ALBA acelera mecanismos para acabar el sistema interamericano
El bloque decide denunciar el TIAR como una forma de presionar a la OEA
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La voluntad de abandonar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) por parte de los países de la ALBA, como un mecanismo de presión para una reforma del sistema interamericano, fue el resultado final de la 42 Asamblea General de la OEA que concluyó en Tiquipaya, Bolivia.
Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua en nombre de la ALBA, denunciaron el TIAR, un mecanismo de defensa regional que data de 1947 en pleno auge de la Guerra Fría, como una señal de reclamo al "imperialismo de EEUU" pero también como una "muestra del fracaso de sus planes en la OEA", aseguran académicos.
"Hemos tomado la decisión de enterrar lo que creemos que está enterrado y tirar al traste de la basura lo que ya no sirve", soltó el canciller de Ecuador Ricardo Patiño junto a sus pares de Venezuela, Bolivia y Nicaragua.
Para Asdrúbal Aguiar, expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) "denunciar el TIAR es simplemente muchos ruidos y pocas nueces... lo que sí demuestra diplomáticamente es que (desde) la ALBA dispararon esto porque su plan de reformar la Comisión Interamericana no alcanzó el tono de consenso que buscaban".
"Más allá de eso lo que les interesa es poner sobre la mesa 'aquí estamos confrontando con EEUU', no aceptaremos que sea más nuestro policía", acota Aguiar.
El politólogo y académico Carlos Romero, explica que el TIAR se convirtió ya en un instrumento obsoleto después de la caída de la Unión Soviética, y sobre todo desde 1982 con la Guerra de la Malvinas entre Reino Unido y Argentina", que era donde debía ponerse en función y no ocurrió.
"Esta denuncia hay que verla más bien como una de las vías para lograr poco a poco el desmembramiento del sistema interamericano", advierte Romero, docente de la UCV.
Según el Artículo 26 de Tratado, aquellos países que anuncien su decisión de abandonarlo, deberán esperar dos años para que "el presente Tratado cese en sus efectos respecto a dicho Estado".
Agenda dispar
En teoría, los cancilleres, embajadores y delegados de los 34 países del hemisferio tenían como tema central "la seguridad alimentaria", pero el asunto de los derechos humanos y en especial la reforma del Sistema Interamericano dominó la agenda del encuentro.
Esta Asamblea General se convirtió de nuevo en una cita en la que, como ha sido habitual, los tintes ideológicos y el afán por reforzar los poderes de los gobiernos, continuaron debilitando aún más el sentido de este organismo: defender la democracia y promover el respeto de los derechos humanos.
El problema clave
Los países de la ALBA, concentrados en la "reforma o eliminación" de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por considerarse "víctimas" de un sistema crítico y dominado por Washington, no ofreció propuestas claras más allá de que "hay que reformarla y pronto", como advirtió ayer el presidente boliviano, Evo Morales.
Ese "pronto", que tuvo un tono cercano a un "ya", fue secundado por otros países como Colombia e incluso Perú, que sin compartir la ideología de la ALBA, creen que el Sistema Interamericano sí debe reformarse, algo que juristas como Aguiar rechazan por completo.
El problema es que la Comisión, "al empeñarse en el cumplimiento de sus cometidos y por hacerlo con autonomía, es amenazada con su cierre virtual", y una de las formas de irla asfixiando es con el escaso presupuesto que aportan los países de la OEA para su funcionamiento.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ha dicho que la Comisión debe actuar menos como "tribunal" y buscar más "soluciones amistosas con los Estados".
"Insulza en el fondo busca acabar con la autonomía de la CIDH y doblegar a la directiva a merced de sus decisiones, lo que favorecería sustancialmente a 'algunos gobiernos", dijo Aguiar.
La polémica ante este escenario tiene que ver con la posibilidad de que la OEA apruebe un informe de Insulza que otorgaría a la Asamblea General poderes para definir lo que la CIDH y sus relatorías pueden hacer o no. "Estamos iniciando una etapa de profundo debate sobre si el Sistema Interamericano plasmado en la OEA, el TIAR y el sistema de derechos humanos en sí tendría a partir de hoy su certificado de defunción o no", se pregunta el profesor Carlos Romero.
Twitter: @Franchuterias
Frlopez@eluniversal.com
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