Cumbre Celac genera grandes ganancias para restaurantes privados cubanos

Los comerciantes privados creen que la demanda crecerá a partir del viernes, pues la fase preliminar de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) comenzará el sábado, con la reunión de dos días de los "coordinadores nacionales" de los 33 países del bloque.

EL UNIVERSAL
jueves 23 de enero de 2014  10:57 AM
La Habana.- Pierna de cerdo, filete de pescado, langosta: los dueños de "paladares", los florecientes restaurantes privados cubanos, sacan cuentas jugosas de cara a la cumbre de la Celac, que congregará a unos 2.000 visitantes extranjeros, entre presidentes, diplomáticos y periodistas.

"Este es un lugar emblemático, seguramente se dejará caer algún presidente", dice Enrique Núñez, dueño de "La Guarida", el paladar más famoso de La Habana, que ocupa el apartamento donde se filmó la aclamada película cubana "Fresa y chocolate" en 1993, señaló AFP.


Durante la cumbre Iberoamericana de 1999, una de las comensales de "La Guarida" fue la reina Sofía de España.

"Estamos preparados para recibir a cualquier personalidad en el ambiente familiar de la casa", explica Abiel San Miguel, dueño del paladar "Doña Eutimia", en La Habana Vieja, elogiado en portales internacionales de turismo.

Los comerciantes privados creen que la demanda crecerá a partir del viernes, pues la fase preliminar de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) comenzará el sábado, con la reunión de dos días de los "coordinadores nacionales" de los 33 países del bloque.

El lunes se reunirán los cancilleres y el martes y miércoles los presidentes.

Compiten con la "Bodeguita" y el "Floridita"

Los primeros paladares aparecieron en la isla en 1993, autorizados por el entonces presidente Fidel Castro (1959-2006) para ayudar a generar ingresos a familias cubanas, en medio de una aguda crisis económica tras el colapso del bloque soviético.

Entonces ocupaban espacios pequeños -como la sala de una casa-, eran sencillos y su oferta era escasa. 

Empezaron a multiplicarse en 2008, al amparo de las reformas económicas del presidente Raúl Castro, y ahora ocupan locales grandes (por ley pueden tener hasta 50 sillas), su oferta se ha diversificado y tienen empleados.

En La Habana hay 390 paladares, de los cuales 210 abrieron en el último año y medio, según las autoridades.

Ellos compiten con restaurantes y bares estatales, como "La Bodeguita del Medio" y el "Floridita", inmortalizados por el escritor estadounidense Ernest Hemingway (Premio Nobel 1954), quien vivió dos décadas en Cuba.

La cuenta de un paladar raramente supera los 30 dólares por persona, precio muy conveniente a nivel internacional, aunque lejos del bolsillo de la mayoría de los cubanos, que ganan en promedio un salario de 20 dólares al mes.

A pesar de ello, ahora buena parte de sus clientes son cubanos, a diferencia de los años 90, cuando prácticamente todos eran turistas extranjeros.

Recepciones en embajadas

Uno de los paladares que ha ganado prestigio es "La Comercial San Cristóbal", que ocupa una remozada casona del populoso barrio de Centro Habana.

"Tenemos encargos para recepciones en algunas sedes diplomáticas" durante la cumbre, dice a la AFP su dueño y chef, Carlos Márquez, quien ha tenido entre sus comensales al expresidente chileno Ricardo Lagos (2000-2006) y a la estrella pop Beyoncé.

Sin embargo, se niega a revelar en qué embajadas serán estas recepciones.

"Si viene un presidente, le daremos el mismo cariño y el mismo respeto que le damos a todos los clientes", dice Miguel Errasti, uno de los dueños de "Dr. Café", situado en el barrio diplomático de Miramar y famoso por sus carnes y pescados a la parrilla.

Otro bar y restaurante de moda es "Starbien", en El Vedado, donde los clientes acumulan puntos con su consumo para ganar premios.

También ha ganado popularidad el paladar "Ríomar", que junto con sus platos de pescado y pulpo, dispone de una terraza con vista panorámica a la desembocadura del río Almendares, ideal para veladas románticas.

Artesanos y taxistas al acecho

En el principal mercado de artesanía de La Habana Vieja también esperan que la cumbre les traiga beneficios. 

"Cada vez que hay un evento de este tipo llegan más personas y por supuesto que suben las ventas", dice Grisel Espinosa, de 43 años, que vende camisetas con motivos cubanos.

Asimismo, un ejército de taxistas privados al volante de sus viejos "almendrones" estadounidenses de los años 50, se frota las manos ante la posibilidad de aumentar sus ingresos al menos por unos días.

"A pesar de las restricciones (viales durante la cumbre), siempre podrás pescar algún cliente especial, y ese vale por tres", señala el taxista Felipe Ramírez, de 36 años.
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