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Arabia Saudí y el comercio de armas como estrategia diplomática

La muerte del periodista saudí Jamal Khashoggi está abriendo debates hasta hace poco inimaginables como el de la venta de armas a Arabia Saudí, un lucrativo negocio

  • EFE

25/10/2018 05:30 am

El Cairo.- Arabia Saudí es el segundo importador de armamento del mundo, un puesto que le cuesta más de una quinta parte del presupuesto anual del Estado y que responde a una política de potencia militar regional y una permanente guerra fría con Irán, pero también a la lógica de la "diplomacia de las armas".

La muerte del periodista saudí Jamal Khashoggi está abriendo debates hasta hace poco inimaginables como el de la venta de armas a Arabia Saudí, un lucrativo negocio que ha engullido durante décadas las denuncias de las ONG sobre las violaciones de los derechos humanos en el reino, indicó Efe.

Alemania ya ha anunciado que no venderá armamento a Arabia Saudí; en Francia, el presidente Emmanuel Macron guarda silencio, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, advirtió hoy de que "el más ligero rastro de hipocresía" por parte de la Unión Europea (UE) sería "una vergüenza".

En España el tema fue el miércoles objeto de debate en el Congreso de los Diputados.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este martes que no se inclina por dejar de vender armas a Riad porque "Rusia, China y Francia se aprovecharían rápidamente".

Arabia Saudí mantiene una guerra abierta en el Yemen, donde encabeza la denominada "coalición" que interviene en el país desde marzo de 2015.

No es la única vez que el reino ha intervenido fuera de sus fronteras. Cuando la primavera árabe estalló en 2011, tropas saudíes ayudaron a sofocar los levantamientos civiles en el Yemen y en Baréin.

Además, mantiene un bloqueo contra Qatar desde el año pasado.

Desde hace más de 40 años la región asume que Arabia Saudí e Irán, suníes y chiíes, mantienen una guerra fría por la supremacía regional.

Tras la caída del sha de Persia en 1979, Arabia Saudí ha sido el garante del orden establecido en la región, frente a la revolución islámica del ayatolá Jomeini y su afán por exportar su visión política del islam que amenazaba el statu quo gobernante en la zona.

Pero la compra de armamento va más allá de la búsqueda de una capacidad militar real y también responde a una estrategia de diplomacia a través de la industria militar.

"Indudablemente el nivel de compras de armas de Arabia Saudí aumenta el rechazo de sus aliados en Occidente (...) a comprometer su relación bilateral", indicó Timothy Kaldas, del Instituto Tahrir para Oriente Medio.

"Los países del Golfo conscientemente han perseguido esa estrategia durante mucho tiempo, durante mucho tiempo han comprado sistemas de defensa que no tenían previsto usar necesariamente para conseguir influencia y apoyo e incrementar la percepción del valor de su relación con Estados Unidos, Reino Unido, etcétera", agregó.

Arabia Saudí tiene previsto gastar este año alrededor de 56.000 millones de dólares en Defensa, lo que equivale al 21,47% del presupuesto, según datos del Ministerio de Finanzas saudí.

El gasto ha disminuido un 6,3% en relación al año anterior, cuando el Gobierno dedicó el 24% de sus recursos al área militar.

Según cálculos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Arabia Saudí, con 33 millones de habitantes, es el tercer país del mundo que más dinero dedica a Defensa y el segundo importador mundial, por detrás de la India.

Desde 1990, Riad siempre ha dedicado a Defensa más de un 20% de su presupuesto, llegando al máximo del 41,2% en 1998, según el SIPRI, que en relación al PIB el gasto en Defensa llegó a ascender al 10,3% en 2017.

De acuerdo con su último informe sobre el comercio mundial de armas en el último lustro, el 61% de las importaciones saudíes procedieron de Estados Unidos, el 23% del Reino Unido y, el 3,6%, de Francia, con España en cuarto lugar con el 2,4%.

El príncipe heredero Mohamed bin Salman negoció importantes contratos durante su gira a Europa y Estados Unidos a comienzos de este año.

El año pasado Arabia Saudí fue el mejor cliente de Washington en este sector tras cerrar la compra de un sistema de defensa antimisiles por valor de 15.000 millones de dólares.

Después de esa gira, España firmó un acuerdo para vender cinco corbetas, por unos 1.800 millones de euros, que serán entregadas hasta 2022.

Trump ha dicho que la venta de armas a Arabia Saudí representan más de medio millón de puestos de trabajo y un negocio de 110.000 millones de dólares.

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