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Los Viajes de Montenegro

Santo Domingo, la ciudad de Colón

Santo Domingo es una ciudad que por su aspecto colonial recuerda al descubrimiento de América

  • Diario El Universal

20/05/2018 05:00 am

ALVARO MONTENEGRO

Cristóbal Colón murió un día como hoy, en el año de 1506, a los 55 años de edad, de un ataque al corazón. Tantas aventuras vivió el navegante genovés, que se debe haber llevado al cielo imágenes únicas de nuevos mundos, islas paradisíacas, indígenas que nunca habían visto a un hombre europeo, naturaleza exuberante, y fauna exótica. Colón fue un soñador que propuso a los reyes de España una expedición para llegar a la India por los lados de occidente, para usar una vía mucho más corta en el comercio de especias que se cotizaban muy caras en la Europa de la época. La mejor biografía de Colón que he leído es la del austríaco Stefan Zweig, que me hizo comprender y querer más a este aventurero utópico que cruzó mares desconocidos, para presentarle al mundo occidental un territorio que cambió la historia de la humanidad. Colón murió apartado de la gloria y sin saber que había descubierto para todo un continente. Se fue a la tumba creyendo que había llegado a las Indias Occidentales, unas islas que anunciaban la cercanía de los países exóticos a los que prometió acceder.

Santo Domingo, capital de la República Dominicana, es una ciudad que recuerda por su aspecto colonial al descubrimiento de América. Cristóbal Colón ocupa un lugar importante en cada rincón de la ciudad, y en la historia de sus comienzos. La villa fue fundada el 4 de agosto de 1.496 por Bartolomé Colón, hermano del famoso navegante. Saqueada en 1586 por el pirata ingles Francis Drake, el pueblo resurgió entre las cenizas y las riberas del río Ozama.

He tenido la grata oportunidad de viajar a Santo Domingo varias veces, y lo primero que hago es recorrer las callecitas de la ciudad colonial. La última vez que estuve allí visité el parque Colón, donde hay una estatua del descubridor de esa isla que hoy alberga a Haití y a la República Dominicana. Colón la bautizó "La Española", y luego fue llamada Santo Domingo. Después de caminar por la plaza me fui a la calle El Conde, muy cercana y repleta de restaurantes, cafés, tiendas, galerías de arte y ventas de artesanía que le dan un color especial a toda la zona colonial. Caminé un poco más, hasta llegar a la Catedral Santa María la Menor, que es la catedral más antigua del continente americano. Allí reposaban los que se dicen son restos de Cristóbal Colón. Ya los mudaron al Faro de Colón, que es un monumento inaugurado en 1992 conmemorando los 500 años del descubrimiento. Aunque en La Giralda de Sevilla también hay un sarcófago, que dicen contiene los verdaderos restos mortales del almirante genovés. Lo cierto es que la iglesia es preciosa y conserva obras de arte religioso valiosísimas, como cuadros del genio español Murillo.

Cerca de la calle El Conde está el Mercado Modelo, donde venden artesanía muy buena, pinturas ingenuas, muñecas típicas dominicanas sin rostro y hasta tabacos. Es un mercado interesantísimo, donde el regateo es no sólo permitido, sino deseado.

Siguiendo por la ciudad colonial, me encontré con el Palacio de Borgellá, que fue residencia de los gobernadores y hoy en día alberga dependencias gubernamentales. Entre esas callecitas hay una que me llamó más la atención que es la calle de Las Damas. Por ella se llega a la Fortaleza de Santo Domingo, desde donde disfruté una vista preciosa sobre el río Ozama y el puerto. Al final de esta calle se encuentra un edificio precioso que se llama el Alcázar de Colón. Allí vivió un hijo de Colón y se alojaron los conquistadores más renombrados de esa época como Pizarro, Cortez, Ponce de León y otros.

Después de ese baño de historia y reminiscencias, fui a mi hotel a tomar una ducha fresca y dormir mi inevitable siesta. Esta vez nos alojamos en el Hostal Nicolás de Ovando, en el centro. Esa era una vieja residencia de los gobernadores, y dicen que allí durmió el propio Cristóbal Colón. El hotel es precioso. 

Al final de la tarde visitamos el Museo del Hombre Dominicano, donde hay piezas precolombinas interesantísimas y muestras de las civilizaciones originarias de la isla. También fuimos al Panteón, que originalmente era un monasterio jesuita del siglo XVIII, y desde el año 1955 alberga los restos de los héroes dominicanos.Santo Domingo es realmente una ciudad llena de historia y sitios preciosos. Además, la gente es amable y alegre, así que debe visitar esta capital caribeña apenas pueda. 


CÓMO LLEGAR

Le recomiendo la línea aérea La Venezolana, www.venezolana.aero, teléfono: 0-501-VENEZOLANA (0-501-83.63.96.57.28.72), porque actualmente es la que mejor respeta la puntualidad a Santo Domingo. Esta línea ofrece vuelos directos diarios con el mejor horario. 


DÓNDE ALOJARSE

Me encantó el Hostal Nicolás de Ovando, teléfono: (809) 685.99.55, administrado por la cadena hotelera Hodelpa, www.hodelpa.com, que es propiedad de un empresario dominicano. Queda en la calle Las Damas, en plena ciudad colonial.

El hotel Billini es una especie de refugio romántico en la zona colonial, ideal para descansar con una ubicación excelente. Parece más bien una posada muy lujosa, y su bar es perfecto para tener conversaciones amables. La historia del edificio es interesantísima, y la pequeña piscina en la terraza resulta toda una delicadeza. 

Padre Billini # 256, Zona Colonial. Teléfono: (809) 338.40.40, www.billinihotel.com. 


 DÓNDE COMER

Un restaurante con ambiente de la época de los piratas, es el "Pata e Palo", ubicado en el local donde fue la primera taberna del nuevo mundo, allá en el año 1505. Los platos son una mezcla de cocina criolla dominicana, con europea mediterránea. Allí todo es rico. Su teléfono es: (809) 687.80.89, www.patepalo.com.

Una excelente sorpresa de la zona colonial, a una cuadra del hotel, fue el restaurante Buche Perico. Por fuera no dice nada, pero una vez adentro resulta impresionante el atrio altísimo, con un ventilador enorme en el techo, y unos jardines verticales preciosos a los lados. El servicio impecable, la comida deliciosa, y el ambiente ideal para una noche alegre con amigos. El plato buche perico me encantó. 

Hay otro restaurante que me encanta en Santo Domingo y se llama Laurel, donde se reúne la juventud dorada dominicana, alegre y despreocupada. La comida excelente, el servicio impecable y las sonrisas abundantes. Preferible hacer reservación, porque siempre está lleno.

Andrés Julio Aybar # 16, Piantini. Teléfono: (809) 549.36.99.


DÓNDE RESERVAR

En su agencia de viajes de confianza afiliada a AVAVIT, o directamente en la línea aérea y el alojamiento escogido.


DÓNDE COMPRAR

En el Mercado Moderno de la calle Mella, conseguirá todo tipo de recuerdos típicos de la República Dominicana. Piezas únicas en larimar, ámbar, oro, plata, coral, concha, cuero y madera a los mejores precios. Hay cientos de puestos de venta, con pinturas ingenuas y las mejores muestras de artesanía autóctona. 


NO OLVIDE

Visitar el Museo del Ron Dominicano en la calle Isabel La Católica de la Zona Colonial, donde le enseñaran la tradición de esta bebida en la isla. Kah Kow Experience es un paseo fascinante por la historia, siembra y cosecha del cacao dominicano, y la fabricación del chocolate. En la calle Las damas de la Zona Colonial, ellos proponen un espectáculo muy bien montado con el sendero del cacao, en el cual uno aprende enseguida a querer aún más al chocolate. 

www.cacaotour.com.

Los Viajes de Montenegro radio se transmiten de lunes a viernes a las 9:55am, 12:55pm, y 5:55pm por Baila 102.7 FM

            @alvaromont

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