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Brexit conduce a la debacle el liderazgo de Theresa May

Su incapacidad para concretar las negociaciones, marcó su breve gestión como líder tory y primera ministra de Reino Unido

  • ENRIQUE COTE

07/06/2019 05:30 am

Theresa May, considerada en su momento como la persona ideal para cerrar los acuerdos diplomáticos y comerciales tendientes a la separación de Reino Unido de la Unión Europea (UE), renuncia hoy al liderazgo del gobernante Partido Conservador británico tras fracasar en las negociaciones del Brexit, que en pocas semanas le costarán el cargo al segundo primer ministro consecutivo. 

Vista por muchos como la sucesora de la "Dama de Hierro", Margaret Thatcher, May no contó con el temple y el aguante que sí caracterizó a la primera mujer en ser primera ministra de Reino Unido. 

May quedó a merced de un Parlamento divido e inconformista, que no encontró el consenso para llevar a buen puerto una negociación tan delicada como la salida de una nación del bloque continental. 

La todavía premier al comienzo votó contra el Brexit. Llegó al poder en 2016 como sucesora de David Cameron, de quien fue ministra de Interior, luego de que saliera vencedor el "Sí" en el referendo sobre la salida de Reino Unido de la UE, tarea que May veía complicada, pero que no imaginó que sería imposible; al menos para ella. 

Inicio de la debacle 

Para afianzar su liderazgo, May llamó a elecciones anticipadas en junio de 2017 con el fin de lograr una mayoría parlamentaria más sólida, y así lograr un camino mejor transitable en las negociaciones del Brexit.

La apuesta le salió mal, ya que su Partido Conservador perdió la mayoría absoluta que había heredado de Cameron al asumir el cargo. Esto daría inicio a la caída del apoyo de los conservadores a su gestión. 

Una vez iniciadas con Bruselas las conversaciones para los acuerdos de separación, May también fue perdiendo el apoyo popular al ser considerada como fría y distante y, para agravar su situación, perdió el respaldo de hombres de confianza de su gabinete como David Davis y Boris Johnson, que renunciaron a sus cargos.

De esta manera, comenzó a quedarse aislada en una tarea que cada día se tornaba más colosal para ella. Aun así, logró cerrar un acuerdo en noviembre de 2018 con la UE, el cual requería el apoyo de la Cámara de los Comunes. 

Negociaciones fallidas

Para evitar un Brexit duro, May fue consciente de que salir de la UE sin un acuerdo comercial sería un fuerte impacto para la economía británica. Por tal razón, planteó sus términos para una salida viable del bloque europeo, y pese a su notable perseverancia, se encontró de frente con el rechazo del Parlamento hasta en tres oportunidades. 

En un último intento desesperado por llegar a un acuerdo para el Brexit, en marzo les manifestó a los legisladores conservadores que renunciaría al cargo si le brindaban apoyo a su propuesta final. La estrategia no funcionó, y May quedó peor posicionada, dando señales de que estaba sola y que nunca lograría su meta. Su dimisión era cuestión de días.

Amargo final

Aunque en sus más de veinte años de carrera política, y pese a su gran éxito como ministra de Interior, el cargo como la segunda mujer en ser jefa del gobierno británico parecía quedarle grande a May. 

El pasado 24 de mayo, luego de muchos rumores y presión pública, May, en medio de lágrimas, anunció su renuncia al liderazgo tory y, por ende, al cargo de primera ministra. Lo hizo en la entrada de la casa de gobierno en el 10 de Downing Street (Londres), en la que permaneció casi tres años. 

"He hecho mi mejor esfuerzo, pero no ha sido suficiente", comentó una aturdida May. 

El legado de May quedará marcado por la imborrable mancha del Brexit, por su incapacidad en lograr acuerdos con el Parlamento, por mal asesorarse y por la caída de su imagen en tan poco tiempo. 

Un Brexit incierto 

Pese a su pautada dimisión para el día de hoy, May aún debe quedar como cabeza de gobierno hasta que se anuncie a su sucesor en el partido y en la jefatura del gobierno.

Boris Johnson, su excanciller, se perfila como el mejor posicionado para llevar las riendas políticas británicas en los próximos años. Quien sea electo tendrá la enorme tarea de concretar el Brexit, que se ha convertido en la bestia que devoró la carrera política de Cameron y May, y que aún se muestra indomable.

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