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Catando lugares

San Cristóbal

La capital ideal para el turismo gastronómico, una ciudad para disfrutar en bocados. El trato de sus habitantes es la carta de presentación

  • Diario El Universal

22/09/2019 06:00 am


Gabriel Balbas 

Un clima frío de montaña, una urbe tranquila, la hospitalidad del andino, y una rica gastronomía, son las razones principales por las que los venezolanos consideran a San Cristóbal como un destino turístico para pasar unos días distintos al ajetreo de la zona central o el calor típico de las costas del país. Llegar al Táchira es relativamente sencillo; al menos un vuelo diario conecta a Caracas con los aeropuertos de La Fría y Santo Domingo. También hay la opción de llegar a través del aeropuerto del Vigía del estado Mérida y desplazarse en vehículo. 

Pasada la llegada al aeropuerto - cuyas carencias son evidentes- y andando por la carretera que conecta a los aeropuertos con la capital, comienza a develarse un hermoso paisaje verde de montaña que es un abrazo de bienvenida para los visitantes. Sus más de 208 mil habitantes, colocan a San Cristóbal dentro de las 10 ciudades más pobladas del país, sin embargo, hay una gran diferencia en contraste con los millones de habitantes de otros estados.  

La ciudad de la cordialidad
El trato amable de sus habitantes es la principal carta de presentación para la ciudad de San Cristóbal. Todo el que visita la zona queda impregnado de la cordialidad notoria del andino. El acento con un "seseo" particular, influenciado por los escasos 57 kilómetros que separan a esta capital de la vecina Colombia, le da a los tachirenses un hablar que se siente bastante ameno. Esa virtud le da un plus para el turismo culinario, donde se busca no solo comer rico sino también se valora un buen servicio.   

¿Dónde hospedarse?
Hay opciones para diferentes gustos y acorde a distintos propósitos y presupuestos. Desde los grandes hoteles como el Lido y el Hotel Jardín, hasta posadas que encajan a la perfección en un viaje de frío y paisajes de montaña. La Posada Pie de Mote es una enorme y bella casa con toques al estilo colonial, ideal para quienes quieren una desconexión casi total de la cotidianidad. Las vistas son un espectáculo, sobre todo cuando baja la neblina y el frío se apodera de la zona. El aroma a madera de las habitaciones le da un encanto particular.  

Un rincón tachirense 
 Ahora, si se quiere una ubicación más estratégica, y un punto neutral entre posada y modernidad, en la avenida Ferrero Tamayo está la posada Rincón Tachirense, un concepto familiar que fue agarrando forma con el tiempo. Lo que era en algún momento la casa de la abuela, hoy es una estructura de 3 pisos que aloja a visitantes en San Cristóbal. Aunque conserva rasgos de su esencia antigua, se ha ido modernizando en el interior de las habitaciones para el confort del huésped. Este rincón le hace honor al nombre, y en la entrada principal alberga el área del restaurante, donde se sirven platos propios de la gastronomía local. 

Está abierto al público, pero si se hospedan aquí solo tienen que bajar las escaleras para disfrutar sus exquisiteces ¿Sugerencias del menú? Los tradicionales pastelitos andinos, rellenos de carne o queso con bocadillo, acompañados de una taza de chocolate caliente; las empanadas fritas recién sacadas del sartén; la canoa de tajadas: una especie de pasticho elaborado con capas de plátano frito, queso, y crema de leche; y las infaltables arepas andinas.  

Domingo en Peribeca 
Peribeca es un bonito pueblo colonial ubicado en las cercanías de San Cristóbal. Como en todo poblado de la Venezuela de antaño todo gira alrededor de la plaza Bolívar y la iglesia. Son apenas un par de calles, pero con fachadas coloridas a las que los visitantes no dejan de tomarles fotos. Los tejados, las rejas de hierro forjado y las grandes puertas de madera dan a Peribeca una cara especial, donde además se resguarda una tradición por asar las carnes al fuego y carbón, que le da un diferencial a sus restaurantes. Busquen el Paladar Café Restaurante donde se comen los mejores cortes de carne a la brasa de la zona.  

Chocolate 100% tachirense 
Aunque el cacao de costa fue ganando popularidad con el paso de los años, el cacao andino goza de una excelente reputación desde la época de la colonia. En la localidad de La Espuma, poblado cercano a San Cristóbal, se cultiva cacao fino de aroma de excelente calidad. Inspirados en el movimiento "Bean to bar" (del grano a la barra), la chocolatería @CacaoFino se ha dedicado a transformar el grano local en tabletas de chocolate con sello tachirense. Son unas verdaderas joyas en el mundo de la chocolatería, porque permiten saborear como se expresan los cacaos tachirenses en una tableta de chocolate bien lograda, algo que ha generado interés hasta en los paladares más educados en la materia.

Además, desarrollaron una barra especial donde combinan cacao de los estados Táchira y Barinas, explotando todo el sabor y aroma que genera la unión de este fruto cuando se cultiva en 2 zonas con climas particulares. Pocas veces se presentan oportunidades de disfrutar chocolates hechos con cacaos de pequeñas plantaciones seleccionadas. También nos regalan la posibilidad de disfrutar de la dulcería andina criolla encapsulada en sus bombones, con rellenos como la quesadilla con bocadillo de guayaba, el higo con arequipe y un bombón de ganache de café tachirense. Sabores del Táchira recubiertos con cacao cultivado en estas mismas tierras.

Los sabores de Barrio Obrero 
Es la zona gastronómica por excelencia de San Cristóbal. En Barrio Obrero encontramos una mezcla de restaurantes de tradición con locales que abordan nuevas propuestas culinarias. Justamente entre estas últimas está la inclusión del waffle belga, una opción que La Waffleria brinda desde el año 2013 en la capital tachirense. También llamado gofre, se trata de una masa esponjosa por dentro y crujiente por fuera, que se logra entre 2 planchas que tienen un molde cuadriculado que le da su forma tradicional. 

Un waffle caliente, con arequipe o chocolate, es un postre ideal en un clima como este. También en Barrio Obrero podemos disfrutar de Café Caroai, un templo para los amantes de los expressos, capuccinos y latte. Aquí el café va del grano a la taza, donde podemos ver como sacan los granos del saco, los tuestan frente a nuestros ojos, reglándonos todo ese delicioso aroma que emana el café durante este proceso; lo muelen al instante y nos sirven nuestra taza adornada con una figura que demuestra el perfecto manejo del arte latte. Aquí podemos vivir el café por etapas, todo explicado paso a paso, con toda la mística que una buena taza merece.  

Los Imperdibles
No podemos dejar San Cristóbal sin probar una buena pisca andina con queso gratinado y un buen tarro de café caliente en Valle Café; o sin comer las arepas rellenas de carne en vara de Arepa Grill; pasar por las pizzas del Arado (vía La Cueva del Oso); comer hamburguesas en Mi Vaquita Bistró, y comprar los dulces típicos en La Andina, que son el souvenir ideal para traer como obsequio de este viaje. Sin duda San Cristóbal es una ciudad ¡Para devorársela! Y volver a casa directo al gimnasio.

@gabrielbalbas

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