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BODAS REALES

Dos historias de príncipes y plebeyas

Dos bodas marcaron la agenda monárquica del año 2011, una en Reino Unido y otra en Mónaco. La primera contó con la asistencia de todas las casas reinantes del mundo, representantes de gobiernos, celebridades y gran cobertura mediática. La segunda contó con la asistencia de celebridades, pero las cabezas coronadas brillaron por su ausencia.

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2.000 millones se personas siguieron la boda de William y Kate (AFP)
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MARIANGELA LANDO BIORD |  EL UNIVERSAL
viernes 16 de diciembre de 2011  02:52 PM

Dos bodas marcaron la agenda monárquica del año 2011, una en Reino Unido y otra en Mónaco. La primera contó con la asistencia de todas las casas reinantes del mundo, representantes de gobiernos, celebridades y gran cobertura mediática. La segunda contó con la asistencia de celebridades, pero las cabezas coronadas brillaron por su ausencia.

Lo que si tuvieron en común fue el recuerdo de las fallecidas madres de los novios, ambas en accidentes trágicos: las princesas Diana de Gales y Grace de Mónaco.

Boda en Westminster

Una boda de cuento de hadas con carruajes, pajes, príncipes, beso en el balcón y el sobrevuelo de aviones de la Real Fuerza Aérea. Así fue el enlace nupcial del príncipe William, segundo en la línea de sucesión al trono británico, y Catherine Middleton el 29 de abril de 2011.

El príncipe y la plebeya se casaron una soleada mañana de primavera en la abadía de Westminster, el mismo templo donde se corona a los reyes de Inglaterra desde 1066 (38 hasta ahora).

1.900 invitados asistieron a la boda, concelebrada por el dean de Westminster John Robert Hall (que condujo la ceremonia), el arzobispo de Canterbury Rowan Williams (que casó a la pareja) y el obispo de Londres Richard Chartres (que pronunció en sermón).

Los novios, que se conocieron mientras ambos estudiaban en la universidad de Saint Andrews, en Escocia, tuvieron como padrinos de boda a sus hermanos, el príncipe Harry (tercero en la línea sucesoria) y Pippa Middleton.

William llegó a la abadía con su hermano Harry. Allí se les unieron otros miembros de la Familia Real, incluidos la reina Isabel II, el príncipe Felipe, el príncipe Carlos y su esposa Camilla, duquesa de Cornualles. Llevaba el uniforme de los guardias irlandeses, con chaqueta roja.

Kate llegó al altar del brazo de su padre, Michael Middleton. Eligió un vestido color marfil de Sarah Burton, de la casa de Alexander McQueen, muy elogiado por su elegancia, sobriedad, sencillez y líneas clásicas, con una cola de 2,7 metros de largo, fue bordado a mano. Las personas que se encargaron del trabajo lavaban sus manos cada 30 minutos para mantener la tela inmaculada. Daban puntadas cada dos milímetros, y las agujas se cambiaban cada tres horas para mantenerlas afiladas. El traje de la novia fue comparado con el que lució hace medio siglo la actriz Grace Kelly en su boda con el príncipe Rainiero de Mónaco.
Kate usó una tiara que perteneció a la reina madre Elizabeth Bowes-Lyon, y fue la primera utilizada por la reina Isabel II en su adultez.

El hijo mayor de Carlos y Diana de Gales se ha hecho acreedor, junto a su hermano Harry, del cariño y la devoción que inspiraba su madre, muerta en un accidente de tránsito en París en 1997.

2.000 millones de personas siguieron la boda en vivo por televisión y/o Internet, 24,5 millones tan solo en Reino Unido.

Representantes de todas las casas reales europeas, del gobierno británico y de los países de la Commonwealth se contaron entre los asistentes, junto a celebridades como sir Elton John o deportistas como David Beckham.

El enlace se celebró con puntualidad británica, incluida la llegada y salida de los novios de la abadía.

A la pareja la saludaron unas 500.000 personas frente al palacio de Buckingham, donde deleitaron a los asistentes no con uno, sino con dos besos.

Siete aviones sobrevolaron el palacio de Buckingham en honor a los ahora duques de Cambridge: aeronaves Spitfire, Hurricane y Lancaster en formación de vuelo "Battle of Britain Memorial", seguidos por dos Tornado y dos Typhoons en formación de vuelo Windsor.

Tras la boda hubo un brindis ofrecido por la reina Isabel II, abuela del novio, y más tarde una cena brindada por Carlos, príncipe de Gales y padre del novio. Posteriormene, los 300 invitados más cercanos a los contrayentes, se incorporaron a la fiesta nocturna organizada por el príncipe Harry, padrino el enlace.

El pastel de bodas fue elaborado por Fiona Cairns, decorada por 900 flores alusivas a Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales.

También se ofreció una segunda torta, esta vez de chocolate, la favorita del novio y elaborada según la receta de la Familia Real por la McVitie's Cake Company. Se usaron 1.700 bizcochos en su confección.

En el brindis se ofrecieron 10.000 canapés elaborados por los 21 chefs del palacio de Buckingham.

5.000 policías y 35 perros custodiaron Londres el día del enlace. Realizaron 55 arrestos. Tras la boda, 150 empleados de los servicios de aseo recogieron un total de 140 toneladas de basura.

Los novios (ella de 29 y él de 28 años de edad) no partieron de inmediato de luna de miel, sino que se reincorporaron a la base galesa donde sirve el príncipe como piloto de un helicóptero de rescate. Postergaron el viaje de bodas hasta semanas después.

Boda en Mónaco

Durante la tarde-noche veraniega del 2 de julio de 2011 se realizó la segunda boda principesca del año: la del príncipe Alberto II y su novia Charlene Wittstock.
Esta segunda boda no podía ser más distinta que la de William y Kate.

El príncipe gobernante de Mónaco, de 53 años, fue un soltero empedernido hasta que anunció su compromiso con la exnadadora olímpica de 32 años.

Aunque tiene dos hijos fuera del matrimonio, y que por lo tanto no pueden sucederlo en el trono monegasco, y se le ha relacionado románticamente con celebridades, aeromozas y deportistas, muy pocos apostaban porque algún día se casara.

Tras una relación de cerca de 10 años, decidió casarse con Charlene durante la boda en 2009 de la princesa Victoria de Suecia y Daniel Westling.

La boda, celebrada al aire libre, estuvo rodeada de rumores de cancelación hasta el mismo día del enlace. La prensa francesa aseguró que la novia había escapado del Palacio y había llegado al aeropuerto más cercano, visiblemente alterada, dispuesta a abandonar Mónaco para no regresar, pero que agentes evitaron que huyera. El motivo del escape, según medios galos, habría sido un la aparición de un nuevo hijo del novio, padre de Jazmin (nacida en 1997) y de Alexandre (nacido en 2003).

Pese a los rumores, la boda se celebró sin contratiempos. Los hijos del novio no estuvieron presentes, pero si sus hermanas Carolina y Estefanía, así como todos sus sobrinos.

El 1 de julio se realizó la boda civil, y el sábado 2 de julio la religiosa, a la que solamente asistieron los miembros de la familia real de Suecia como invitados de la realeza. En cambio, resaltaron las personalidades del espectáculo, la moda, la música y el deporte.

Un sobrio vestido de Armani fue el elegido por Charlene, que cambió la tradicional tiara por un tocado regalo de Alberto.
450 invitados degustaron la torta fue de siete pisos, adornada con 2.000 flores de azúcar, así como helado a base de leche no pasteurizada de nueve vacas que solamente comen hierbas aromáticas.

Viajaron de luna de miel a Suráfrica, pero los rumores los siguieron hasta allí, pues se dijo que los novios no solamente ocupaban habitaciones separadas, sino que se alojaban en hoteles separados y seguían agendas separadas. El Palacio lo negó todo.

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