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El separatismo catalán conquista nuevas plazas pero Barcelona se resiste

El independentismo catalán conquista nuevas cotas de poder en el mundo empresarial y sindical español aunque su expansión tropezará en Barcelona, donde la izquierdista Ada Colau será reelegida

  • AFP

16/06/2019 05:30 am

Barcelona, España.- No conforme con el gobierno regional y cientos de ayuntamientos, el independentismo catalán conquista nuevas cotas de poder en el mundo empresarial y sindical aunque su expansión tropezará en Barcelona, una pieza clave para su movimiento.

El independentista Ernest Maragall parecía encaminado a comandar la ciudad tras su victoria en las elecciones municipales del 26 de mayo, pero la alcaldesa saliente de izquierdas Ada Colau será reelegida, salvo sorpresa de última hora, el sábado con los votos de socialistas y centristas, señaló AFP.

Un tropiezo para el movimiento que, en los últimos meses, penetró en bastiones hasta ahora inexplorados: en mayo consiguió el control de la Cámara de Comercio de Barcelona, una entidad con influencia en órganos estratégicos de turismo, logística y congresos y un presupuesto de casi 20 millones de euros.

Ese mismo mes, el sindicato Intersindical CSC, muy activo en las protestas independentistas, ganaba las elecciones sindicales entre los funcionarios de la administración regional.

Los dos éxitos son atribuibles a la campaña lanzada en diciembre por la influyente asociación independentista ANC para colocar a representantes suyos en sindicatos, instituciones económicas, colegios profesionales o federaciones deportivas.

"Vimos que además del Parlamento, los ayuntamientos o el gobierno, había una red de estructuras de poder que estaban mayoritariamente en manos de gente no independentista", explica Montse Soler, dirigente de esta asociación organizadora de masivas manifestaciones prosecesión.

Hacia nuevas conquistas

El poder institucional se demostró insuficiente durante el intento de secesión de octubre de 2017, cuando los dirigentes impulsaron un referéndum de autodeterminación ilegal y proclamaron una efímera república independiente, aun con la mitad de la región en contra.

El gobierno español suspendió rápidamente la autonomía de la región y la justicia encarceló a varios de sus dirigentes, protagonistas del juicio en el Tribunal Supremo culminado esta misma semana.

Y en medio de la crisis, miles de empresas cambiaron el domicilio fiscal fuera de la región, entre ellas algunas emblemáticas como el banco CaixaBank, la energética Naturgy o las cavas Freixenet.

"Hasta ahora el empresariado ha estado representado por la gran empresa, con un mensaje unionista", lamenta Joan Canadell, fundador de la asociación empresarial independentista Círculo Catalán de Negocios.

Ahora, este confundador de las gasolineras Petróleos Independientes, cuyo logo se inspira en la bandera separatista, será el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona.

"Para nosotros el objetivo en sí no es la independencia pero es evidente que trabajaremos para ello", afirmó.

Su victoria, impulsada especialmente por pequeños empresarios, generó inquietud en otros círculos.

"Incrementará el aislamiento del tejido empresarial catalán, la conflictividad con otras instituciones y lanza un mensaje de inestabilidad y deriva populista", lamentó la asociación antiseparatista Empresarios de Cataluña.

En el periódico La Vanguardia, el articulista Jordi Amat resumía estos movimientos como un intento de "colonizar cualquier ámbito colectivo a fin de que la cuestión independentista sea el eje dominante de la vida social".

A ello hay que sumar las amplias competencias del gobierno autonómico del independentista Quim Torra, que recientemente movió fichas en la cúpula de los Mossos d'Esquadra, un cuerpo policial de 17.000 agentes.

A principios de junio, el ejecutivo regional nombró como jefe policial a Eduard Sallent, hasta ahora un mando intermedio que en su juventud había dirigido un sindicato independentista.

"Barcelona es imprescindible"

En esta estrategia, Barcelona jugaba un papel vital por su simbolismo y su relevancia internacional.

Epicentro de esta región mediterránea, con 1,6 de sus 7,5 millones de habitantes, la ciudad ha sido históricamente un contrapoder al nacionalismo hegemónico en la Cataluña rural.

"Barcelona es imprescindible", había dicho Oriol Junqueras, líder encarcelado del partido separatista Izquierda Republicana (ERC) y principal acusado en el proceso en el Tribunal Supremo.

La balanza parecía inclinada hacia Ernest Maragall, hasta que el exprimer ministro francés Manuel Valls, que se postulaba como alcalde en su ciudad natal, ofreció gratuitamente su voto y el de al menos dos ediles afines a Colau.

Con 10 ediles de 41, los mismos que Maragall aunque este obtuvo 5.000 votos más, Colau consiguió este viernes el apoyo de los militantes de su partido para formar un gobierno con socialistas y mantenerse cuatro años más en la alcaldía.

El sábado se celebrará la votación en el ayuntamiento que, salvo sorpresa, seguirá resistiéndose al independentismo.

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