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OPINIÓN

La provocación de Kerch: Derecho Marítimo y juegos sucios de las autoridades ucranianas

Desde 2014 Rusia es el único Estado ribereño en el Estrecho de Kerch lo que permite a las autoridades de seguridad fronteriza realizar acciones para prevenir la violación del régimen fronterizo

  • Diario El Universal

09/12/2018 05:30 am

Vladimir Zaemsky ( * )
Especial para El Universal 

Últimamente, varios medios de comunicación y políticos de alto nivel, sobre todo occidentales, inculpan a Rusia de manera infundada de detener “ilegalmente” y “en violación del Derecho Internacional y Derecho Marítimo” tres buques ucranianos en el estrecho de Kerch el pasado 25 de noviembre. Lamentablemente, algunos analistas locales sin esforzarse por estudiar en detalle aquel incidente les hacen coro. Por eso me veo obligado aclarar varias cosas sobre el régimen legal del Estrecho de Kerch y de dicho incidente fronterizo.

El primer error consiste en que equivocadamente califican el Estrecho de Kerch como estrecho internacional. En realidad el Estrecho de Kerch nunca ha sido ni es un estrecho internacional a tenor de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El Estrecho conduce a las aguas del Mar de Azov que históricamente (heredado de la URSS) son aguas interiores de Rusia y Ucrania. En virtud de ello este mar no puede dividirse ni en mar territorial, ni en zona económica exclusiva, ni en áreas de alta mar cuya presencia en la entrada y salida es un atributo indefectible de un estrecho internacional. Por consiguiente no son aplicables al Estrecho de Kerch las disposiciones de la mencionada Convención y, en particular, las obligaciones de garantizar el derecho al paso en tránsito e inocente de buques extranjeros que son de rigor en caso de los estrechos internacionales. Además, el estatus del Mar de Azov como aguas interiores está señalado por el derecho internacional general y los tratados ruso-ucranianos vigentes (Tratado sobre la frontera ruso-ucraniana de 2003 y el Tratado de cooperación en el uso del Mar de Azov y del Estrecho de Kerch de 2003).

Hay que señalar que a partir de la reunificación de la península de Crimea y la ciudad de Sebastopol con Rusia (la mayoría absoluta de los habitantes de Crimea se pronunciaron por integrarse a nuestro país al manifestar su voluntad libremente en 2014) estos territorios son partes integrantes de Rusia. Por lo tanto nuestro país ejerce su soberanía, sus derechos soberanos y jurisdicción en los espacios marítimos adyacentes a la península. 

A partir de marzo de 2014 Rusia es el único Estado ribereño en el Estrecho de Kerch lo que permite a las autoridades de seguridad fronteriza realizar acciones para prevenir la violación del régimen fronterizo de la Federación de Rusia. 

En abril de 2018 Rusia se vio obligada a reforzar las medidas de seguridad en el Estrecho debido a la puesta en explotación del Puente de Crimea y la necesidad de contrarrestar las acciones ilegales de fuerzas de seguridad ucranianos que, en marzo de 2018, en violación de los acuerdos bilaterales vigentes sobre el Mar de Azov secuestraron el barco pesquero ruso “Nord” y su tripulación.

La necesidad de medidas adicionales se confirmó en vista de actos terroristas y de sabotaje ya realizados por Ucrania. En particular, se trata de la destrucción de los pilares de las líneas de transmisión eléctrica para cortar la corriente a Crimea y de un intento de obstaculizar con cables metálicos el paso por el canal de navegación del Estrecho de Kerch en 2016.

Al mismo tiempo, quisiera recalcar que Rusia no aumenta su presencia militar en el Mar de Azov lo que nos suelen incriminar en medios occidentales. A pesar de que ninguna norma del derecho internacional lo prohíbe, Rusia no tiene bases militares en el Mar de Azov. Las exiguas unidades de las Fuerzas Armadas de Rusia desplegadas allá cumplen con la misión de vigilar el Puente de Crimea. Al contrario, Kiev sí está aumentando su presencia militar en el mar: en septiembre pasado anunció el establecimiento de una base naval en la ciudad de Berdyansk hacia donde trasladó los buques de sus Fuerzas Navales. Además, Ucrania, de forma habitual, cierra ciertas zonas del Mar de Azov para realizar tiros de artillería.

Al explicar el régimen legal y contextuar lo que está pasando en el Estrecho de Kerch quisiera reseñar lo que sucedió allá el pasado 25 de noviembre.

Aquel domingo tres buques ucranianos, “Berdiansk”, “Nikopol” y “Yany Kapu” se acercaron al Estrecho de Kerch del lado del Mar Negro y entraron ilegalmente en el espacio acuático ruso sin haber solicitado el permiso para cruzar el Estrecho. Es importante explicar que las autoridades de Kiev, que llegaron al poder por medio de un golpe de Estado sangriento en 2014, siguen ignorando los resultados del referéndum sobre la autodeterminación de Crimea en el cual la mayoría de la población de la península se pronunció por adherirse a Rusia. Tal desestima de la realidad le hace pensar a Kiev que la península sigue siendo ucraniana y que sus aguas territoriales pertenecen al Estado ucraniano, lo que no corresponde con la realidad.

Sin embargo, y es muy importante de tener en cuenta, en septiembre pasado casi el mismo orden de buques de guerra ucranianos pasó por el Estrecho al Mar de Azov cumpliendo todos los acuerdos y obligaciones, o sea comunicaron con antelación la composición y el destino de la caravana. Rusia les prestó un piloto que ayudó pasar por el estrecho y llegar a su punto de destino en el Mar de Azov. 

El pasado 25 de noviembre los buques ucranianos entraron en las aguas interiores de Rusia y sin responder a las peticiones de nuestros guardacostas se dirigieron al Puente de Crimea. No reaccionaron a la solicitud de echar anclas. A la propuesta de permitir a un práctico ruso con el fin de facilitarles con el paso por el Estrecho no respondieron. ¿Y cómo debían accionar nuestros guardacostas al ver que buques extranjeros habían entrado en nuestras aguas territoriales y no respondían? Ellos cumplieron plenamente con su deber militar y detuvieron a los infractores.

Nosotros estamos totalmente convencidos de que ello fue una provocación de las autoridades actuales de Ucrania. Es que próximamente deben celebrarse en este país las elecciones presidenciales. El presidente actual ucraniano, Petr Poroshenko, según las últimas encuestas, está en el quinto lugar entre los candidatos. Es decir, tiene pocas posibilidades para ser reelegido. Y esta provocación le dejó las manos libres para poner en vigor la ley marcial a fin de subir en las encuestas y crear unos obstáculos insuperables para sus competidores de la oposición.

Varios analistas en EEUU también vean el carácter provocativo de este incidente. En particular, el politólogo estadounidense Nikolai Petro en su artículo “Ukraine’s Pinochet Scenario” (Plan de acción a la Pinochet para Ucrania) publicado en “The Nation” llega a la conclusión de que esta provocación fue montada por el presidente ucraniano para mejorar su posición política.

Varios analistas en EEUU también vean el carácter provocativo de este incidente. En particular, el politólogo estadounidense Nikolai Petro en su artículo “Ukraine’s Pinochet Scenario” (Plan de acción a la Pinochet para Ucrania) publicado en “The Nation” llega a la conclusión de que esta provocación fue montada por el presidente ucraniano para mejorar su posición política.

* Embajador de Rusia
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