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ESTADOS UNIDOS | Escándalo sexual

Petraeus testificará por ataque a consulado Estados Unidos en Libia

Funcionarios de Defensa cercanos a Petraeus dicen que ni él ni John Allen, máximo comandante en Afganistán, mantuvieron una relación romántica con Kelley, una mujer casada de 37 años que tendría una presencia relevante en los círculos militares de Tampa.

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David Petraeus, Paula Broadwell, John Allen y Jill Kelley involucrados en un escándalo AP
EL UNIVERSAL
miércoles 14 de noviembre de 2012  02:24 PM
Washington. - El exjefe de la CIA David Petraeus aceptó testificar ante el Congreso por el atentado en contra del consulado de Estados Unidos en Libia, pero no está claro cuándo se presentará ante los legisladores después de que renunció abruptamente la semana pasada en medio de un escándalo sexual.

La presidenta de la Comisión de Inteligencia del Senado, Dianne Feinstein, dijo que Petraeus estaba dispuesto a testificar sobre el ataque perpetrado en Bengasi el pasado 11 de septiembre, en el que murieron cuatro estadounidenses, pero que aún no se ha decidido la fecha, dijo un portavoz de la senadora demócrata por California, informó Reuters.

Legisladores estadounidenses están exigiendo ser informados sobre la indagación del FBI en torno a una relación extramarital entre Petraeus y su biógrafa, Paula Broadwell. 

El congresista republicano por Texas Lamar Smith, quien preside el Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, escribió al jefe del FBI para pedirle que estableciera una cronología en torno al desarrollo del caso.

"¿El FBI ha concluido que el general Petraeus no está sujeto a una investigación criminal relacionada con actividades de inteligencia?", se pregunta Smith en la carta.

Más temprano el miércoles, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, quien se encuentra en Australia, aconsejó no sacar conclusiones apresuradas sobre las acciones del máximo comandante del país en Afganistán, John Allen, un día después de colocarlo bajo investigación por su relación con el escándalo de Petraeus.

Allen, un general del cuerpo de marines que ha negado las acusaciones, está siendo investigado por haber mantenido supuestos contactos inapropiados con una mujer que está en el centro del caso de Petraeus, Jill Kelley, miembro de la alta sociedad de Florida.

Panetta defendió su decisión de enviar el caso al inspector general del Pentágono y de suspender la nominación de Allen para otro cargo en el comando militar de Estados Unidos, al decir que era una medida prudente "hasta que determinemos los hechos". 

"Y lo haremos", afirmó a periodistas en conversaciones de alto nivel en Australia, a las que también asistieron el máximo oficial militar de Estados Unidos, el general Martin Dempsey, y la secretaria de Estado Hillary Clinton.

Al mismo tiempo, Panetta elogió el trabajo de Allen en la dirección de la campaña en Afganistán, un cargo que mantiene pese a la investigación. 

"Nadie debería sacar conclusiones apresuradas aquí. El general Allen está haciendo un excelente trabajo en la ISAF, en liderar a esas fuerzas", sostuvo Panetta, en referencia a la fuerza internacional de la OTAN desplegada en Afganistán. 

"Ciertamente él tiene mi confianza para encabezar a nuestras fuerzas y continuar con la lucha", aseveró.

Clinton admitió que los países aliados de Estados Unidos han manifestado interrogantes sobre el caso de Allen, pero indicó que "de ninguna manera se ha expresado preocupación sobre nosotros" en relación a la misión en Afganistán.

CONTACTOS INAPROPIADOS

Funcionarios de Defensa cercanos a Petraeus dicen que ni él ni Allen mantuvieron una relación romántica con Kelley, una mujer casada de 37 años que tendría una presencia relevante en los círculos militares de Tampa. 

La mujer pudo haber sido vista como una rival por Broadwell, que envió a Kelley una serie de correos electrónicos anónimos para acosarla, iniciando una investigación que develó evidencia sobre un amorío entre el exjefe de la CIA y su biógrafa.

Allen ha negado haber tenido relaciones sexuales con Kelley, dijeron funcionarios bajo condición de anonimato. El adulterio puede llevar a ser dado de baja de acuerdo a la ley militar estadounidense.

El escándalo complica además los esfuerzos del presidente Barack Obama por reorganizar su equipo de seguridad nacional tras su reelección.   
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