía pasaporte francés se le permitió a
Francia actuar", afirmó Betancourt, para quien Francia,
porque "supo mover el corazón del mundo", se ha ganado
"el derecho a apoyarnos y seguir acompañándonos
a los colombianos en esta tragedia que tiene que terminar
pronto".
"Ayudar es algo que no se le puede negar a nadie", dijo,
al insistir en que Colombia debe "abrirles los brazos" a Francia
y "todos los demás países que han venido ayudando".
Si bien la "extraordinaria" operación militar colombiana
del pasado día 2 "nos hace sentir que lo podemos todo",
precisamente en esta victoria "tenemos que tener la humildad
de aceptar que necesitamos ayuda para completar el proceso
y obtener la liberación de los demás" rehenes, argumentó.
Betancourt, que se ha declarado dispuesta a mediar entre
Uribe y el presidente Hugo Chávez, para "restablecer
la amistad y la confianza" entre ambos y tratar de resolver
el problema de los rehenes, "sueña" con que los dos "se
vuelvan a abrazar".
"Más allá de las diferencias ideológicas son
dos mandatarios que representan a dos pueblos que se aman.
Lo mismo con Ecuador. Se tienen que trascender estas diferencias
y tenemos que ser generosos y entender que solos no vamos
a poder resolver el problema y que siempre se necesita una
mano amiga que nos ayude", afirmó.
Uribe canceló la mediación de Chávez el pasado
noviembre. A comienzos de año, las FARC liberaron unilateralmente
a seis rehenes, como "desagravio" a Chávez.
Las relaciones se deterioraron aún más tras la
operación militar colombiana en Ecuador en la que murió
el número dos de las FARC, Raúl Reyes, y que llevó
a Quito a romper relaciones con Bogotá.
Chávez, "por el motivo que sea, logra hablarles a las
FARC y hacerse oír" y, para "los soldados rasos" de la
guerrilla "es un dios", dijo Betancourt.
Cuenta que los guerrilleros se sintieron "prácticamente
traicionados" cuando Chávez afirmó que utilizar
las armas para llegar al poder "ya no tenía uso en América
Latina" y debían buscar un "escenario político".
Al aplaudir esas palabras, Betancourt dijo que quienes tienen
"sensibilidades ideológicas parecidas con las FARC tienen
la obligación moral con Colombia y el mundo entero" de
hacerles entender que "la vida democrática es el camino"
y que derramar sangre y sembrar "el pavor" entre los colombianos
"no es el camino para cambiar los problemas" del país.
Preguntada si piensa ir a Caracas, Quito o España, dijo
que quisiera ir "a todos lados", a ver a Chávez, Rafael
Correa, Luis Inácio Lula da Silva, Michele Bachelet,
Cristina Fernández y José Luis Rodríguez Zapatero.
De España afirmó que por su peso "específico"
para los latinoamericanos -"somos de la familia"-, y por haber
mantenido relaciones de "manera muy cercana" con Uribe, es
"muy importante que siga participando" en los esfuerzos por
los rehenes.
Recordó que los familiares de los secuestrados le dijeron,
antes de que volara a París dos días después
de su liberación, que "no les fuéramos a abandonar".
El próximo día 20, día de la marcha en Bogotá
por la liberación de los rehenes, ella estará marchando
en París, pero en "una unión de fraternidad", gracias
a un enlace por satélite.
Está convencida de que sus compatriotas han entendido
que viajara tan rápidamente a Francia para "abrazar a
un pueblo que se hermanó con los colombianos en el dolor",
estar con su familia y "dar testimonio" de lo que viven los
rehenes.
Preguntada por sus planes políticos, dijo que su misión
es "servir": "en un momento dado pensé que ser presidente
de Colombia era una excelente manera de servir. De pronto
hoy en día no tengo tanto entusiasmo para ocupar ese
cargo, porque pienso que hay otras maneras de servir", aunque
tampoco quiere cerrar esa puerta.