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Los riesgos de una guerra moderan las amenazas entre las dos coreas

Los líderes norcoreanos saben que ir a la guerra sería suicida. A largo plazo no pueden esperar derrotar a Estados Unidos y arrollar exitosamente a Corea del Sur

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Las dos coreas vivieron una cruenta guerra entre 1950 y 1953 (Efe)
EL UNIVERSAL
domingo 7 de abril de 2013  07:35 PM
Tokio.- A medida que las tensiones aumentan en la península coreana, una cosa sigue siendo cierta: todas las partes tienen buenas razones para evitar una guerra total. La última allí, hace seis décadas, dejó unos cuatro millones de muertos.

Los líderes norcoreanos saben que ir a la guerra sería suicida. A largo plazo no pueden esperar derrotar a Estados Unidos y arrollar exitosamente a Corea del Sur, destaca AP.

La guerra también sería horrorosa para la otra parte. Los surcoreanos podrían sufrir bajas en cantidades increíbles. Washington vería cómo un importante aliado queda desestabilizado, con ataques de armas nucleares o químicas en sus bases en el frente -algo posible, aunque improbable- y un incremento dramático en las tensiones con China, vecino de Corea del Norte y aliado suyo en la Guerra de Corea.

A continuación presentamos un vistazo al precario equilibrio de poder que ha mantenido a la península coreana tan cerca de un conflicto desde que en 1953 concluyó la guerra de tres años, y algunos de los cálculos estratégicos por los que, a pesar de la ruidosa retórica y amenazas bélicas aparentemente temerarias, los líderes a ambos lados de la zona desmilitarizada han evitado cuidadosamente volverse a poner al borde del abismo.

Polémica influencia
Incluso sin armas nucleares, Corea del Norte tiene un as bajo la manga. La mayoría de los expertos creen que son ciertas sus afirmaciones de que posee suficiente poder militar convencional de sus unidades de artillería como para devastar Seúl, la pujante capital surcoreana de 24 millones de habitantes, y sus alrededores. Un ataque así dejaría muchos muertos -con frecuencia calculados en cientos de miles- en un período de tiempo muy breve.

La mayoría de estas baterías de artillería ya están en posición de atacar, ocultas bajo el terreno y camufladas en forma muy efectiva, lo que significa que las fuerzas estadounidenses y surcoreanas no pueden contar con tener la capacidad de poder anularlas antes de que ellos ataquen. Los expertos creen que aproximadamente el 60% de los activos militares de Corea del Norte se encuentran posicionados relativamente cerca de la zona desmilitarizada que separa a ambos países.

Las armas más amenazadoras de Corea del Norte son sus baterías de artillería Koksan de 170 milímetros, que tienen 14 metros (45 pies) de longitud y pueden arrojar morteros convencionales a una distancia de 40 kilómetros (25 millas). Eso es insuficiente como para llegar hasta Seúl, que se ubica a 50 kilómetros (30 millas) de la zona desmilitarizada. Pero si los norcoreanos utilizan proyectiles asistidos por cohetes, el rango de alcance aumenta a unos 60 kilómetros (37 millas). Las armas químicas disparadas desde este armamento podrían provocar un caos aún mayor.

Victor Cha y David Kang, expertos sobre Corea del Norte, afirmaron a fines del mes pasado en la página de internet de la revista Foreign Policy que Pyongyang tiene la capacidad de arrojar 500.000 proyectiles de artillería sobre Seúl en la primera hora de un conflicto.

Incluso así, no todo el mundo cree que Corea del Norte podría hacer valer sus amenazas de crear "un mar de fuego". Roger Cavazos, experto en seguridad y exoficial del ejército estadounidense, escribió en un informe para el Instituto Nautilus el año pasado que, entre otras cosas, las grandes armas de los norcoreanos tienen una elevada tasa de proyectiles lanzados que no explotan, son más bien una amenaza a los suburbios externos de Seúl, menos poblados, y serían vulnerables a un contraataque en cuanto comiencen a disparar y revelen con ello su ubicación.

"En ocasiones Corea del Norte amenaza con "convertir a Seúl en un Mar de Fuego''", escribió. "Pero, ¿realmente puede Corea del Norte hacer esto?  ... La respuesta breve es que no pueden; pero sí pueden matar muchas decenas de miles de personas, iniciar una guerra en mayor escala y provocar una enorme cantidad de daño antes de que el régimen caiga a la larga''.

Ataques preventivos

Esto es lo que ambas partes dicen les preocupa más.

Corea del Norte afirma que está desarrollando armas nucleares y misiles de largo alcance como un elemento de disuasión para impedir que Estados Unidos o Corea del Sur la ataquen primero. El razonamiento detrás de esto es que Washington no lanzará un ataque preventivo si Pyongyang tiene una buena oportunidad de arrojar una respuesta inmediata y devastadora.

Junto con su artillería enfocada hacia Seúl y otros blancos en Corea del Sur, los norcoreanos están desarrollando la capacidad de desplegar misiles móviles, más fáciles de mover u ocultar. Corea del Norte ya cuenta con misiles Rodong que tienen -al menos sobre el papel- un rango de aproximadamente 1.300 kilómetros (800 millas), suficiente como para alcanzar varias bases militares estadounidenses en Japón. Junto con 28.000 tropas en Corea del Sur, Estados Unidos cuenta con 50.000 efectivos en territorio japonés.

No se cree que Corea del Norte tenga la capacidad de fabricar un arma nuclear lo suficientemente pequeña como para que quepa en un misil de largo alcance capaz de llegar a Estados Unidos. Pero el físico David Albright, presidente del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, cree que podría ser capaz de montar ojivas nucleares sobre los Rodong. En cualquier caso, Pyongyang continúa buscando avances tecnológicos, aparentemente por creer que necesita misiles con ojivas atómicas capaces de llegar a Estados Unidos con el fin de tener un elemento creíble de disuasión.

El gobierno estadounidense rechaza la afirmación norcoreana de que es necesario un elemento así, ya que dice que no pretende lanzar ataques preventivos contra Corea del Norte. Sin embargo, Washington ha dejado claro que podría hacerlo.

Durante los recientes ejercicios militares en Corea del Sur, dos bombarderos estratégicos B-2 estadounidenses de difícil detección, que volaron desde su base en Misurí, realizaron un simulacro de bombardeo sobre una cordillera norcoreana. El B-2 tiene la capacidad de portar armas nucleares, bombas de precisión que podrían eliminar blancos específicos como edificios del gobierno norcoreano, así como bombas convencionales masivas diseñadas para penetrar el terreno profundamente con el fin de destruir túneles norcoreanos y posiciones militares bajo tierra. Sin embargo, un gran problema es determinar dónde están los blancos.

En medio de crecientes tensiones por el programa de armas atómicas de Corea del Norte en 1994, el presidente estadounidense Bill Clinton habría llegado a sopesar un ataque preventivo, pero decidió que los riesgos eran demasiado elevados.

El problema chino

Sin el apoyo de China, Corea del Norte no existiría. Los chinos pelearon junto a los norcoreanos en la Guerra de Corea y desde entonces han respaldado a Pyongyang con ayuda económica.

Sin embargo, con el paso del tiempo Pekín ha llegado a sentirse frustrado con el gobierno norcoreano, en especial por su programa nuclear. China y Estados Unidos trabajaron juntos en redactar una resolución de las Naciones Unidas que sanciona a Corea del Norte por su prueba atómica del 12 de febrero.

Pero China aún tiene razones válidas para no querer que el régimen se derrumbe repentinamente.

Una guerra en la península coreana probablemente desataría un éxodo de civiles norcoreanos a través de su porosa frontera de 1.300 kilómetros (800 millas) de longitud, que a su vez podría llevar a una crisis humanitaria o a una agitación a las que el gobierno chino tendría que hacer frente. La caída de Corea del Norte podría propiciar que Washington establezca bases militares más cercanas al territorio chino, o la creación de una Corea unificada sobre la que Beijing podría tener menos influencia.

China, la segunda economía más grande del mundo, también sostiene un comercio significativo con Corea del Sur y Estados Unidos. Una inestabilidad en la península coreana podría afectar las economías de los tres países.

Patrick Cronin, experto en Asia en el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense y alto funcionario del Departamento de Estado durante la presidencia de George W. Bush, dijo que Pekín está ayudando a establecer negociaciones secretas con Corea del Norte para hacer que las tensiones disminuyan. Pero advirtió que es improbable que la Casa Blanca se tome a China como un socio confiable contra Pyongyang más allá de las tensiones actuales.

"Existen límites a los intereses coincidentes que tienen China y Estados Unidos con relación a Corea del Norte'', afirmó.
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Comentarios (1)
Por hosfrido rosales
07.04.2013
9:45 PM
Bueno, pero la politica de estados unidos es que haya conflicto con armas nucleares, lo cual aumentaria su potestad de colonizar nuevos territotios en oriente pero es un ventanal para vender sus armas antiguas las cuales no forman parte de su parque armado, pero como es un niño consentido de la onu, mejor no opinar,
 
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