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Policía francesa en las playas de la Mancha para frenar el paso de inmigrantes

Los migrantes ilegales intentan cruzar el canal a bordo de todo tipo de embarcaciones, desde lanchas a veleros robados en los puertos de pesca para intentar llegar a Reino Unido

  • AFP

11/01/2019 04:20 pm

Oye-Plage, Francia.- Un helicóptero sobrevuela la costa norte de Francia y sus luces recorren las playas desiertas en una noche helada de enero en busca de inmigrantes que podrían lanzarse al mar para intentar llegar a Reino Unido.

En el terreno, una patrulla de tres gendarmes recorre las dunas de arena de Oye-Plage, una playa de 11 kilómetros de largo, entre los puertos de Calais y Dunkerque, citó AFP.

Con linternas en las manos y binoculares térmicos para detectar cualquier presencia humana, los gendarmes inspeccionan las dunas donde los contrabandistas a veces esconden botes inflables y otros equipos para hacer cruzar a los migrantes el Canal de la Mancha.

El número de migrantes que intenta cruzar el Canal a bordo de embarcaciones, desafiando las fuertes mareas, ascendió a más de 500 el año pasado. De estos migrantes, esencialmente iraníes, 276 lograron llegar a las costas británicas.

El fenómeno ha provocado preocupación en Reino Unido, donde el gobierno conservador ha hecho un llamamiento a Francia para que impida estos cruces.

"El objetivo es impedir que salgan al mar", explica Marie-Laure Pezant, que dirige la unidad de gendarmería de la cercana localidad de Saint-Omer. "Recibimos a menudo llamadas de auxilio de migrantes a la deriva", añade.

80 kilómetros de costa

Los migrantes ilegales intentan cruzar el canal a bordo de todo tipo de embarcaciones, desde lanchas a veleros robados en los puertos de pesca.

El denso tráfico fluvial en el estrecho, las fuertes corrientes y la temperatura glacial de las aguas son los principales peligros para los que intentan cruzar.

El equipo de Pezant inspecciona un agujero de un metro de profundidad en la arena, probablemente utilizado por los contrabandistas para almacenar equipo a la espera de que el viento se calme.

La patrulla toma después un sendero, cubierto de basura atrapada entre arbustos. Uno de los gendarmes acaba de ver algo sospechoso, las instrucciones de seguridad de un bidón de gasolina que puede haber servido para llenar el tanque de un bote.

"Se trata de material nuevo. Las instrucciones están en inglés. Todo demuestra que pasaron por aquí, en dirección de la playa", constata el suboficial en jefe Sebastien Hotin.

En una casa abandonada en la cima de la duna, la patrulla encuentra un saco de dormir abandonado, cuchillas de afeitar y varios paquetes de condones, que los migrantes usan para proteger sus pertenencias personales del agua.

Si bien los rescates e interceptaciones de barcazas en el canal son frecuentes, ha habido muy pocos casos de detenciones de migrantes o de traficantes en las playas.

"Dado lo grande que es el área que tenemos que controlar, es mucho más fácil para ellos esconderse que para nosotros encontrarlos", explica Didier, un gendarme que pidió no comunicar su apellido.

Además los traficantes cambian regularmente los puntos de embarque entre Wimereux, al sur de Oye-Plage, y la frontera belga, a 80 kilómetros de distancia, lo que dificulta las cosas.

Francia lanzó a inicios de mes un "plan de acción" para "prevenir y luchar contra el cruce de migrantes a través del canal de la Mancha", con un reforzamiento de las patrullas y de la vigilancia de sus puertos y del litoral.

A título de comparación, 114.941 personas cruzaron el Mediterráneo para llegar a las orillas de los países europeos en 2018. Un total de 2.262 personas murieron en el intento, según la ONU.

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