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Elecciones en Irán reforzarán el poder del ala más conservadora

Tres candidatos ligados al líder supremo son los favoritos para ganar

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Los ocho candidatos a la presidencia de Irán escogidos por el Consejo de Guardianes/EFE
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FRANK LÓPEZ BALLESTEROS |  EL UNIVERSAL
domingo 2 de junio de 2013  12:00 AM
Las elecciones presidenciales en Irán se presentan como un renovado desafío para a la continuidad de la República Islámica, donde el veto a los candidatos reformistas a favor de los conservadores genera malestar entre la ciudadanía que no vislumbra un cambio en el actual forcejeo con Occidente.

El 14 de junio unos cincuenta millones de iraníes elegirán al sustituto del dos veces presidente Mahmoud Ahmadinejad.

Una prueba de legitimidad del sistema luego de la disputada contienda de 2009, cuando el conservador Ahmadinejad fue reelegido con denuncias de fraude a cuesta.

La clave del proceso en cuanto a su figura radica en cómo Ahmadinejad luego de una galopante popularidad, se retirará enfrentado con los poderes, con la sombra de ser visto por muchos como un líder espurio y con un legado cuestionable.

Está en juego, además, si el gobierno que ascienda se rebelará o mantendrá el dinamismo del programa atómico, que ha avivado el nacionalismo pero también dividido al país.

En estos comicios, el ala más conservadora del Estado, los llamados principalistas (agrupados en torno al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, que ya controlan el Legislativo y el Poder Judicial), esperan ganar con amplia mayoría y retomar finalmente el poder Ejecutivo.

Ocho candidatos fueron los "bendecidos" por las autoridades para disputarse la presidencia en un país donde el voto masivo es necesario para endosar legitimidad a la democracia religiosa que gobierna hasta el más mínimo de los preceptos.

A pesar del rechazo a los candidatos moderados o reformistas, estos sectores no han llamado a boicotear el proceso.

En Irán prevén que Saeed Jalili, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y principal negociador nuclear de Irán, será el próximo presidente, aunque ven al alcalde de Teherán, Mohamed Baqer Qalibaf, como otro gran favorito, sin que la figura de Alí Akbar Velayati, consejero internacional de Jamenei, sea descartada.

Siendo alcalde de Teherán, Ahmadinejad logró gran popularidad, y, como hoy, Baqer Qalibaf suena con vigorosidad entre los medios iraníes para convertirse en el sustituto del polémico presidente. Lo más importante es que tiene el visto bueno del líder supremo.

Baqer Qalibaf cuenta además con respaldo popular y sus conexiones con el sector castrense lo vigorizan, sobre todo en momentos en que los militares tienen mayor participación en la vida política iraní.

A diferencia de 2009, estas elecciones no tienen el mismo clímax aunque sí los mismos retos, pero acrecentados.

Enfrentada a las potencias occidentales por su confuso programa nuclear, los iraníes acudirán a votar con el peso de esa polémica sobre sus vidas.

Otro sector apuesta a un cambio en la vida económica, mientras un grupo le preocupa la estabilidad y continuidad de Irán como una verdadera teocracia.

El veto del Consejo de Guardianes que impidió que el reformista moderado expresidente Alí Akbar Hashemi Rafsanjani fuera candidato tensó el clima y agrupó a los moderados y opositores al líder supremo entorno al rechazado político.

Enfrentado a Jamenei desde 2009, Rafsanjani era visto como la "cara de cambio" frente a posturas radicales que han terminado de aislar a Teherán golpeando su economía.

"Rafsanjani podría haber convertido las elecciones en un referendo sobre el liderazgo de Jamenei, por lo que el Líder Supremo prefirió frenar el tsunami antes de empezar", dice el académico Mehdi Khalaji, analista del Washington Institute.

Esfandir Rahim Mashai, jefe de Gabinete de Ahmadinejad enfrentado a las ideas de Jamenei, fue censurado en una jugada estratégica del ayatolá para evitar que el mandatario tenga peso en el futuro Gobierno.

Mientras EEUU acelera sus sanciones y la Unión Europea recrudece el embargo al petróleo -18% de todo lo que exporta el país-, los ayatolás comienzan a jugar con varias cartas en una partida compleja donde el futuro presidente deberá por voluntad o no de Jamenei, avanzar en el programa atómico.

Luego de las elecciones, se prevé que persistan tensiones entre las distintas facciones políticas, aunque Jamenei necesita preservar el orden ideológico y así favorecer sus objetivos.

Para Khalaji, "la falta de un gobierno fuerte y unificado capaz de dar consenso podría hacer imposible incluso para Jamenei cambiar de rumbo en el tema nuclear, lo que incrementaría peligrosamente las tensiones con Occidente".

@Franchuterias

Frlopez@eluniversal.com


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Comentarios (1)
Por Luis Fernando Gutierrez Clavijo
02.06.2013
5:40 PM
ELECCIONES EN IRAN ????? Que clase de elecciones son esas? Las de aqui son CHIMBAS y eso todos lo sabemos, se hacen trampas, se cambian cifras, se queman cajas, se envia informacion primero a Cuba para ser procesadas y luego llegan a Venezuela -envenenadas - Pero al menos siempre estamos bajo protesta y formando p..lios. PERO EN IRAN ???? Como dice Gilberto S R. QUE ALGUIEN ME DIGA!!!!
 
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