Espacio publicitario

Los cuentos de mi tierra

Isnotú, Trujillo

Esta población recibe cada año a miles de devotos que creen firmemente que el Doctor José Gregorio Hernández ya es un santo

  • ERIKA PAZ

07/07/2019 06:00 am

Creo que siempre he recordado a Isnotú de la misma forma, un pueblo de tan solo dos calles transitables, el resto no tiene mayor sentido recorrerlas, pues en ellas habitan sus pobladores y solo hay un conjunto de viviendas similares. En los buenos tiempos, estas dos calles se encontraban repletas de vendedores ambulantes, tiendas de artesanías, pequeños mercados que ofrecían la figura del Venerable en todas sus formas y artículos relacionados con la religiosidad que mueve el pueblo. La estampa no cambia mucho con los años, salvo que ahora la luz se raciona durante varias horas al día, el agua se ausenta más cada momento y las fallas de comunicaciones impiden que el comercio se desarrolle como en otros tiempos. Eso sin contar la diáspora, aseguran sus habitantes. Sin embargo, allí sigue en pie el Santuario del doctor José Gregorio Hernández, en el mismo lugar donde alguna vez estuvo levantada su casa. A ese espacio, aun vienen personas de diferentes partes del país, e incluso, fuera de nuestras fronteras, veinticinco mil placas de agradecimiento por favores concedidos lo confirman.

Y aún más por estos días, cuando se conmemora el fallecimiento del médico, quien un 29 de junio caminaba desde la casa de un paciente en Caracas hasta la farmacia para comprarle la medicina prescrita, cuando dicen el único carro que transitaba la ciudad intentó adelantar el tranvía de La Pastora, y en su maniobra atropelló al galeno y docente, que ya en esa fecha era un hombre más que respetado. En su pueblo natal, un pequeño caserío trujillano, se preparan procesiones en su nombre, se organizan misas, y los creyentes acuden contando sus historias de salvación, esperando que la suya sea aquella que le conceda al Venerable el título de Santo. En un país donde los milagros se diluyen en las manos como arena, cuanto no significaría que se encontrara ese caso que cumpliera con los requisitos exigidos por El Vaticano para concederle al médico de los pobres la gracia de ocupar un lugar en los altares de las iglesias. Pero no, aun no se ha visto aquella curación que sea instantánea, no explicable desde el punto de vista médico, y muy importante, invocada su curación al doctor José Gregorio Hernández. Miles de historias se han consignado, solo tres han sido dignas de ser consideradas, ninguna ha superado la exhaustiva revisión, entre tanto, el médico, de los cien de fallecido, resta setenta años esperando. Pero no se siente sólo, porque en Isnotú ya se le considera bendito, los vendedores cuentan relatos de sus gracias mientras ofrecen un rosario, su imagen vestida de negro o de blanco, un cuadrito que dice "Recuerdo de su Visita al Santuario".

Un museo que colinda con la capilla, deja ver retazos de parte de su vida; exhibe la cama, armario y repisas de su cuarto. Enseña récipes médicos de su puño y letra y narra, en forma de pinturas, momentos importantes de la vida de Hernández como su infancia, las revisiones a sus pacientes, su etapa como investigador, y su muerte. Después de este recorrido, no queda mucho para hacer, más que sentarse un rato en la plaza, que aunque descuidada, sigue recibiendo a los viajeros que allí descansan, se comen un helado o escuchan las notas desafinadas de los cantantes del pueblo. Quien quiera alojarse para seguir la programación con motivo de los actos que conmemoran el deceso de José Gregorio Hernández, tendrán que conformarse con el único hotel que se mantiene contra todo pronóstico puertas abiertas. La cercanía con otras comunidades favorecen la búsqueda de una mejor posada, los restaurantes de la vía todavía permiten que los paladares conozcan del mojito que es típico en la zona, los paisajes de montaña, esos no pueden ser arrebatados de la vista; la esperanza, la tradición y la fe, tampoco son tan fáciles de arrancar pese a que de tanto en tanto tambaleen. Para muchos El Venerable, no sólo hace milagros, para muchos, ya él es un Santo.

@loscuentosdemitierra

Espacio publicitario

Espacio publicitario

Espacio publicitario

DESDE TWITTER

EDICIÓN DEL DÍA

Espacio publicitario

TE PUEDE INTERESAR

Espacio publicitario

Espacio publicitario