Manacor.- El tenista mallorquín Rafael
Nadal fue recibido esta mañana en su pueblo natal, Manacor
(Mallorca), por el presidente del Gobierno balear, Francesc
Antich, y el alcalde del Municipio, Antoni Pastor.
Posteriormente, salió al balcón del Ayuntamiento
ante el clamor de cientos de personas congregadas en
la plaza del consistorio.
"Yo nunca me pondría en un altar", afirmó luego
en rueda de prensa el tenista balear, a lo que añadió
que seguirá "trabajando con la misma humildad y ganas
que siempre", citó Efe.
El tenista tiene ahora la vista puesta en los Masters Series
de Toronto (a esta última ciudad viajará en una
semana y media) y Cincinnati, donde, de jugar bien, indicó
que tendrá "buenas opciones" de llegar a número
uno de la ATP.
Nadal reconoció que ha habido una progresión en
su nivel de juego y que cada año es mejor tenista, pero
opinó que no cree que se le exija más por haber
ganado el torneo inglés.
Afirmó que llegar a ser el número uno universal
se ha convertido "ahora ya" en un "pequeño objetivo"
después de derrotar el pasado domingo a Roger Federer
y hacerse con la copa del torneo de Wimbledon.
El mallorquín aseguró que para conseguir ser el
primero debe seguir jugando "al mismo nivel que ahora", dada
la calidad del juego de Roger Federer, a quien tildó
como "el mejor jugador de la historia".
"En cualquier época de la historia estaría de número
uno con tranquilidad", añadió tras remarcar el alto
nivel del tenis actual.
Ganar Wimbledon ha sido, en sus palabras, "impresionante"
y "un sueño", lo mismo que el recibimiento que ha recibido
de su ciudad, aunque el de Manacor ha indicado que no se considera
"una persona especial", sino "bien normal".
Para Nadal, la lista de los deportistas españoles destacados
"es muy larga" y, en estos momentos, ha afirmado que él
no es el mejor de la historia del deporte español y que,
a sus 22 años, no está "ni cerca" de terminar su
carrera.
Respecto al centro de tecnificación en Manacor acordado
por Nadal con el anterior Gobierno balear y que está
ahora paralizado, el tenista opinó que se le ha querido
y aún se le quiere "significar políticamente de
una parte o de otra". "Yo soy un deportista, no soy un político", añadió.
Nadal también se refirió a la lesión que tiene
en un músculo de detrás de la rodilla, donde sufre
una rotura fibrilar, e indicó que es un músculo
con pocas funciones y que le molesta "muy poco".
El tenista, quien llegó ayer en la noche a Mallorca,
recibió este mediodía el apoyo de su pueblo y de
los políticos de Baleares, en un homenaje organizado
por el Ayuntamiento en el que se repartieron camisetas que
mostraban una foto de Nadal mordiendo la copa de Wimbledon,
con la frase "Enhorabuena Rafa. Eres el mejor impulso para
Manacor".
Tras firmar en el libro de honor del Ayuntamiento y recibir
una estatuilla de bronce de las manos del presidente de la
comunidad y, tanto él como su tío Antoni Nadal,
una insignia de oro del consistorio, el tenista salió
al balcón de la casa municipal.
Ante las alrededor de 1.500 personas allí congregadas,
confesó que se pone "bastante más nervioso" al dirigirse
a sus convecinos que en otras ocasiones, y reiteró que
se siente "orgulloso" de su pueblo y que Mallorca "es el mejor
sitio para vivir".
"He recibido más trofeos alrededor del mundo, pero un
recibimiento así, en tu pueblo, no se puede comparar",
afirmó subido al balcón ante la algarabía general.