Un año de protestas, sangre y cambios de Gobiernos
Un tunecino de 26 años se quemó a lo bonzo el 17 de diciembre de 2010 para denunciar la humillación de haberle incautado su sustento diario. Éste hecho desencadenó una ola de manifestaciones en todos los países árabes, sus habitantes se vieron reflejados en él.
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La revuelta árabe, un movimiento espontáneo y popular, definió el 2011 como uno de los años más sangrientos en esa región tras las incontrolables manifestaciones de sus habitantes solicitando democracia en países donde imperaban, y en muchos casos aún se mantienen, regímenes totalitarios.
Mohamed Buazzi, un tunecino de 26 años se quemó a lo bonzo el 17 de diciembre de 2010 para denunciar la humillación de haberle incautado su sustento diario, un puesto ambulante de frutas y verduras. Éste hecho desencadenó una ola de manifestaciones en todos los países árabes, sus habitantes se vieron reflejados en él. Estas naciones con una población mayoritariamente joven sufre grandes tasas de desempleo, pobreza y represión.
Túnez fue la chispa que encendió las protestas en contra de la desproporción económica y social. Su presidente Zine al Abidine ben Ali huyó el 14 de enero en un acto sin precedentes en esta convulsionada región y se encuentra exiliado junto a su familia en Argelia.
Luego de este evento, las protestas se masificaron en la región: Argelia, el 22 de enero; en Yemen, el 3 de febrero; en Siria, el 4; en Barhein, el 14; en Libia el 15 y en Marruecos el 20 y Egipto el 25.
En Egipto, Hosni Mubarak tras casi 30 años de gobierno fue forzado por los manifestantes a renunciar el 11 de febrero, tras 18 días de protestas. Actualmente es enjuiciado por planear los ataques llevados a cabo por el Ejército en contra de los manifestantes, de ser hallado culpable podría enfrentarse a la pena capital junto a sus hijos, Alaa y Gamal.
Un movimiento colectivo en el que ningún líder político había tomado la batuta para dirigir a las masas fue aumentando en las ciudades y países gracias al impacto de las redes sociales. Las plataformas tecnológicas facilitaron las comunicaciones y divulgaciones de un interés colectivo: democracia, bienestar social, lo que automáticamente conlleva al derrocamiento de los líderes totalitarios que tenían marginados a sus poblaciones por décadas.
De todos los casos el más emblemático ha sido hasta ahora el de Libia, durante ocho meses los rebeldes se enfrentaron a las fuerzas de Muamar Gadafi y progresivamente fueron derrotando los bastiones gadafistas y tomando el control del país. Los opositores al régimen fueron apoyados militarmente por la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN) mediante bombardeos aéreos.
Gadafi murió el 20 de octubre tras estar 42 años en el poder de Libia. El convoy en el que viajaba el líder libio, tratando de escapar de la ciudad, fue ametrallado desde el aire por aviones de la OTAN. Herido en la cabeza y en una pierna, pero al parecer superficialmente, Gadafi escapó con algunos de sus guardaespaldas y logró esconderse en una tubería donde poco después fue capturado, luego fue hallado muerto.
En Yemen, el presidente Ali Abdulá Saleh renunció el día 22 de noviembre de 2011 como resultado de la guerra civil de su país entre militares y opositores que clamaban su renuncia que duró nueve meses.
Previamente, el 4 de junio Saleh sobrevivió a un atentado en el que sufrió 40% de las quemaduras de su cuerpo, una hemorragia en el cráneo y un colapso pulmonar. Fue trasladado a Arabia Saudí para intervenirlo. Después de un mes, reapareció ante la opinión pública con un breve discurso televisivo desde su lugar de hospitalización; se puede ver entonces a un líder yemení casi irreconocible, con los brazos y las manos vendados, y con un aspecto sumamente desmejorado.
Las manifestaciones árabes han provocado la muerte de más de 10 mil personas entre todas las naciones donde han reprimido violentamente las protestas. A pesar de ello, aun hay países donde persisten los regímenes totalitarios y no parece acercarse su fin. En el caso de Siria, han pasado diez meses tras el inicio de las protestas y más de 4.000 muertos, denunciado por la ONU, y aun los manifestantes no consiguen sacar del poder al nepotista Bashar al Assad, quien heredó el poder de su padre, Hafez al Assad, tras haber estado 30 años gobernando.
Indignados occidentales
A pesar de que las revueltas árabes han tenido mayor cobertura noticiosa y su impacto en la política de la región ha sido mayor, en otras latitudes también ha habido manifestaciones masivas en contra de sus gobiernos, las leyes y las políticas de austeridad en medio de la crisis global.
España lideró las protestas con el movimiento 15 M (mayo) "indignados" protestando y acampando en la Puerta del Sol, en Madrid. El objetivo de los manifestantes era promover una democracia más participativa, alejada del bipartidismo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, oficialista en ese momento) y el Partido Popular (PP) y del dominio de los bancos y corporaciones.
El movimiento que comenzó como una serie de acampadas en diversas regiones del país ahora se organiza a través de asambleas populares abiertas celebradas en plazas y parques. En España la tasa de desempleo supera el 21%, casi 5 millones de personas, y en los jóvenes aumenta hasta el 45%.
Asimismo, se fueron replicando movimientos similares en toda Europa y Estados Unidos, (de Londres a Nueva York, de San Francisco a Atenas) liderados por jóvenes al igual que las revueltas árabes, por ser estos los más afectados y olvidados dentro de los gobiernos y políticas económicas y sociales.
El impulso de los jóvenes se convirtió en un movimiento mundial que se adaptó a sus problemas locales y latitudes pero en el que prevaleció el reclamo por un sistema económico más equitativo y social.
Los manifestantes estadounidenses comenzaron a protestar el 17 de septiembre, guiados por lo visto en España, en Nueva York frente a Wall Street y se autodenominaron "Occuppy Wall Street". Reclamaban principalmente la evasión fiscal del 1% de millonarios de la nación y el poder de las corporaciones.
A partir de octubre, las autoridades al ver salírseles de las manos los eventos de protestas comenzaron a detener masivamente a los "indignados" luego de que éstos bloquearan el paso peatonal del puente de Brooklyn.
Actos de la justicia y muerte de terroristas
Durante 2011 también se vivieron momentos importantes en el ámbito de la justicia internacional. Fueron capturados Ratko Mladic, líder serbiobosnio, y y el expresidentes de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo.
Mladic está acusado de genocidio, complicidad en genocidio, persecuciones, exterminación y asesinato, deportación y actos inhumanos; infligir ilegalmente terror a civiles, trato cruel, ataques indiscriminados contra la población civil y toma de rehenes. por el asedio a Sarajevo, en el cual murieron 10.000 personas, y por la masacre de 8.100 hombres y niños bosníacos el 11 de julio de 1995 en Srebrenica, el mayor caso de asesinato en masa cometido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Mientras que, Gbagbo es juzgado por la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de lesa humanidad. Es el primer exjefe de estado que será juzgado por la CPI desde la creación de este tribunal internacional.
Adicionalmente, fue condenado a cadena perpetua el terrorista venezolano, Ilich Ramírez alias el "Chacal" y "Carlos". La justicia francesa lo halló culpable por matar a dos agentes de la policía y a un informante en París en 1975. Ramírez está detenido en Francia desde hace casi 20 años. A raíz de su más reciente condena ha solicitado ser extraditado a Venezuela, alegando que entre el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el exmandatario francés, Jacques Chirac existe un acuerdo que lo haría regresar a Caracas.
Carlos fue uno de los criminales internacionales más buscados del mundo y los fiscales franceses consideran que sigue siendo un peligro. El venezolano alcanzó notoriedad por un sangriento asalto a una reunión de delegados de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1975.
A mediados de año, el mundo conoció la noticia que había esperado por diez años, desde el atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, la muerte de Osama bin Laden fue anunciada por el presidente estadounidense Barack Obama el 1 de mayo.
El terrorista, del Al Qaida, más buscado de todos los tiempos fue muerto durante un operativo de una operación secreta en Abbottabad, ciudad a 50 kilómetros al noreste de Islamabad, Pakistán.
Por otra parte, el guerrillero Guillermo Sáenz, alias "Alfonso Cano", jefe de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue abatido el 4 de noviembre.
Cano, quien fungió por más de tres años como comandante máximo de la organización terrorista, murió en una operación militar en una zona montañosa del departamento de Cauca. Tras su muerte, la cúpula de mando de las FARC designó como sucesor a Rodrigo Londoño, alias de "Timochenko" y "Timoleón Jiménez", y aunque dejó abierta una posibilidad para negociar la paz, descartó su rendición y la entrega de armas como lo exigió el Gobierno.
Sin embargo, los colombianos vivieron momentos de tristeza, ira y desesperación el 26 de noviembre cuando se dio a conocer la información de que las FARC asesinaron a cuatro uniformados que mantenían secuestrados, entre ellos a un suboficial del Ejército con mayor tiempo en cautiverio, casi 14 años.
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